¡Tomen acción!
Escrito por Juan Carlos Apitz   
Sábado, 15 de Agosto de 2009 07:53

altLa recién sancionada Ley Orgánica de Educación por orden del teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías es una estafa legislativa, cometida mediante un fraude constitucional dado el grosero incumplimiento del procedimiento de formación de las leyes previsto en la Carta Magna.

Esa Ley no garantiza de ninguna manera una educación integral, de calidad, permanente y en igualdad de condiciones y oportunidades para todos los venezolanos. No se fundamenta en el respeto a todas las corrientes del pensamiento ni tampoco delega la educación de nuestros hijos en personas de reconocida honorabilidad y comprobada idoneidad académica. Lo único que asegura esa nueva ley es la mala educación.

Una mala educación pues elimina la carrera docente y la estabilidad laboral, tanto a maestros como a profesores, al encomendar la regulación sobre el ingreso, ejercicio, promoción, permanencia, prosecución y egreso en la profesión pedagógica a un Reglamento Provisorio de Ingreso y Ascenso en la Docencia dictado discrecionalmente por el ministro de Educación.

Una mala educación ya que tipifica unos delitos mediáticos que permiten la suspensión inmediata de un medio de comunicación cuando, a discreción del ministro de Educación, "produzcan terror en los niños, inciten al odio, a la agresividad, la indisciplina, deformen el lenguaje y atenten contra los sanos valores del pueblo venezolano, la moral y las buenas costumbres, la salud mental y física de la población".

Una mala educación pues prohíbe en todas las instituciones educativas oficiales y privadas del país, de manera vaga y ambigua, la difusión de ideas y doctrinas contrarias a la soberanía nacional. Al no precisar su alcance ello permitirá la persecución sistemática de la disidencia política venezolana.

Una mala educación ya que se fundamenta en un régimen punitivo para el Subsistema de Educación Básica, supuestamente transitorio, que no garantiza ni el derecho a la defensa ni la garantía del debido proceso de los afectados; al punto de autorizar discrecionalmente al ministro de Educación para clausurar o exigir la reorganización de las instituciones educativas privadas y, hasta, para inhabilitar por diez años para el ejercicio de cargos docentes o administrativos a los propietarios, directores o educadores de dichos planteles.

Una mala educación pues se le otorga, discrecionalmente, al ministro de Educación la facultad de sancionar a los miembros del personal docente con separación del cargo durante uno a tres años o, hasta, con su destitución e inhabilitación para el servicio en cargos docentes o administrativos, de tres a cinco años. Mientras dure tal sanción el docente no será remunerado ni considerado como tiempo de servicio.

Una mala educación ya que la formación, capacitación, perfeccionamiento y desarrollo de los integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ahora estará a cargo, exclusivamente, del ministerio de la Defensa, que actúa bajo el lema "Patria, socialismo o muerte". Lo que atenta contra una educación militar abierta, plural y crítica.

Una mala educación pues arrasa con la autonomía universitaria o libertad académica, por: a) Subordinar su actividad docente, de investigación y de extensión al Plan de Desarrollo Socialista de la Nación; b) Elegir las autoridades universitarias mediante un populismo demagógico y ramplón, en el que "para todo eligen todos": profesores, estudiantes, empleados, obreros, egresados; c) Elegir un Consejo Contralor con amplias funciones de policía o comisario político, es decir, de control y vigilancia interna en la administración del patrimonio universitario; d) Regular la educación universitaria por leyes especiales y otros instrumentos normativos cuyo objeto, ámbito, principios y valores rectores no están previamente determinados por esa ley; e) Eliminar los Centros de Estudiantes y las Federaciones de Centros Universitarios por Consejos Estudiantiles, cuya finalidad y organización normativa se le confía discrecionalmente al ministro de Educación.

Finalmente, esta Ley de la Mala Educación no se consultó ni discutió suficientemente con todos los sectores de la sociedad venezolana que intervienen en el proceso educativo, más aún, se sancionó a sus espaldas. Los diputados chavistas, como otras tantas veces, actuaron sólo amparados por la oscuridad de la noche para dictar esta cartilla de ideologización.

Por lo que, el pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconoce la recién sancionada Ley Orgánica de Educación que contraría los valores, principios y garantías democráticos y menoscaba los derechos humanos de todos los venezolanos. ¡Tomen acción! ¡Tomen acción! ¡Tomen acción! ¡Tomen acción! ¡Tomen acción!


(*): Publicado en El Universal. Consignado por el autor.


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