Fuenteovejuna y los estudiantes
Escrito por Freddy Lepage ((ex diputado))   
Viernes, 04 de Diciembre de 2009 07:17

altEntre los métodos legítimos de lucha política, la protesta es uno de los más efectivos, siempre y cuando cuente con un apoyo popular masivo. Sobran los ejemplos en la historia, en los cuales el nervio contestatario ha derrocado regímenes de fuerza inspirados en el despotismo, la opresión y la violación permanente de los derechos humanos. De allí, que la huelga de hambre de los estudiantes sea una expresión de rechazo a lo que sucede. Ahora bien, una acción de esta clase, protagonizada por unos pocos valientes y comprometidos jóvenes, tendrá, seguramente, un efecto limitado.

Sin embargo, eso no le resta jerarquía y trascendencia, tanto en el ámbito doméstico, como en el externo. Pero, seguramente, si se logra la incorporación progresiva de nuevos actores en todo el territorio patrio (Pablo Medina dio un paso), la cosa sería diferente y tendría que ser tomada más en serio por los jerarcas y matarifes del régimen. En lo particular, le doy mayor valor al impacto interno. La comunidad internacional, todavía, no termina de escapar del seductor encandilamiento producido por los resplandecientes rayos color verde de los petrodólares dilapidados por el mandamás de Miraflores.

Sin embargo, la situación cambiaría radicalmente si la sociedad despertara de su letargo y comenzara a tomar plena conciencia de las potencialidades intrínsecas de actuar en colectivo: ¿Quién mató al comendador? / ¡Fuentovejuna, señor! / ¿Quién es Fuenteovejuna? / ¡Todos a una, señor!...

Allí está la respuesta a la inquietud de los ciudadanos sobre qué hacer para resistir la obstinada y feroz arremetida contra las libertades públicas y los derechos civiles y políticos, llevada a cabo por Chávez, en nombre de una revolución de pacotilla, que solamente le interesa para perpetuarse en el poder.

Suena sencillo, ¿no? Quizás, demasiado fácil para ser verdad... Pero, no hay otra salida distinta a la del actuar mancomunadamente como la gente del pueblo de Fuenteovejuna. Entonces, en lugar de martirizarse con la interrogante de cómo salir de Chávez, sería menester preguntarse qué estoy haciendo yo en defensa de mi libertad arrebatada, amputada, por este gobierno militar-hegemónico. ¡Qué bueno sería un cambio de actitud en ese sentido!...

No cabe duda, el malestar nacional aumenta sostenidamente. El descontento social ­causado por la falta de respuestas y soluciones a los problemas más sentidos­ se propaga por todas partes, y crea intranquilidad y desasosiego en la población. En fin, son parte del paisaje cotidiano... Por ello, el comandante de la revolución busca crear conflictos artificiales con países hermanos y la gran potencia del Norte. La ventaja de quien nos (mal) gobierna radica en que estas manifestaciones de rechazo a las malas políticas del Ejecutivo se hacen de manera dispersa, sin un núcleo central que las aglutine y fortalezca. La mayoría son plenamente voluntarias e individuales, carecen de la direccionalidad que las haga más efectivas a los efectos de frenar los constantes atropellos y las reiteradas y contumaces violaciones de la carta magna.

La Revolución de los Claveles en Portugal (1974), el desmoronamiento de la Unión Soviética (1991), la caída del Muro de Berlín (1989) y la ola revolucionaria democrática de 1989 en la Europa Oriental: Polonia (con Lech Walesa y Solidaridad), así como en Hungría, Bulgaria, Checoslovaquia (su Revolución de Terciopelo), Bulgaria y Rumania, desencadenaron el derrocamiento de los regímenes comunistas. De alguna forma, todos fueron Fuenteovejuna...

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