“En socialismo los costos siempre serán justos”
Escrito por Enrique González Porras   
Viernes, 26 de Febrero de 2021 00:00

altEl titulo del presente artículo constituye una frase dicha por el presidente de la república el miércoles 24 de febrero de 2021, queriendo asomar y justificar,

la necesidad de ajustes en los precios de los servicios públicos, como fuente de financiamiento a los municipios y estados.

Lamentablemente para la sociedad que lo sufre -al socialismo-, la realidad resulta todo lo contrario, en socialismo los costos tienden a ser siempre mayores, y evidencia sobran en Venezuela.

Para explicar lo anterior debemos diferenciar por un lado los costos en los que se incurre para la prestación de dicho servicio público (1), por otro lado entender cómo y quién financia dichos costos (2),  adicionalmente cuánto paga el ciudadano por los servicios públicos (3), y finalmente cuánto se requeriría efectivamente pagar por alguna alternativa a dichos servicios públicos -de existir alternativas- o cuáles son las distorsiones derivadas de la provisión pública de dichos servicios -por ejemplo, mala calidad, intermitencia en la prestación o incluso su absoluta ausencia- (4).

(1) En general la provisión pública de bienes y servicios suele ser un mecanismo socialmente ineficiente para la oferta y acceso de los primeros -salvo casos específicos, por ejemplo bienes públicos o provisión en monopolio que abordaremos más adelante-. 

La provisión de servicios por parte de un “proveedor” cuyos “accionistas” no están claros (quién es el propietario del proveedor: “el pueblo”, el PSUV, el sindicato, el presidente de la república, el gobernador, etc.), y cuyo administrador no sólo no tiene por qué tener a la eficiencia económica entre sus requisitos de desempeño por el hecho que no sólo quiénes son los “accionistas” no está claro sino porque el lucro y la rentabilidad no constituyen objetivos en sí mismos -salvo la voracidad fiscal que presiona hacia el alza a los precios pero no necesariamente hacia la baja a los costos-, puede implicar ausencia de incentivos en favor de la eficiencia en costos.

Adicionalmente, habría que considerar que proveedores públicos suelen adolecer de un exacerbado problema Agente-Principal e incluso incluir deliberadamente objetivos clientelares -aunado a la corrupcion y ausencia de disciplina por falta de competencia- que tienen a distorsionar los costos al alza.

El tema del lucro resulta importante entenderlo porque estando relacionado con nuestra segunda pregunta, asoma cuáles son los incentivos que se tienen, o la ausencia de los mismos, en materia de esfuerzos por ser más eficiente en materia de costos. Aun cuando ya se asomó, una empresa privada tendría dos fuentes para crear valor en favor de sus accionistas, por medio de la captura de valor en el mercado vía una propuesta de valor precio/calidad y por el otro lado realizando esfuerzos de reducción de costos. Un proveedor público adolece de ausencia de mecanismos de mercado que discipline una gestión ineficiente en costos -por ejemplo por medio de una compra hostil que termine removiendo a directores y administradores-; por el contrario la ausencia del objetivo al lucro no sólo relaja esfuerzos en favor de eficiencia en costos sino que puede exacerbar nóminas laborales, discrecionalidad en los gastos por parte de los administradores, corrupcion, etc.

(2) El lucro en los proveedores privados obliga a los administradores a ser eficientes en materia de costos porque constituye una fuente de rentabilidad y valor para los accionistas, quienes financian con capital al eventual proveedor privado. En el caso del proveedor público, dependiendo de quién financia el servicio -por ejemplo, situado constitucional, tributos municipales o estáfales, etc.- y en la medida que existan fuentes de financiamiento distintas al precio que pagaría el usuario, justamente desaparece por un lado la disciplina del usuario y su corresponsabilidad en el costo -por un momento, aún cuando no aplique en la mayoría de los casos, pensemos en servicios que pudieran ser provistos privadamente y en competencia- y por el otro lado se genera un problema de “bien común” respecto al financiamiento público de origen tributario que crea incentivos a inflar los costos de la provisión de los servicios. En resumidas cuentas cuando quien presta el servicio no lo financia, y adicionalmente el usuario no contribuye directamente al financiamiento, existen problema de incentivos alineados con la eficiencia en costos.

(3) Los gobiernos de corte populistas suelen jugar con la manipulación de que “cuando existe una necesidad aparece un derecho”, creando en ocasiones mecanismos perversos de gratuitad o precio cero, que nunca implican costo cero para la sociedad. Un precio nulo impide corresponsabilidad de los usuarios sobre los costos, distorsionando eventuales mecanismos de precios relativos, así como obviando la valoración social de bien y distorsionando el uso de los recursos. Este tipo de modelo plantea mecanismos redistributivos paralelos al sistema fiscal, que resultan característicos del Socialismo del Siglo XXI, y que terminan siendo opacos y confiscatorios (para quienes efectivamente financian los costos de la provisión de dichos servicios).

Adicionalmente en el caso que el financiamiento sea monetario inorgánico, se genera un “impuesto” regresivo por su incidencia sobre el presupuesto familiar, como lo es la inflación.

(4) Todo lo expuesto hasta ahora explica por qué los servicios públicos, gerenciados ineficientememte de forma pública, implican una pobre provisión e incluso aucencia de los mismos. En el caso que nos estemos refiriendo a servicios públicos de difícil sustituibilidad o replicabilidad por sus características, los ciudadanos intentan replicar su provisión privada o alternativamente, lo que implica dobleacometidas para un mismo servicio, mercados negros, etc. Todos estos recursos, aunado al excedente no creado por la ausencia de los mismos en cantidad y calidad, constituyen costos, no directos vía precios y costos del proveedor público, que asume la sociedad por enfoques populistas o socialistas sobre la provisión de servicios públicos.

Valga acotar que efectivamente pueden existir cierto tipo de servicios públicos que sólo pueden proveerse en monopolio -Yam no por una eventual caracterización de monopolio natural sino explicado por un tema de interés público- o que constituyen un “bien público” que exigen que el Estado los ofrezca y los desarrolle. Aun en estos casos, los privados pueden contribuir a su desarrollo y oferta, imprimiendo eficiencia en los costos -por ejemplo, por medio de mecanismos y contratos de procura, administración privada de activos públicos, concesiones otorgadas por medio de mecanismos de mercado, transparentes y públicos, proveedores privados concertados, etc.-.

Debido a que los servicios públicos pueden responder a características y naturalezas muy diversas, el presente artículo quería llamar la atención exclusivamente sobre la sentencia Ad Hoc que hiciera el presidente de la República, sin embargo efectivamente la actualización de precios de servicios públicos es un tema fundamental para una provisión eficiente de los mismos, así como la eventual participación de los privados en su provisión (este tema requeriría espacio adicional para comentar al respecto).

Finalmente, los problemas de agencia se exacerban en gobiernos corporativistas, ante la ausencia de instituciones de contrapeso y contraloría. Es así como justamente, en socialismo, los costos tenderán a cualquier cosa y monto, bien alejados a ser justos.

 

 

 


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