Educación
Comunidad del saber
Escrito por Javier González Sánchez

alt“Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más”, dice un proverbio hindú.

 
Sin fines de lucro
Escrito por Ing. Rafael Diaz Casanova | @rafael862

altVenezuela hoy es un país lleno de paradojas. En estos últimos días, comenzando la semana, el Ministro para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, Jorge Alberto Arreaza Monserrat,

 
Anomia universitaria
Escrito por Dr. Ángel R. Lombardi | @lombardiboscan

Anomia universitaria
“En el ámbito de la sociología se denomina anomia (del griego ἀνομία / anomía: prefijo ἀ- a- «ausencia de» y νόμος / nómos «ley, orden, estructura») a la falta de normas o incapacidad de la estructura social de proveer a ciertos individuos de lo necesario para lograr las metas de la sociedad”.
Ley de Universidades: “Artículo 2. Las Universidades son Instituciones al servicio de la Nación y a ellas corresponde colaborar en la orientación de la vida del país mediante su contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales”.
Dialéctica no para avanzar sino para vivir en un estado de parálisis perenne. Hoy, nuestras universidades viven prisioneras tanto de los enemigos externos como de los internos. La Anti-Universidad es un espacio escabroso donde la investigación se encuentra postergada y la academia durmiendo. Un solo dato para medir esto: un centro de investigación tiene asignado un presupuesto anual de 50$ al año. El que lea esto en el extranjero no sólo pondrá cara de asombro sino que pensará que esto es otro invento muy típico del bochinche tropical por el cual se nos ha marcado como seña de identidad.
Está bien, no investigamos, pero la docencia ¿la hacemos? Muy precariamente. En salones inadecuados sin aires acondicionados la inmensa mayoría, ausentes de la tecnología pedagógica que hoy en pleno siglo XXI se requiere y en condiciones de salubridad preocupantes. Además, agreguemos la alarma constante en que se vive cuando se transita por espacios cuya inseguridad ya es proverbial. ¿Extensión? Bueno, ya eso no existe.
Los salarios de los universitarios son de los más bajos en el mundo. Antes de la era chavista, quienes laboraban como profesores en la Universidad gozaban de la más alta estima social junto a los trabajadores de PDVSA. Hoy, luego, de la bomba atómica que nos han tirado encima sin anestesia alguna, nadie quiere hacer carrera universitaria. Bueno, en realidad, el Plan de la Patria hacia el interior de las universidades: I y II Convención Colectiva Única, le ha conferido un especial protagonismo a los empleados y obreros. Este aspecto nada inocente ha creado unas distorsiones casi insalvables junto al impedimento, vía TSJ, de renovar nuestro liderazgo universitario. Y luego, el dinero. El que te financia, siempre te controla, situación ésta que se ha exacerbado con los bolivarianos en el poder.
Hoy los gremios son los que dictan la agenda al interior de las universidades públicas nacionales. El régimen, así como hizo con el país, atizó los resentimientos entre los de “arriba” y los de “abajo” para vivir de las crisis y los conflictos. Irresponsablemente se creó la expectativa de una “democratización” que la UNEFA y la BOLIVARIANA se niegan a convalidar. Cada sector tiene su propia agenda y la meta institucional se volvió invisible. Se nos instaló el canibalismo y la erosión más absoluta a los principios de autoridad y jerarquía basados en el respeto a nuestras normas, reglamentos  y leyes.
Todo está subvertido, así como en el país nacional. La ausencia de orden atenta contra la paz y metas académicas de los universitarios.
DR. ANGEL RAFAEL LOMBARDI BOSCAN
DIRECTOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTORICOS DE LUZ

alt“En el ámbito de la sociología se denomina anomia (del griego ἀνομία / anomía: prefijo ἀ- a- «ausencia de» y νόμος / nómos «ley, orden, estructura») a la falta de normas

 
Aprender con emoción
Escrito por Sara Mosleh Moreno

Aprender con emoción
Para que un recuerdo se consolide en nuestra memoria necesita estar asociado a una emoción. Por eso, aunque a lo largo de nuestra existencia aprendamos infinidad de cosas, solo aquellas vinculadas a sentimientos perdurarán en nuestros recuerdos y serán indelebles al paso del tiempo.
El  aprendizaje es un proceso complejo y muy personal donde interviene el sistema límbico o “cerebro emocional”, y que comienza cuando algo despierta nuestra curiosidad e interés. Como una de las principales funciones del cerebro es detectar y evitar las amenazas, solo aquellas informaciones que representen recompensa o peligro son captadas por nuestros sentidos. Una vez que esa información centra nuestra atención, nuestro cerebro recurre a los “bancos de memoria” donde compara esa experiencia actual, con otras del pasado y la clasifica como a favor de la supervivencia o en contra de la supervivencia. Es aquí donde los factores que facilitan u obstaculizan el aprendizaje adquieren gran importancia, puesto que pueden favorecer o dificultar que esa información se consolide. Así, un estado emocional tranquilo y un entorno enriquecido, donde estén presentes emociones como la alegría o el entusiasmo, son fundamentales para que la información se asiente en nuestro cerebro. Por el contrario, estados anímicos como la tristeza, el miedo o la ira perturban, dificultan e incluso pueden llegar a impedir el proceso de aprendizaje.
Si entendemos que lo que abre las puertas al aprendizaje es la emoción, que ésta es el impulso que induce a la acción, entonces comprenderemos la importancia que revisten las emociones a lo largo del proceso educativo, donde es necesario que los alumnos se sientan motivados para lograr enseñanzas de calidad. Así, un entorno permeado por emociones gratas y de colaboración, donde tanto docentes como estudiantes sean actores activos del acto educativo, y en el cual las clases sean espacios de hacer, crear y pensar, favorecerá un aprendizaje significativo. Por el contrario, un sistema donde los alumnos solo asisten para aprobar y pasar de curso, donde solo se enseña lo que los libros y un estricto currículo dictan y donde la motivación por conocer y saber se ha perdido, únicamente propiciará procesos emocionales negativos que generarán una conducta de huída hacia el aprendizaje.
No podemos olvidar que el principal objetivo y función de la escuela es potenciar al máximo el desarrollo integral de los alumnos; crear personas hábiles y competentes, capaces de pensar por sí mismas. Esto solo puede conseguirse a través de un espacio donde puedan compartirse pensamientos e ideas, donde se trabaje y se ponga el cuerpo y la imaginación. En definitiva: un espacio donde el conocimiento se viva como una experiencia emocional que conquiste nuestro sistema límbico y deje huella en nuestra memoria.
Sara Mosleh Moreno
Periodista

altPara que un recuerdo se consolide en nuestra memoria necesita estar asociado a una emoción. Por eso, aunque a lo largo de nuestra existencia

 
Resistir
Escrito por Juan Guerrero | @camilodeasis

altDe las escasas instituciones que en Venezuela aún siguen de pie, defendiendo su independencia de pensamiento es la universidad

 
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