Simple TV y nueva dinámica audiovisual en Venezuela
Escrito por Enrique González Porras   
Viernes, 18 de Diciembre de 2020 07:04

altEn términos generales en los mercados, mientras exista un número mayor de competidores y oferentes, mayores serán las alternativas para que los consumidores decidan

cuál proveedor les prestará el servicio, y producto de la competencia entre dichas alternativas, menores tenderán a ser los precios y mayor la calidad de los productos, así como la innovación.

Es así como el ingreso o “reingreso” en nuestro caso de la antigua señal de DirecTV ahora a través de la marca comercial Simple TV, no puede sino ser bien vista por introducir dinámica al mercado audiovisual, de contenido y entretenimiento, donde asimismo oferentes de servicios OTT como Netfilx han irrumpido con fuerza (justamente alguno de los tuits hecho público sobre quejas de antiguos suscriptores de DirecTV asoman que se han cambiado a la plataforma de streaming). Al final la permanencia o posicionamiento de dicha empresa -Simple TV- en el mercado, dependerá de la contratación voluntaria por parte de los anteriores suscriptores y los potenciales nuevos suscriptores, en la medida que los menús propuestos por la empresa constituyan una oferta de valor para estos.

La empresa Simple TV anunció ajustes de precios en bolívares antes del inicio de sus operaciones, del restablecimiento de la señal a sus usuarios y/o del cobro por el servicio. Lo anterior, en un principio no tendría por qué sorprender -ni tampoco preocupar- en la medida que nos estamos refiriendo a un país inflacionario, con costos incrementales y/o de reposición en incremento (por cierto el ajuste resultó menos que proporcional a la devaluación en el periodo en cuestión, por lo que un eventual passthrough habría resultado parcial), en régimen legal de concurrencia, con estrategias de precios basadas en valor.

Recientemente, uno de los temas que más parece haber tomado protagonismo en los medios de información ha sido el referido al pago por los decodificadores. Pago que tendría que ser cancelado por aquellos que ya poseen un decodificador. Dicho pago podría estar cumpliendo diversas funciones en la gestión de dicha empresa, que contrastan con algún “argumento” o “justificación” que se habría hecho pública pero que carece de microfundamentos. En específico, si dichos decodificadores formaron parte del pago de los actuales propietarios a DirecTV, por constituir un pago hundido no tendría por qué incidir en estrategia alguna de tarificación y precios a futuro. En este sentido el argumento de que el precio del decodificador se justifica por el precio pagado a DirectTV carece de microfundamentos y no obedece a una estrategia de pricing basada en valor (para los accionistas actuales).

Ahora bien, si los decodificadores son legalmente de Simple TV, acá se abre, cuando menos un par de racionales para su cobro.

Primero, puede servir de excusa -así como podría serlo, igualmente, cobrar por la reactivación del servicio- para aplicar una tarifa en dos partes, donde dicho pago podría hacer las de Fixed Fee o parte fija con la intención de emular un Lump Sum Fee, y descremar parte del excedente de los consumidores que no se consigue por medio de las mensualidades. Este cobro tendría sentido si se requiere financiar costos conjuntos o comunes incrementales, o si se desea aportar a los beneficios de la empresa por medio del descreme de excedente de los consumidores por medio de un pago único en un principio sin incidencia sobre el consumo mensual. Sin embargo, dicho pago como asoma la teoría económica sobre bienes durables relacionados con “aftermarkets”, de ser muy alto, podría disparar la prescindibilidad por el servicio (por ello la empresa ha anunciado la posibilidad de su financiamiento o pago en cuotas). Acá es donde entra la eventual segunda función. Siendo que dichos decodificadores poseen un uso potencial en clientes nuevos, y un nuevo decodificador le implicaría a Simple TV un costo incremental; dicho pago permitirá discriminar entre aquellos que efectivamente deseen continuar con el servicio de televisión por suscripción de aquellos que no. Lo anterior, permitiría identificar aquellas personas que poseyendo actualmente un decodificador continuarían demandando el servicio de aquellos que no. En este sentido, la empresa informó que los que no estarían dispuestos a pagar los 20 US$ regresarían el decodificador -lo que supone que la empresa debe poseer información para poder retirar dichos decodificadores-. Así las cosas, sin incurrir en un costo incremental de un nuevo decodificador, Simple TV podrá reasignarlos a nuevos clientes no proveniente de la época DirecTV.

Sin embargo, la efectividad de dicha estrategia dependerá de la capacidad de poder ejercer efectivamente la eventual propiedad sobre los decodificadores, así como contar con la información respecto a quienes son todos aquellos ciudadanos que poseen un decodificador.

Es así como el racional de dicho cobro no se basa en la recuperación de pagos hundidos ya realizados, sino eventualmente en la posibilidad de utilizarlo como Lump Sum Fee como estrategia de tarificación en dos partes basada en valor, y/o para intentar recuperar y redistribuir decodificadores a nuevos clientes evitando tener que incurrir en costos incrementales por nuevos decodificadores para clientes nuevos.

 

 


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