De una dictadura bibliocida
Escrito por Luis Barragán | @luisbarraganj   
Miércoles, 16 de Enero de 2019 06:40

altLa consabida y extrema gravedad de los problemas políticos, relega a otros al campo secundario, por igualmente graves y extremos que fuesen.  

Empero, es necesario dejar constancia de éstos, cuya solución pasa inexorablemente por la de aquéllos: por ejemplo, la Biblioteca “Luis Beltrán Prieto Figueroa” de la Asamblea Nacional, amaneció - el día 15 de los corrientes – ocupada por la Guardia Nacional, permitiéndole a algunos de sus empleados, apenas, retirar sus pertenencias personales, ya que – se entiende – pasa a manos de la tal constituyente.

El hecho ocurre luego de permanecer bajo control de la Casa Militar, por casi una semana, el Palacio Legislativo, impedidos los parlamentarios de acceder a su sede natural de trabajo. Así, el artefacto de la dictadura tomó – esta vez - el espacio bibliotecario, como ha tomado paulatinamente otros, añadido el hemiciclo protocolar, sólo acreditada por un acto de fuerza.

Siendo modesta la colección que incluye importantes documentos  que sobrevivieron a los avatares de todos estos años, ahora está – no faltaba más – bajo el dominio de un régimen resueltamente  ágrafo que trastocará el ambiente ordenado, equipado y apacible, en otro para los afanes monopartidistas de estilo, inutilizándolo un  servicio público tal como ocurrió con el Museo Boliviano de Pajaritos, ocupado en su momento – huelga comentarlo - por la fuerza. Por cierto, una biblioteca ensamblada en el anterior mandato legislativo que, curiosamente, no ha contado con la bibliografía esencial del ilustre margariteño que le da nombre.

Siendo tan propicia la ubicación del otrora Capitolio Federal, llamado a ofrecer un repertorio especializado en materia parlamentaria, no ha tenido suerte con un servicio que, al parecer, décadas muy atrás, prestó a juzgar por los reglamentos de Interior y de Debates que apuntaban a la existencia de una biblioteca y a las funciones del bibliotecario. Desde muy jóvenes, teniendo cerca  la biblioteca jurídica de la Fundación “Rojas Astudillos”, en Gradillas, no supimos de otra localizada en el  recinto del Congreso de la República, excepto la muy meritoria biblioteca “Puntofijo”, dispensada al público por la  Fracción Parlamentaria de COPEI, desde principios de los ochenta del XX que fue cerrada por la Constituyente y el Congresillo al abrirse el presente siglo: más de cinco mil volúmenes, por no hablar del valioso patrimonio documental y digital, naufragaron con esta revolución, agregados los eficaces convenios y préstamos con otras instituciones públicas y privadas.

Más allá de nuestra condición parlamentaria, usuario regular de la biblioteca “Luis Beltrán Prieto Figueroa”, al parecer, excepcional al emplear el préstamo circulante en los dos últimos años, denunciamos a través de las redes sociales una circunstancia inadvertida ante el debate de la asunción del diputado Juan Guaidó como presidente encargado de la República. Protestamos con firmeza el lamentable  hecho, no sólo por la ilegítima e ilegal captura de los espacios que les son ajenos a la dictadura, en la sede legislativa, sino por la de un servicio asambleario que ya está en manos de una dictadura que, temerosa,  tiene en su haber el empobrecimiento y deterioro de las bibliotecas públicas del país, quebrando cualesquiera librerías que se les atraviese.


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com