El general Müller Rojas o la lógica de los tarados
Sábado, 20 de Junio de 2009 12:33

En la infancia de nuestras inquietudes políticas, cuando en plena adolescencia carabobeña cayera en las redes de la fatal arrogancia del marxismo leninista – el que en Venezuela esté libre de pecados que lance la primera piedra – también yo comulgué piadosamente con la lógica de los tarados, la que según Churchill es perdonable en carajitos idealistas y cabezas huecas como en mi caso,

joven lampiño que creía en pajaritos preñados, pero absolutamente censurable en ancianos despaturrados y corridos, resabiados y torcidos como nuestro buen general blanquibañista. Creí, en otras palabras, en el reino de la bondad absoluta del comunismo. Sucumbí, también yo, a la lógica de los tarados.

 


En esa lógica de tarados rojo rojitos dominaban ideas tan peregrinas como la de que una vez establecido el comunismo en el mundo no habría guerras, porque imperaría el internacionalismo proletario. Los países se amarían unos a otros: uno de ellos le regalaría el petróleo a los vecinos, otro repartiría sus vaquitas y sus graneros, el de más allá su carbón y sus minerales, el de más acá sus piedras preciosas, etc., etc., etc. ¿No provoca risa  idea más pendeja y traída por los cabellos?


Llevado por ese tuttifrutti de ensoñaciones pendejas decidí no estudiar leyes, porque una vez impuesto el comunismo y abolida la propiedad privada no habría líos, trifulcas y conflictos, por lo tanto los abogados se morirían de hambre. Nadie los necesitaría. Eso en cuanto al derecho mercantil. Pero tampoco se necesitaría penalistas, porque si todo era de todos, el amor libre y los bienes materiales de libre disposición universal, ¿a quién se le ocurriría agarrarse a coñazos por lo que estaba de gratis en las vitrinas? Desaparecerían como por encanto los ladrones, los corruptos, los mafiosos, los criminales. Los asesinos estarían en las vitrinas de los museos de cera, como ejemplares de una especie extinguida.


Tampoco policías y cárceles, malandros y bandidos habría en el reino de Jauja del comunismo proletario. Una vez implantado urbi et orbi el comunismo marxista leninista se habría conquistado el paraíso terrenal. Bajo una ley universal: de todos según sus capacidades, a todos según sus necesidades. Lo escribió tal cual, negro sobre blanco, el Pope planetario del comunismo científico, Carlitos Marx. Un universo pastoril, de la solidaridad y la generosidad universales, de patriarcas barbados y angelitos mofletudos, de hombres buenos por coñazos. Adiós a los tribunales, a las empresas, a las prisiones, a los cuarteles. Y sobre todo, como el título de una famosa novela que también leí por esos años “Adiós a las armas”.

Pero jamás escuché una prueba mayor de idiotez que la que acaba de lanzar desde el estropeado cerco de sus dientes el desvencijado general lusinchista, gobernador por la gracia de Blanca Ibáñez e ideólogo del teniente coronel a falta de mayores cerebros - hoy prócer bolivariano – Alberto Müller Rojas. Ha dicho que en la revolución bolivariana – esta misma, la de los ladrones del maletín, los generales del Plan Bolívar 2000, los depósitos panameños, la de tracaleros, mafiosos y corruptos – no se necesitan sindicatos, porque esta revolución – ésta misma, la de hijos y padres de ladrones como Marciano – es una revolución de trabajadores y el Estado – éste mismo, el del encapuchado el Aissimi, el multimillonario Jorge Rodríguez y el empresario Diosdado Cabello – es el Estado de los trabajadores. Que me cuente una del Lejano Oeste.


El fin de su imbécil filípica es digna de una película de Tin Tan: ¿cómo habrían los trabajadores de necesitar sindicatos para pelear contra ellos mismos? Cree, nuestro buen revolucionario en despedida, que los 36 millones que reposan en el Banco Indosuez depositado por la esposa del psiquiatra hijo de la víctima de la Digepol de triste memoria le pertenecen a los obreros de la Costa Oriental del Lago.


¿Habrase visto tarado mayor?


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com