Alicia Pietri: múltiples casas, un hogar
Escrito por José Villegas G.   

altEl 14 de octubre de 1923 nace Alicia Antonia Pietri de Montemayor en la caraqueñísima parroquia de San Juan Bautista, entre las esquinas de Pepe Alemán y Delicias.

Alicia vivió y creció con la, para entonces, pequeña y bucólica capital de Venezuela. De allí la familia Pietri Montemayor se mudaría a una nueva urbanización construida a partir del año1928 en terrenos de tres haciendas coloniales. Estamos hablando delCaracas Country Club

Comprendió temprano Alicia la importancia del hogar como estilo de vida, siendo este, un espacio público de representación y otro privado que funge como refugio, seguridad y abrigo para la vida privada. Unas casas fueron propiedad de la familia Caldera Pietri, otras patrimonios de la nación, a estas últimas les dedicó más atención, se esforzó en mantener, cuidar y preservar para que, con hidalguía representaran al país, ya que es el escenario en actos y ceremonias.

Alicia, estudió en el Colegio San José de Tarbes de la urbanización El Paraíso. Su educación fue apuntalada con la sólida piedad, virtud predicada por las hermanas, que nos hace sentir profundamente hijos de Dios, su lema: Ser para los demás. Venidas desde Cantaous, Franciaellas, resaltaban la educación; el gusto por las bellas artes; el amor al deber; a la familia y enseñaban el francés como segundo idioma. Combinaba Luisa Teresa de Montemayor Núñez, su madre, el colegio con actividades completaría privadas como, por ejemplo: ballet, pintura, música, deportes entre otras, tal era la costumbre en la época para quienes podían invertir en una educación más allá de la pública y gratuita. 

Como alumna interna aprendió disciplina, la búsqueda de la excelencia como objetivo y propósito de vida. Así mismo, internalizó la importancia de conservar, cuidar y proteger; la amistad, la familia, la economía hogareña, entre otras cosas. El proceso de educación lo complementaba su mamá quien fue educada en Inglaterra y quien podía hacer que los pequeños detalles domésticos se convirtieran en auténticas ceremonias (M.Socorro, 2000). De esas fuentes surge su sencillez y el cuido por no pecar de mal gusto y de lo chabacano.

Contrae matrimonio el 6 de agosto de 1941, con apenas 17 años de edad; los recién casados, recibieron como regalo por parte de los padres del esposo un solar en Sabana Grande, pues es bien recordado el dicho: Quien se casa, casa quiere. Construyeron su vivienda con un crédito, para aquel momento la primera avenida, hoy Avenida Francisco Solano López, que no estaba pavimentada y recogían los desechos en una carreta tirada por caballos. El hogar durante veinticinco años fue nombrado Puntofijo, como se llamaba el sitio más alto de la carretera vieja de San Felipe a Nirgua. (R. Caldera, 2016, p.131). (Nada vincula el nombre de la casa con la ciudad de Punto Fijo del estado Falcón, fundada el 27 de febrero de 1970.)

Puntofijo fue la fundación del hogar, de los nacimientos, bautizos y primeras comuniones de sus seis hijos: Mireya, Rafael Tomás, Juan José, Alicia Helena, Cecilia y Andrés. También el lugar del atentado de la Seguridad Nacional contra el padre y toda la familia Caldera Pietri. De los allanamientos, Alicia Antonia dió muestra de su carácter, haciendo un ejercicio y defensa de los derechos civiles fundamentales al exigir respeto para la visita que recibía y al defenderse de los atropellos y vejaciones cuando revisaron los más insólitos rincones de la casa y sacó una cartera que la abrió en la cara a un funcionario representante del oscuro régimen preguntando: ¿Aquí también quiere revisar? (J.J.Caldera, 2016, p.32). La tímida joven, la discreta dama, mostró su arrojo creciéndose en los momentos difíciles, como el que acabamos de narrar.

Nos cuenta Mary Bello de Delgado, su amiga de toda la vida, a quienes unió una amistad fraternal:Alicia era la dueña de la casa, la mantenía organizada y arreglada, el arpa estaba en la sala, era muy perfeccionista en la ejecución del instrumento. En Puntofijo fueron recibidos el 31 de octubre de 1958 los tres firmantes del pacto que le daría 40 años de democracia a Venezuela. 

La familia también disfrutaba de una discreta y sencilla casa de campo en Corralito. La Esmeralda que fue construida por el matrimonio cerca de la carretera panamericana y a un kilómetro de Carrizal en el estado Miranda. (J.J.Caldera, 2016, p. 28)Esta fue la casa de las vacaciones escolares, las reuniones familiares con primos, amigos y compañeros del colegio de sus hijos, un lugar de distensión; de agradables recuerdos para los esposos Caldera Pietri. Alicia compartía con su esposo el amor por el campo, el frescor y la alegría de la naturaleza; también disfrutaron en la Gran Sabana, específicamente en Kavanayén, una cabaña construida por el gobierno presidido por su esposo, a comienzos de la década de los setenta del siglo XX dentro de las instalaciones de la Corporación Venezolana de Guayana. 

Dejaron Las Delicias de Sabana Grande en 1966 para habitar su nueva residencia en Los Chorros. Alicia escoge el nombre y es aclamada por unanimidad familiar: Tinajero, (Canal Ramírez, Bogotá, 1971). Un orgullo de las familias de antaño fue el tinajero; ya que permitía tener agua clara y fresca en la casa. Toda una tradición venezolana, que ha permitido a los Caldera Pietri identificarse con el país y mostrar con orgullo la formación y una educación cien por ciento venezolana. De manera que el tinajero fue el let motiv de la decoración en la residencia y habían de diversos tipos y tamaños por toda la casa. 

Alicia, sobria como siempre, dispuso de los nuevos espacios con soltura, destacando piezas que narran la marcha de las dos familias: Caldera y Pietri, en la historia de Venezuela. Destacaba una pajarera en la entrada de la casa que en su día estuvo llena de periquitos; tuvo parejas de perros y gatos. No existe el lujo, tampoco ostentación, y por supuesto un retrato en blanco y negro sobre una consola de la dueña de la casa, así como, una pintura de su hermana Corina. Se destaca lo sencillo en el mueblaje, conservando los muebles de Puntofijo. Esta será la residencia definitiva, pues en Tinajero siempre vivirá   la familia Caldera Pietri. Esta es la referencia de una época y de un tiempo de libertades y progreso.

Pero Alicia tenia ideas innovadoras y retadoras; pensaba en una casa grande para todos los niños de Venezuela, así nace el museo. En sus palabras era: una aventura saturada de amor por nuestros pequeños, rebosante de fe en nuestros jóvenes…y una gran confianza en el porvenir de Venezuela. En marzo de 1974 se constituye la Fundación Museo de los Niños, con el objeto de promover la recreación y la formación del niño. El proceso se da con una buena planificación, ejecutada por un excepcional equipo de colaboradores; se convierte en maravillosa realidad el 7 de agosto de 1982 con la inauguración del Museo de los Niños de Caracas. El espacio ha crecido y debe ser mantenido en su infraestructura y tecnología. El Museo de los Niños es la comprobación de la constancia, tenacidad y dedicación de su fundadora. 

Alicia y su equipo en el Museo de los Niños

La Casona es la residencia presidencial de Venezuela desde 1964. Fue regentada por Alicia en dos oportunidades. Mary Bello de Delgado nos comentó: había una forma, un estilo de hacer las cosasLa Casona da mucho trabajo, Alicia era muy organizada, ella exigía, pero explicaba, caminaba los pasillos y le gustaba que todo estuviese bonito.

Continúa su relato, Mary Bello de Delgado: Alicia cuidaba La Casona más que si fuera de ella, entendía la responsabilidad de vivir allí y mantenerla para entregarla correctamente, llegado el momento. Esa idea y valores los transmitió a sus hijos, quienes siguen su ejemplo.

Durante su primera estadía en la residencia presidencial se abrieron las puertas de La Casona de par en par, fue un trabajo arduo. Rosita Hernández comenzó haciendo contacto con los vecinos. Los invitaban a visitar la residencia y estos, incrédulos, pensaban que ese acercamiento era mentira. Eran tiempos de paz; durante las fiestas decembrinas, se organizaban patinatas y conciertos. La familia Caldera Pietri fueron los segundos en ocupar la misma y Alicia la tercera Primera Dama de la democracia. 

Veinte años después, en 1994, regresaron a La Casona, las instalaciones de la residencia estaban gobernadas por el dejo y el abandono, posiblemente como un recurso para poner de lado la historia real. Venia La Casona de un tiempo sin huéspedes, se mantenía sin ama de casa y su brillo fue dejado al garete. Sin pensarlo dos veces, Alicia puso manos a la obra.

Se emprendió un proyecto de rescate con los escasos recursos económicos que se contaban. Se realizaron reparaciones y la adecentó del olvido y para tal fin se editó un libro como testimonio del esfuerzo. Su conducta se ajustó a su pensamiento, hizo lo que se tenía que hacer.

En entrevista de Milagros Socorro en 2006 su esposo expresó: Alicia actuó siempre por amor a Venezuela. El interés de Alicia por sus casas, es patente. En las casas donde ella estuvo plasmó su personalidad, orden y cuidado. En las dos ocasiones que entregó La Casona, tuvo un gran detalle que le daba una cordial bienvenida sus nuevos huéspedes, rosas rojas en la habitación principal, todo estaba decorado y remozado, en perfecto orden. 


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