¡Ey, Vecino!
Escrito por María Alejandra Malaver | @malemalaver   
Miércoles, 21 de Octubre de 2020 01:08

alt¿La siguiente cita le parece familiar?: “Ey, Vecino… puede bajar el volumen de la música”.

O tal vez le sea más común esta: “Ey, vecino por favor puede quitar su carro de mi puesto”.

Para quienes vivimos en conjuntos residenciales es muy normal pasar algunas situaciones “incómodas” con aquellas personas que se niegan a aceptar que poseen responsabilidades en aras del bien común.

Desde el tema de una música en volumen excesivo pasando por la colocación de los desperdicios sólidos en áreas comunes, hasta el tema del “robo de Wifi”, todo esto es el “pan nuestro de casa día” en desarrollos habitacionales (casas) y/o apartamentos.

Y es que no sabemos vivir. No, no sabemos – hablando como un todo – reconocer los límites de nuestros derechos y el inicio de los derechos de los demás. No hemos comprendido, ni aprendido a convivir los unos con los otros.

En pleno siglo XXI, aquí en Venezuela como en otras partes del continente americano, persisten comportamientos egoístas que no respetan al prójimo. Y son estos los que impiden – en muchas ocasiones – vivir adecuadamente en conjuntos residenciales.

Y, entonces, ¿cuál es la solución? ¡La educación! Debemos educar a los vecinos de todas las comunidades, formarlos en sus derechos y, sobre todo, en sus deberes. Educarles sobre la necesidad de reconocer al otro y respetarle, de la misma forma que queremos ser reconocidos y respetados.

Un tema – muy neurálgico en nuestras ciudades – es el de la basura, que a veces es tomado a la ligera por algunas personas. El sacar los desperdicios el día que sea o a la hora que sea, sin tomar en consideración los horarios de la recolección (si es que funcionan) o no pensar cómo afectará ello a los vecinos, es una demostración de la falta de empatía que existe en el seno de la sociedad actual.

“Ey, vecino… por favor no haga eso”. Muchas veces el reclamo vecinal es visto como una agresión, como una afrenta que debería vengarse y esto es parte de la carencia de educación en materia de convivencia. 

Es hora, y lo digo con propiedad, que los gobiernos locales eduquen a sus vecinos, que les permitan entender su papel en el buen vivir vecinal y generar concordia y hermandad.

Cuando actuemos de forma solidaria, empática, desprendida y amable con quienes nos rodea, iniciaremos el camino de la “buena comunidad”, que no es otra cosa que la asimilación colectiva de que juntos podemos vivir y hacerlo bien con respeto, con tranquilidad y con hermandad hacia los demás.

Como ciudadana, como promotora del empoderamiento ciudadano, como defensora del “buen vivir”, hago votos para que avancemos hacia un futuro mejor, un mañana donde cada quien ponga de su parte, donde la participación de la sociedad sea espontánea, donde los gobiernos no apuesten a la apatía de los ciudadanos sino que motiven a los vecinos a formar parte de las soluciones de los problemas comunes, sueño con ciudades donde sus moradores digan: “Ey, Vecino… juntos lo lograremos”.

 


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Última actualización el Miércoles, 21 de Octubre de 2020 01:11
 
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