Caracas, Jueves, 23 de Mayo de 2013
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Elecciones olímpicas
Escrito por Hermann Alvino   
Viernes, 03 de Agosto de 2012 12:49

altSe siguen sucediendo las chapuzas en los JJOO de Londres, cual escenario comparable al del CNE criollo; en efecto, esta semana ocurrieron tres episodios que tocan lo antideportivo - por el comportamiento de los competidores-, lo injusto – por el de los jueces- y la mentira – por las decisiones de una cadena de televisión- que nos recuerdan nuestras elecciones.

Lo primero fue cuando ocho competidoras de Bádminton comenzaron a comportarse de forma extraña durante sus respectivos partidos al mandar la plumilla a la red en lances sin dificultad,  o al efectuar  suaves saques para que las rivales rematasen y ganasen el punto: querían perder el partido para así enfrentarse con rivales más débiles (en su opinión) en la siguiente ronda y aumentar las posibilidades de pasar la ronda final del torneo. A los hechos, graves per sé, se le añade la circunstancia de ser deportistas que componen la élite de dicho deporte, como la actual campeona mundial china y los dúos indonesio y surcoreano.

Por su conducta antideportiva se les apartó de los juegos, aunque pueden permanecer en la villa olímpica, ya que expulsarlas de ésta equivaldría a aplicarles la misma sanción hacia quienes dan positivos por dopaje. Claro que habría que preguntarse si el dopaje y la conducta antideportiva no son equivalentes, tanto en lo deportivo – por querer sacar ventaja del rival mediante artimañas- como en lo legal. Y en esto último, cabe resaltar que si bien el dopaje tiene un  evidente vínculo directo con la  ilegalidad, también el querer perder un encuentro muchas veces tiene vasos comunicantes con el mundo de las apuestas ilegales.
También cabría preguntarse por qué el Badminton es un deporte olímpico, al igual que el Volleyball de Playa mientras que el Béisbol no lo es. Pero eso es otro asunto.

El segundo episodio es más extraño, porque se trata de la injusticia institucionalizada en reglas absurdas: ocurrió en la final de gimnasia femenina, cuya ganadora fue la norteamericana Gabrielle Douglas sobre la rusa Viktoria Komova; para el tercer puesto se produjo un empate en puntuación entre dos chicas de esos mismos países, Aly Raciman, de EEUU, y Aliya Mustafina, de Rusia. Ambas empataron con 59.566 puntos, siendo muy raro eso de terminar hasta con las mismas milésimas de punto, pero ocurrió.

¿Qué haría Usted si tuviese el poder de decidir? Tal vez dejar las cosas así y otorgar dos medallas de bronce, o decretar un ejercicio extra de desempate, como en muchos otros deportes. Acá no, porque el reglamento no lo contempla al establecer un truco matemático que consiste en eliminar la peor nota de los cinco ejercicios y recalcular la nota global (el párrafo reglamentario es algo más complejo pero ésta es la idea). Y al aplicar el truquillo aritmético se le otorgó la medalla de bronce a la rusa.

El tercer capítulo ocurrió durante la inauguración: la cadena NBC, que tiene la exclusiva de retransmitirlos en EEUU: lo hizo en diferido para mostrarla así en el horario estelar, cosa que hasta acá es aceptable, pero lo hizo editando ciertas escenas, como las relacionadas con los ataques terroristas del año 2005 en Londres, escenas concebidas como un tributo a las víctimas por parte del director del espectáculo, pero que, a juicio de la NBC ni se relacionaban con los EEUU ni eran escenas “adecuadas” para el público norteamericano. Censura pues, la misma que contribuye a que el ciudadano que teóricamente sustenta la democracia más importante del planeta esté desinformado, como lo estuvo a lo largo de la guerra de Irak cuando las escenas de los muertos americanos simplemente eran ocultadas por la mayoría de los medios de ese país.

Comportamiento antideportivo y antiético de los competidores; veredictos injustos basados en reglas absurdas por parte de los jueces; y manipulación de los medios hacia el público del país contendor más importante: suena muy familiar y consonante con el comportamiento antideportivo de Chávez en campaña, con lo antiético de quienes prefieren perder para mantener sus intereses, con la injusticia del CNE, y con la manipulación y parcialidad de VTV.
¡Shame on you!, decimos, para que los de allá sepan qué pensamos de ellos, e igualmente ¡Sinvergüenzas! para que Chávez, el CNE y VTV sepan cuanto se les parecen.


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