Brilla la Cruz del Ávila
Escrito por Francisco Gámez Arcaya   
Martes, 06 de Marzo de 2012 16:42

altEn los comienzos, cuando no era más que una gran idea para la ciudad, fue trazada una cruz entre la luz y la oscuridad de las habitaciones del entonces recién inaugurado Hotel Humboldt. En las tardes, los empleados del hotel encendían las luces de las habitaciones centrales, apagaban las laterales e iluminaban algunas transversales. Así, una gran cruz se formaba con las luces que salían de las ventanas del hotel y anunciaba a Caracas la venida de la Navidad. Luego, la antena de Venezolana de Televisión instalada en El Ávila dio vida a una cruz con más de cien lámparas. Finalmente, el proyecto de su existencia permanente fue tomando forma a principio de los años ochenta. En conjunto, con el esfuerzo del gobierno y de la empresa privada, se dio vida a nuestro símbolo navideño por excelencia: la Cruz del Ávila.

Desde entonces, todo caraqueño, los primeros días de diciembre, esquiva árboles, edificios y anuncios para fijar su mirada en una gran cruz que destella sobre una de las laderas de nuestra emblemática montaña. Así, todo niño siente el gozo de la proximidad de la Navidad y todo adulto una silenciosa alegría en el corazón. Cada día de diciembre, la tarde avanza y la noche llega, y como el Dios que representa, mientras dormimos, la cruz no deja de iluminarnos a pesar de nuestra forzada indiferencia nocturna.

Por su forma y por su historia, esa Cruz del Ávila simboliza muchas cosas para nosotros, pero principalmente representa la sólida fe que comparte este pueblo. Por eso, su luz nos engalana tradicionalmente todos los años desde el primer día de diciembre hasta el día de reyes. Extraordinariamente, bajo el mismo contexto, también fue iluminada durante las dos visitas de Juan Pablo II a Venezuela y el día de su muerte el 2 de abril de 2005.

Ahora, en estos días de marzo han vuelto a encender la emblemática cruz. Peculiarmente su luz brilla por la salud de quien la ha pretendido utilizar políticamente, por quien la ha intentado rebajar a símbolo de ideologización socialista, por quien ha vejado a sus pastores, por quien ha insultado a su Iglesia, llamándola cáncer. Su luz, por estos días de marzo, brilla por quien la golpea, porque así es el Dios que representa. A pesar de las manipulaciones, de las mentiras y de los insultos, ahí está su luz brillando por él.

Aprovechemos también la ocasión para pedirle a Dios, mientras brille nuestra Cruz del Ávila, por todos los enfermos cuyos recursos económicos no les permiten aliviar sus dolencias, por los presos sin esperanza inmersos en la violencia, por los niños de la calle, por las familias enlutadas por el hampa. Que la luz circunstancial de nuestra Cruz del Ávila nos evoque la alegría que sentimos cuando su luz brilla en la Navidad. Que su luz sirva para que todos los venezolanos, con nuestras diferencias y singularidades, nos unamos viendo hacia un mismo sentido y con un mismo norte. Que su luz nos permita mantener encendida la esperanza de un futuro mejor donde quepamos todos, donde cesen los odios y donde nos reencontremos en el anhelo común de ser un mejor país.


@GamezArcaya


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