Mérida ciudad de las nieves perpetuas a sus 460 años
Escrito por Claudio Briceño Monzón | @CabmClaudio   
Martes, 09 de Octubre de 2018 00:00

altLas regiones crean, modifican y a la vez conservan lo que heredan y lo transmiten a las nuevas generaciones.

Con el correr del tiempo diversas zonas que han nacido de una misma matriz histórica se diferencian unas de otras, al punto que se expresan desde las particularidades del hablar de andinos, marabinos, corianos, caraqueños, orientales y llaneros. No hay que olvidar que el sentido de identidad regional de las provincias históricas venezolanas, fue anterior a la identidad nacional que se forjó en la guerra de independencia. La identidad regional se da por pertenencia y por referencia, siendo éstas influidas por factores como la localización territorial (presencia de individuos), la participación ecológica (simbiosis entre los individuos de una población asentada en una misma área temporal), la pertenencia social (asumir el rol o compromiso) y la conformidad normativa (asumir y compartir plenamente los modelos valorativos de un determinado complejo cultural); esto forma parte de la identidad socioterritorial, definida como el status de pertenencia a una colectividad y caracterizada por el sentido territorial. La dimensión territorial tiene relevancia en la caracterización de un colectivo y de los roles asumidos por los actores. Esto genera a veces el denominado regionalismo.

Mérida fue fundada en 1558 por Juan Rodríguez Suárez  como consecuencia de un mandato dado por el Cabildo de Pamplona para descubrir minas en territorios andinos. La Audiencia de Santa Fe decidió que esta fundación había sido cumplida sin la licencia pertinente, por lo que concedió poderes al capitán  Juan de Maldonado para detener  a Rodríguez Suárez y en su lugar continuar la conquista y población iniciada. Nuestra bella ciudad creada un día como hoy hace 460 años, una vez implantada dependió del Corregimiento de Tunja, y a medida que aumenta su población por el desarrollo económico, debido a la explotación de actividades productivas agrícolas, surge la necesidad de un gobierno con amplias facultades para enfrentar múltiples problemas de orden económico, político, y social. A mediados del siglo XX, don Mariano Picón Salas, nos describe nuestra hermosa ciudad de las nieves perpetuas y la primavera eterna: “…el olor de sus flores, y la fiesta de aguas y verdura con que la engalanó el clima, me tienen en trance permanente de retornar a su paisaje… Pero Mérida era uno de los lugares en que valía la pena vivir. La vista se educa en las más variadas gamas del verde: las flores despuntan hasta en los tejados de las casas; el Albarregas siempre está sonando y puliendo en el molino de sus aguas torrentosas los graníticos rodados que arrastra…”[1]

Mérida, situada en la meseta más importante del valle prolongado por donde se extiende la cuenca hidrográfica del Chama, se transformó en un centro urbano, foco irradiador de poblamiento, núcleo dominante, al cual se subordinan otros espacios urbanos y rurales. La estructuración del territorio regional se incentiva con variada intensidad en los diversos períodos históricos por la acción cultural, eclesiástica, administrativa y económica de los ciudadanos de Mérida. Este liderazgo urbano de la capitalidad regional no es inmutable, ya que la ocupación del espacio depende de una serie de factores que condicionan e influyen en el desarrollo y bienestar de sus habitantes,  expresada por nuevas realidades históricas hacia el desarrollo centrado y abierto del planeamiento urbanístico de la ciudad de Mérida, y de su ordenamiento territorial.

La evolución geohistórica de Mérida se ha manifestado, a través del tiempo,  en las diferentes formas socioeconómicas y culturales de apropiación e identificación de sus habitantes con el territorio. La ciudad y sus regiones de influencia son organismos vivos que están en un proceso de construcción dinámica, con un sentido de procedencia, pertenencia y permanencia, inmersos en un proceso nacional y global. A Mérida le corresponde orientar el ordenamiento y la organización territorial de los espacios  donde ha venido ejerciendo  dominio jurídico-político. Su desarrollo geohistórico aprovecha las ventajas del territorio, la diversidad étnica y cultural, la biodiversidad natural y geográfica, a fin de contribuir al desarrollo nacional de Venezuela. Hoy a sus 460 años de fundada, la prosperidad no es la más esperanzadora,  entre basura, escasez de todo tipo, delincuencia, insuficiencia de agua potable, gas doméstico, los merideños trataremos de celebrar las primaveras de nuestra bella ciudad, que con la Sierra Nevada y el Pico Bolívar, hacen de nuestro terruño, uno de los lugares más encantadores de Venezuela y el mundo.   

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[1] Marino Picón Salas. “Viaje al Amanecer.” En: Obras Selectas. Madrid – Caracas: Ediciones Edime, 1962, pp.6-7


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Última actualización el Lunes, 08 de Octubre de 2018 23:42
 
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