Los embajadores de la revolución
Escrito por Fernando Luis Egaña   
Jueves, 18 de Junio de 2009 17:50
Hace pocos días el señor Chávez juramentó en Miraflores a un grupo de nuevos embajadores de la "revolución bolivarista", y en el acto correspondiente manifestó que "no era poca cosa ser embajador de Venezuela", dado el gran prestigio que habría adquirido nuestro país por el proceso revolucionario...

Tal aseveración merece algunos comentarios. El primero de ellos, es que la carrera diplomática venezolana está tan destruida como la condición institucional de la Cancillería. La mayoría de los profesionales que la integraban han sido despedidos, y en su lugar abundan los llamados militantes del proceso, con escasos, si acaso, aptitudes para el servicio exterior.

Al respecto, un conocido funcionario latinoamericano de larga trayectoria en organismos multilaterales, suele comentar que en sus años de experiencia nunca se había topado con una medianía tan lamentable como la encarnada por el "nuevo" cuerpo diplomático de la República Bolivariana.

Tan es así, que la estructura del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores se medio sostiene gracias al soporte que "brindan" los cubanos, tanto en Caracas como en las principales misiones foráneas. La Habana cuenta con un funcionariado internacional de probada veteranía, cuya habilidad se reta a diario con el doble trabajo que supone la conducción operativa de la política exterior de Venezuela.

Pero ojo, la botija diplomática está buchona y los petrodólares ayudan a compensar las demás carencias, en especial cuando el objetivo principal de esa política exterior, sobre todo en América Latina, es promover movimientos políticos internos y afines a la revolución bolivarista.

Puede que el embajador tal o cual no sepa distinguir las diferencias entre la Convención de Viena o la de Ginebra, pero con la valija repleta de divisas se acrecienta la influencia política y se multiplican los amigos, en particular los de lo ajeno. De hecho, Caracas es la capital mundial de la llamada "gauche caviar", y buena parte de sus voceros se presentan periódicamente a marcar tarjeta.

En verdad, la columna vertebral de las actividades externas del Gobierno rojillo no se encuentra en la muy venida a menos Casa Amarilla, sino en la Pdvsa que maneja Rafael Ramírez y compañía con criterio de agencia político-financiera. Decenas de miles de millones de dólares se han repartido por el Continente y más allá, y eso, no hay duda, espesa el "prestigio" del señor Chávez entre su audiencia internacional.

Los embajadores de la revolución no están pendientes de atraer inversiones al país, o de abrir espacios para el comercio nacional, o de multiplicar los vínculos institucionales entre la sociedad venezolana o la alemana, mexicana, española o chilena. Nada de eso.

Su única misión es mantener y reforzar la clientela partisana de la "revolución", y no tanto en términos "bolivarianos", sino más bien "bolivaristas".

blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com