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Al que no vote, le caeMe niego a ver vainas ridículas y a escuchar mentiras; por eso no me calé el desfile con el cual el régimen, una vez más, intenta ... |
El mensaje personalistaEl presidente Chávez pronunció alrededor de 60.000 palabras el viernes 13 de enero en su intervención de ... |
El otro cuatroEl régimen está en campaña, y por eso no nos debe extrañar que eche el resto en un año tan corto como promete ser el 2012. ... |
Sociedad AbiertaSi hemos de creer a Karl R. Popper en “La sociedad abierta y sus enemigos” (1945) sobre las condiciones de una sociedad abierta, entonces tenemos serios ... |
El chavismo del generalCuando el general Cliver Alcalá Cordones proclama que las FAN son chavistas...no sólo está repitiendo una consigna de arriba sino que también expresa la verdadera faz ... |
| Aquí no hay vacaciones para el duelo |
| Escrito por Iván R. Méndez |
Cada semana es una nueva lotería macabra en la cual pistolas, cuchillos y hasta patadas son los instrumentos utilizados, con casi absoluta impunidad, para arrebatarnos a una persona cercana. Aquí no hay vacaciones para el duelo*.
En lo que va de 2010, se han cometido 2.177 homicidios en la capital de uno de los países con más ingresos de América Latina.Algunos ciudadanos se refugian en el sureste, la zona menos peligrosa de la Gran Caracas, y declinan los noticieros a favor de Sony Television o Warner Channel para entretenerse mientras esperan que les repique el teléfono o salte el icono del correo en el PC con la trágica noticia (si es un familiar o amigo cercano) o el cotilleo macabro si la víctima es el conocido de un amigo. A tres nodos de nosotros Hace unos días, frente a mi edificio en La Campiña, una comisión policial perseguía a un narcotraficante desde Chacao. Justo al cruzar por la calle García, le empezaron a disparar a la Toyata Merú robada por el delincuente, no importaban los transeúntes o vecinos. En segundos, un estudiante de 28 años, trabajador de una farmacéutica cercana y el mecánico que lo atendía, fueron atropellados por el hampón abaleado por los policías. Balance: dos civiles inocentes por un malandro. Y no hubo culpables, tampoco héroes. Una nueva sensación No hay mayor tragedia que la impunidad aliada al Estado, que te obliga a tomarte un café con el asesino de tu madre o de tu hija menor. La cárcel ha devenido en centro de castigo para los opositores políticos del régimen o para los ladronzuelos atrapados en flagrancia y sin los recursos para comprar su salida del sistema judicial. Los otros, los homicidas o asesinos masivos, están libres y armados, unas veces uniformados, otras ocupando carteras en este gobierno que trata de lavarse las manos ensangrentadas con populismo, diatribas internacionales y persecuciones contra los últimos venezolanos que dan la cara por el país. Es urgente cambiar el estado de las cosas, quizá sea atinado evocar el proverbio de nuestros mayores, aplicable a las elecciones parlamentarias: “Si la escoba está sucia cuando barres, la casa nunca estará limpia”. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Twiter: @ivanxcaracas (*): Walter Mosley. Blues de los sueños rotos, Anagrama, 2001. |