La destitución de Carlos Andrés Pérez y sus consecuencias
Escrito por César Espidel | @espidel   

altEl año de 1993  el Presidente Carlos Andrés Pérez sería cesado del cargo antes de cumplir su mandato.

A pesar de que el país estaba inmerso en un nuevo proceso electoral para elegir un nuevo Presidente, Pérez tuvo que afrontar el primer juicio a un Presidente en ejercicio de la era democrática. 

La acusación que llevó el Fiscal de la República Ramón Escovar Salom a la Corte Suprema de Justicia  prosperó en Marzo de 1993. Las causas del juicio al   Presidente era la malversación de la Partida Secreta por un monto de 250 millones de bolívares para financiar la campaña Presidencial en Nicaragua de la candidata Violeta Chamorro. 

Las denuncias de malversación de la partida secreta por parte de José Vicente Rangel tuvo su recepción expedita por el Fiscal General, que comenzó  indagar más del asunto al momento de recibir el oficio. 

El 21 de mayo el Presidente Carlos Andrés Pérez es destituido del cargo con nueve votos a favor y seis salvados[1]. El Presidente luego de saber su destitución en un discurso dijo lo que siguiente: 

Si no abrigara tanta convicción en la transparencia de mi conducta que jamás manchara mi historia, y en la seguridad del veredicto final de justicia, no tengo inconveniente en confesar que hubiera preferido otra muerte”.[2]

El antejuicio de mérito de Carlos Andrés Pérez evidenció que la partidocracia nunca estuvo de acuerdo que un Presidente estuviera por encima de los partidos. El Presidente intentó cambiar el modelo monoproductor mediante políticas monetaristas, auspiciadas por el Consenso de Washington, que no tuvieron el aval de su partido AD ni tampoco de la oposición. 

El presidente Carlos Andrés Pérez tuvo un fallo en no sumar a otros sectores de la ciudadanía y solo centrarse en la renovación en los cuadros económicos con la incorporación de técnicos económicos en los ministerios que no entendían la dinámica partidista que se encontraba anquilosada en el Poder. 

La salida de Carlos Andrés Pérez era el retorno del poder de la partidocracia y dejó un grave desastre institucional. El 21 de mayo el Congreso de la República nombra al senador Octavio Lepage como Presidente Encargado, en su discurso  al tomar la Presidencia expresó: “Restaurar la confianza en las posibilidades del país representa un compromiso esencial…”[3].

Sin embargo, el senador vitalicio y ex presidente Rafael Caldera alegaba que al ser destituido el Carlos Andrés Pérez debía declararse la falta absoluta del Presidente y no se debía esperar el veredicto de la Corte Suprema de Justicia, por ello el interinato en la Presidencia de Octavio Lepage duraría muy poco y el 5 de Junio de 1993 el Congreso de la República, en consenso, decide nombrar al historiador Ramón J. Velásquez como Presidente de la República para que terminara el periodo constitucional comprendido hasta el 2 de Febrero de 1994.

En su discurso Ramón J. Velásquez afirmaba que: 

Los partidos políticos no van a desparecer dentro de este nuevo orden, pues son el instrumento insustituible para que la democracia marque el rumbo político del país, Solamente tienen que reducir las exageradas dimensiones de su influencia tradicional[4].

El presidente Velásquez tuvo la misión de tomar el poder en condiciones inéditas, las cuales eran una campaña electoral con cuatro candidatos con opciones reales a ganar la Presidencia y convivir con el juicio de un ex presidente cesado del cargo por primera vez en la historia democrática de Venezuela

 

Notas

[1]
 Entre los seis votos salvados estaba el de la magistrada Cecilia Sosa.

[2] Rafael del Naranco, op.cit, p.1983-1984

[3] Gaceta del Congreso T. XXIII-Volumen I Enero 1993-1994, p 115

[4] Ibidem, p 194


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