Más allá del Acuerdo de Ginebra
Escrito por Claudio Briceño Monzón | @CabmClaudio   
Sábado, 05 de Septiembre de 2020 00:00

altEl Acuerdo de Ginebra negociado entre octubre y noviembre de 1965 y suscrito el 17 de febrero de 1966, representó para Venezuela

y su naciente sistema democrático, un hito diplomático, al lograr que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, reconociese la existencia de una disputa territorial emanada del irrito del Laudo de Paris de 1899. Concedida la independencia a la antigua colonia, Guyana Británica, los delegados del gobierno guyanés declaraban altisonantes a sus pares venezolanos, que estos debían demostrar que en realidad el Laudo arbitral era nulo e irrito. Ese argumento fue reiterado durante 4 años, cuestión que impidió llegar a un arreglo practico. Venezuela ofreció varias posibilidades, como, por ejemplo, la exploración y explotación conjunta del territorio en disputa, oferta esta rechazada por los guyaneses. De tal manera que el Acuerdo de Ginebra, a más de cincuenta y cuatro años de su firma no ha cumplido sus objetivos debido a la postura falaz de Guyana. 

Ahora, Venezuela está a la espera de la decisión de la Corte Internacional de Justicia sobre si tiene o no competencia para actuar en el caso del diferendo del Esequibo, objetivo este último perseguido por Guyana. No sorprendería que así lo hiciera, dado los poderosos intereses en juego.

De materializarse ese hipotético escenario, se necesitaría de un gobierno de transición capaz de replantear en forma responsable y profesional la política exterior venezolana, donde participen verdaderos especialistas, de manera de atender todo lo concerniente a los problemas limítrofes pendientes, no solo con Guyana sino también la delimitación de las áreas marinas y submarinas al noroeste del Golfo de Venezuela. En suma, sobre la base de la decisión que adopte la Corte de la Haya, Venezuela debería actuar de una forma pragmática y tal como lo ha propuesto recientemente el reconocido experto en historia territorial y académico, Manuel Donís Ríos, proceder a denunciar el Acuerdo de Ginebra y buscar un mediador internacional, tal como ocurrió con la disputa por el canal de Beagle, entre Argentina y Chile.

Coincidimos con lo expresado por Donís Ríos, porque lamentablemente, el Acuerdo de Ginebra, no ha cumplido su función de resolver la problemática limítrofe.  La posible denuncia del Acuerdo de Ginebra, sería un último recurso para buscar una solución pragmática que implique la búsqueda de un mediador que tal como sugirió Donís, bien pudiese ser el papa Francisco.

La propuesta es perfectamente viable porque desde la perspectiva de la Historia comparada del Derecho Internacional, podemos traer a colación como en 1978, Argentina y Chile casi van a una guerra por el problema del Canal del Beagle, pero gracias a la mediación del papa Juan Pablo II, se logró en 1984 la firma de un tratado de paz y amistad entre Chile y Argentina 

Es importante acotar que el gobierno de Guyana, omite nuestro justo reclamo y la plena vigencia del Acuerdo de Ginebra, al procurar ensanchar sus áreas marítimas frente al territorio en reclamación, actuando como si tuviese los genuinos derechos desprendido del Laudo de 1899, al ostentar la frontera terrestre, pretendiendo ocupar una parte de la región noreste del área marítima fronteriza.

Por todo lo anterior, compartimos la propuesta de buscar la mediación papal y allanar el camino a una solución equitativa que nos reintegre alguna porción del territorio despojado, en paz y armonía.

 

 

 

 

 

 


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