La calle es nuestra
Escrito por Efraín Alvarado   
Domingo, 06 de Septiembre de 2009 21:10

altLa oposición eleva su calidad hasta convertirse en resistencia. Y la resistencia en proyecto país. Tiempos históricos que presagian la gran revolución democrática que espera por nosotros. Tras una década de luchas incesantes, de flujos y reflujos y de un difícil y a veces cruento aprendizaje, la sociedad democrática venezolana puede respirar satisfecha: ha alcanzado la mayoría cívica, espiritual y, a pesar de fraudes y argucias, un evidente predominio electoral.

El gobierno está políticamente incapacitado para ganar cualquier elección. A no ser mediante los abusos, triquiñuelas y engañifas electorales. Sin fraude, chantaje y represión desciende a niveles históricos. De allí la importancia que le atribuye a su ley electoral y la decisión de aplicar el engaño, el chantaje y la represión, sin los cuales le sucede a nivel estatal lo que en todas las universidades y gremios del país, donde ha sido incapaz de ganar una sola elección.


Pero si ese hecho es de suyo de trascendental importancia y marca un giro copernicano en la correlación de fuerzas entre la dictadura y la democracia, tanto o más importante es la conquista de las calles por los sectores democráticos del país. Que luego de ese descomunal esfuerzo por ganar a Troche y Moche el referéndum del 15 de febrero, para lo cual además de una cantidad descomunal de dinero pusiera todo el peso de su chantajismo burocrático y la maquinaria electoral del CNE, el gobierno haya agotado su capacidad movilizadora y encuentre la desidia, la apatía y el rechazo más contundente entre los sectores populares, da prueba de que el país se enrumba definitivamente hacia un cambio de inmensas proporciones. La dictadura está en su ocaso. La democracia en pleno despertar.


Nos atrevemos a atribuir ese cambio trascendental a dos hechos correlativos: la musculatura democrática de la sociedad civil, intacta y fortalecida tras diez años de embates sistemáticos, y la fortaleza de un renovado liderazgo, que encuentra en el Alcalde Metropolitano Antonio Ledezma la más cabal expresión. La sociedad civil siente por primera vez que puede contar con líderes templados en las batallas, dispuestos a entregarse con alma, corazón y vida a las luchas por la recuperación de nuestra democracia y la construcción del futuro que nos merecemos. Y presiente que la unidad forjada en estos últimos meses entre los diversos partidos y la sociedad civil es auténtica, desinteresada y patriótica. 


Es lo que se ha demostrado en nuestras últimas dos marchas, en las cuales los lideres de los partidos y de la sociedad civil se unieron en una blindada hermandad, ocupando las primeras filas de las manifestaciones. Un hecho que trasunta la decisión de asumir la batalla y encarar la dictadura sin miedo y sin titubeos, con seguridad y aplomo, con la decisión de jugarse el todo por el todo para exigir el cumplimiento de los derechos que nos asisten e imponerlos si el régimen insiste en aplastar nuestras prerrogativas ciudadanas.


Nos aproximamos a combates decisivos. El reingreso a clases debe parearse con la decisión de impedir la consumación de la dictadura educativa y el lavado cerebral de nuestros hijos y nietos.

La oposición eleva su calidad hasta convertirse en resistencia. Y la resistencia en proyecto país. Tiempos históricos que presagian la gran revolución democrática que espera por nosotros.


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com