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| La economía girará entre la deuda y la inflación |
| Escrito por José Guerra |
| Miércoles, 11 de Enero de 2012 06:49 |
Al cierre de 2011 la economía venezolana dejó atrás la recesión que la marcó durante casi dos años, a partir de 2009, en la caída más pronunciada y prolongada
de un país de América Latina. El producto interno bruto creció 4,0%, determinado por el aumento del gasto público en un ambiente de estancamiento de la inversión privada. Este crecimiento modesto de la economía nacional ocurre sin que se amplíe la capacidad productiva y ello obviamente coloca una restricción importante a las posibilidades de expansión a mediano plazo.La falta de inversión en Venezuela obedece a las políticas que ha emprendido el gobierno nacional que se expresan en el desconocimiento de los derechos de propiedad y la falta de reglas claras para los inversionistas, todo lo cual ha propiciado una impresionante salida de capital, financiada por el mismo gobierno mediante la colocación de deuda en dólares pagadera en bolívares. De esta manera el Estado venezolano está propiciando un sostenido y peligroso aumento de los niveles de deuda pública que más temprano que tarde cuestionarán la viabilidad de las finanzas públicas y llevarán a una maxi devaluación del bolívar, la manera expedita con la cual en Venezuela se cancela la deuda interna. El proceso del endeudamiento ha adquirido desde 2006 un perfil ciertamente complejo porque ya no se trata de deuda soberana exclusivamente la que se ha venido emitiendo, sino que también Pdvsa se está empapelando de manera acelerada. Así, en tanto que en 2010 la deuda total de la nación se cifró en aproximadamente US$ 120.000 millones, al concluir 2011, la misma escaló a un estimado de US$ 140.000 millones, equivalente a 53% del PIB, considerando exclusivamente la deuda documentada debido a que hay una fracción adicional de la deuda que se desconoce su monto y que guarda relación con las expropiaciones realizadas por el gobierno pero que no han sido canceladas. Un cálculo aproximado sugiere que por este concepto Venezuela debe aproximadamente US$ 10.000 millones adicionales. LOS COSTOS DE LA DEUDA Los efectos de la deuda son claros. La externa hay que pagarla en moneda extranjera y por tanto mientras más se tenga que cancelar en capital e intereses, menos divisas habrá para las importaciones y por tanto más presiones sobre el tipo de cambio oficial, cuyo ajuste es cuestión de meses. En cuanto a la deuda interna, ésta siempre se puede pagar generando inflación y ello es lo que ha sucedido en Venezuela en las últimas décadas. El gobierno propicia la devaluación y con ella la inflación licúa los saldos de esa deuda ahora desvalorizados por el alza de los precios. Los costos de la deuda son elevados para la población: en la ley de Presupuesto de 2012, al renglón que mayores recursos se le asigna, no es a la salud o la educación, sino al pago de la deuda. Pero todo ello ocurre al costo de generar más inestabilidad en la economía y profundizar la incertidumbre porque la apuesta de todo el mundo es acerca de la nueva devaluación del bolívar, con lo cual la gente, ya curtida en el oficio, opta por mantener sus saldos monetarios en dólares o en euros. Ese es uno de los problemas centrales de la economía venezolana: la aversión de los venezolanos hacía el bolívar y su preferencia por el dólar. LA INFLACIÓN En lo relativo a la inflación el gobierno está derrotado. Durante 2010 y 2011 su meta ha sido rebasada por un proceso inflacionario que no solamente se ha hecho más intenso sino que también cuya asimetría golpea con más virulencia a los estratos más pobres de la población. La política económica de la cacareada revolución está incentivando alzas sostenidas de precios. Así, la principal fuente de inestabilidad monetaria en Venezuela es el Banco Central, quien debería estar más concentrado en la preservación del valor del bolívar. El de Venezuela es el único ente emisor del mundo que en lugar de fomentar la estabilidad monetaria conspira contra ella, mediante la entrega de sus activos en moneda extranjera al gobierno para que los gaste y también creando dinero de la nada para financiar los déficits del gobierno central y de Pdvsa. La inflación es un impuesto no legislado y por tanto perverso. Al examinar con atención las cifras de la inflación en Venezuela destaca, en primer lugar que es el estrato más pobre de la población el que soporta la mayor carga del proceso inflacionario. En efecto, en tanto que el estrato de mayores ingresos registró un alza de precios de 28,1%, para el grupo más pobre los precios aumentaron 32,5%. En segundo término, y vinculado a lo anterior, la subida de precios de los alimentos superó la inflación promedio de la economía al totalizar 33,6% contra 27,6%. Con esas tasas de inflación la economía venezolana refuerza su carácter mono exportadora porque no es posible exportar bienes que no sean petróleo y la razón es muy sencilla: los costos de producción en Venezuela aumentan cada año cerca de 30% y los de nuestros competidores en apenas 7,0%. www.talcualdigital.com |