La hora de los pueblos
Escrito por Víctor Maldonado C. | @vjmc   
Lunes, 17 de Agosto de 2009 07:17


alt"Gorilismo" es tratar de imponerse por las buenas o por las malas,  usando para ello todos los recursos que el poder tiene a su disposición.


"La desesperación tiene sus propios momentos de calma"
Bram Stocker


La ciudad de la Paz está a 3640 metros sobre el nivel del mar. A  esas alturas, la respiración se vuelve jadeo y más de un visitante se  sorprende por los efectos aletergantes de la falta de oxígeno. El soroche,  esa sensación con la que el cuerpo responde al reto de la hipoxia de la  altitud, es atenuado por el pueblo mascando hojas de coca y moviéndose lo  menos posible. La Paz es un espectáculo a cámara lenta para la mayoría de
sus habitantes.

Son las alturas los escenarios naturales para el desvarío y los  delirios.
Fue, en todo caso, en la capital administrativa de Bolivia que el  presidente Chávez afirmó con la determinación que lo caracteriza que "América  Latina ya comenzó a cambiar y que aquí no hay vuelta atrás, se acabó la era
de los gorilas, es la hora de los pueblos". Eso fue el 16 de julio de  2009. Claro está que cuando hizo ese aserto, no estaba pensando en  la  condición de su propio gobierno, y en la forma como aquí en Venezuela se están
decidiendo aspectos trascendentales de la vida republicana.


"Gorilismo" es tratar de imponerse por las buenas o por las malas,  usando para ello todos los recursos que el poder tiene a su disposición.
En esa misma declaración nuestro flamante mandatario hizo un listado no  exhaustivo de lo que él piensa al respecto. "Toque de queda, secuestros,  asesinatos, no hay libertad de prensa". De la lista presidencial, la única que nos
falta es la del estado de excepción, sin embargo algunos piensan que esa  atribución fue delegada al hampa, que por las buenas o por las malas, somete a  la población venezolana a un "quedarse a juro en las casas" porque las
noches están monopolizadas por bandas armadas que han colocado al país en  el listado de los más peligrosos del mundo, con más de 60 asesinatos  por cada 100 mil habitantes.

"Gorilismo" es usar los poderes públicos, las leyes y reglamentos y  toda la burocracia para enfilarlos contra los adversarios del régimen. Es  también la lista de Tascón y el mantenimiento del "discurso  Ramirez" como
política central del Estado. "Gorilismo" es exigir sumisión hasta en el uso  del color de las camisas que son el uniforme de todos los actos oficiales.

"Gorilismo" es el sicariato constitucional que es ejercido con tanta comodidad  y desparpajo por Diosdado, encargado por su jefe civil y militar para  asfixiar la libertad de expresión. "Gorilismo" es no entregar cuentas, y
hacerse el loco con los recursos del Fondem, cifra que se ha convertido en un  secreto de Estado, junto a la tasa real de inflación, desempleo, pobreza, y  las cifras de delitos violentos que ocurren en el país.


"Gorilismo" es creerse el principio y fin de todo lo que ocurre.  Pretenderse imprescindible y guardián supremo de los arcanos de la patria.

"Gorilismo" es esa mala aproximación que este gobierno tiene del pueblo, al que  no le otorga autonomía sino condiciones. Es esa perversión de la  participación social para convertirla en tumulto tarifado, con dirigentes que no
son dirigentes, empresarios que solamente son gestores y agentes del  gobierno nacional, estudiantes que no estudian, poetas que no hacen poesía e intelectuales cuyo único mérito es aplaudir todas las gracias del
comandante. "Gorilismo" es desechar el talento para sustituirlo por  un bufonato de incapaces, con una descomunal estructura de corrupción institucional que distraen inventando magnicidios y conjuras
inverosímiles.



"Gorilato" es creer que el pueblo no pretende autonomía y libertad,  y que se va a conformar con ser los eternos tutelados de un gobierno  disparatado. Es insistir en que es mejor que el gobierno se encargue hasta de las
intimidades de la gente, pasando por supuesto por la educación de  los hijos.

Un "gorila" siempre se inventa excusas para cercenarle la libertad  a los demás, porque lo que quiere cualquier "gorila" que se respete es  mantenerse en el poder. Eso es todo, y por lo visto, aquí estamos padeciendo
al rey de los gorilas de América Latina.



El presidente Chávez se estaba viendo en el espejo cuando con tanto tino hizo el inventario de su propio gorilato.  Bolívar en su propio  delirio presintió que ese iba a ser precisamente el perpetuo trauma de  nuestros
gobernantes. Por eso desvarió en preguntas que Chávez no quiere  responder.

"¿Por qué te envaneces,...? ¿Crees que es algo tu Universo?.. porque todo es menos que un punto a la presencia del Infinito que es mi hermano".




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