Sector telecomunicaciones y audiovisual: buen momento para dinamizarlo
Escrito por Enrique González Porras   
Miércoles, 10 de Febrero de 2021 01:49

altEl 05 de febrero de 2021 el portal informativo Tal Cuál publicó una entrevista a Carlos Lander, director ejecutivo de Simple TV,

por medio de la cual informaba la clara intención de atender al público venezolano con innovaciones propias para el mercado venezolano, así como algunas otras tendencias mundial en el competido mercado de los servicios TIC y de los servicios de televisión por siuscripción (por ejemplo en este último caso, el uso de bots e inteligencia artificial en la atención al público para racionalizar costos y viabilidad las operaciones en un mercado con bajo poder de compra).

Una de las revelaciones interesantes es que Simple TV contaría con una licencia, otorgada por CONATEL, para explotar servicios de internet, asomando eventuales planes futuros de la compañía.

En el mercado de los servicios TIC en convergencia, la provisión de internet constituye la capa de servicio sobre la cual se ha estado desarrollando todo un ecosistema digital de enorme valor agregado para los usuarios.

A lo largo de los países latinoamericanos, en promedio, los dos servicios que todavía pueden mostrar tasas de crecimiento anual equivalente positivas en términos reales a lo largo del último lustro, son los de Internet Fijo y los servicios de televisión por suscripción (aun cuando la telefonía móvil para los operadores de Telco que ofrecen cuadrupleplay constituye por porcentaje sobre los ingresos totales su principal fuente, la competencia en dicho mercado ha determinado una tasa de crecimiento anual equivalente de sus ingresos incluso negativa en términos reales en varios de los casos). Lo anterior puede venir parcialmente explicado, cuando menos en el primer caso, producto de la todavía parcial sustituibilidad de una oferta de tarifa plana de Internet Fijo por una equivalente vía telefonía móvil y más precisamente vía el Internet Móvil, así como dependiendo del caso país, por cierta segmentación local, a pesar de las enormes inversiones en redes de nueva generación y en tecnología de 4G que se han producido para aumentar la calidad objetiva del servicio móvil -velocidad de subida y bajada, menor tasa de latencia, ancho de banda, etc-.

En este sentido, la posibilidad que tenga Simple TV de incursionar en la provisión del servicio de internet ante la enorme tendencia por parte de los usuarios de demandar y consumir datos -independientemente que estos sean datos, contenido, video streaming, etc.- le permitirá competir con las compañías de telecomunicaciones que hoy día producto de la convergencia tecnológica ofrecen asimismo servicios de televisión por suscripción -sea vía cable IPTV o vía DTH o satelital-. De hecho podría esperarse una fuerte competencia en los propios servicios de televisión por suscripción por la posibilidad de que el IPTV transforme el modelo lineal de presentación de la grilla, por uno más moderno tipo televisión “a la carta” donde el consumidor decide que contenido consumir en qué momento vía plataformas o sobre protocolo IP.

Todas estas innovaciones requieren inversiones que demandan financiamiento y capital de trabajo. En este sentido, la aseveración que realiza el director ejecutivo de Simple TV referida a que eventuales subsidios cruzados no pueden concebirse como indeterminados en el tiempo resulta clave. Objetivamente hablando, los subsidios cruzados constituyen una destrucción de valor para los inversionistas y en consecuencias implican una amenaza a los incentivos para introducir innovaciones y para mantener las inversiones que por lo general los propios usuarios estarían dispuestos a costear vía precios o tarifas.

Salvo que la imposición de un servicio subsidiado o un “plan popular” implique un servicio lo suficientemente “downgraded” como para no canibalizar a los segmentos de demanda dispuestos a pagar por las versiones de planes con más canales o con canales diferenciados de alta valoración; los subsidios cruzados pueden condenar la sostenibilidad del servicio en el tiempo y la calidad de los mismos, especialmente si ni siquiera pueden cubrir vía precios o tarifas los costos incrementales de prestar el servicio a dicho segmento o lo que es lo mismo que dichos usuarios sean Co-responsables de los costos del servicio que se les está proveyendo. Lo anterior es algo que un regulador debe comprender, más allá que en el país el régimen tarifario esté sometido, según la norma, a concurrencia entre los operadores.

Simple TV según informa su director ejecutivo, se encuentra parcialmente integrado aguas arriba por medio del desarrollo y la producción de contenido propio local deportivo, lo que implica mérito en materia de aporte a la generación de empleo y al dinamismo de la industria audiovisual y de producción de contenido en Venezuela. En la medida que dicho contenido sea diferenciador y en consecuencia apreciado por los suscriptores debe existir la libertad tarifaria que permita recuperar capital de trabajo así como recursos para invertir en dicho contenido que pudiera constituir contenido o señales diferenciadoras que agregan valor a la grilla ofrecida por Simple TV.

En este mismo orden de ideas, los costos de oportunidad que le implican a un proveedor de servicios de televisión satelital incluir contenido adicional a su grilla -por ejemplo en el caso de incluir señales nacionales producto de la negociación voluntaria entre las partes-, garantiza la eficiencia del uso de la tecnlogía a través de la aceptación que los suscriptores poseen por dichas señales. Así las cosas ante la ausencia de una regla de must carry, con libertad tarifaria hacia el consumidor final, así como libertad de negociación entre propietarios de señales o contenido con el prestador del servicios de televisión paga; termina siendo el usuario o suscriptor quien determina la grilla que maximiza el servicio prestado en el país. Este detalle no resulta menor para que un regulador obre en favor del bienestar social en el sector de los servicios de televisión por suscripción.

Toda empresa que opera en sectores intensivos en tecnologías o en sectores de servicios de redes posee incentivos para atender la mayor cantidad de clientes posible que oporten marginalmente a los ingresos para cubrir costos conjuntos y comunes. Esta naturaleza de las empresas prestadoras de servicios de telecomunicaciones y servicios audiovisuales debe ser valorada por todo regulador y diseñador de políticas públicas (especialmente si dichas empresas se encuentran sometidas a la competencia, no solo doméstica por parte de otros licenciatarios sino por parte de proveedores de servicios OTT que hoy día exportan sus servicios sin ue gobernanza alguna los afecte).

En otro orden de ideas, la decisión de Telefónica de salir de la región Latinoamérica -salvo Brasil- y la correcta decisión de pasar a manos privadas empresas en manos públicas -por ejemplo del sector telecomunicaciones- requiere señales de un cambio de concepción del sector en Venezuela para que inversionistas -como en el caso de Simple TV- tomen la decisión de invertir y aportar al mercado venezolano. Las primeras y principales señales debe darlas el ejecutivo nacional, analizando la evolución regulatoria y de políticas públicas que países tremendamente comprometidos con su población y con el consumidor, como la Unión Europea, han dado a lo largo de los últimos años en materia regulatoria. Pareciera que la mesa está servida para que el ejecutivo nacional, envíe una contundente señal, ya no sólo al sector TIC y a sus potenciales inversionistas, sino a los venezolanos y al mundo, que efectivamente existe la intención de dinamizar la economía nacional.

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