Centros comerciales (malls): ecosistemas de valor
Escrito por Enrique González Porras   
Sábado, 27 de Junio de 2020 00:00

altLa máxima representante oficialista de la política pública Gran Misión Venezuela Bella habría dicho el jueves 25 de junio de 2020:

Entendamos que tenemos que salir de los “malls”, esa cultura gringa de encerrarnos en un centro comercial”.

Ciertamente nos encontramos frente a una pandemia de alta contagiosidad que hasta la fecha encuentra, como mejor y más rápida forma de prevención al contagio, a aquellas medidas de distanciamiento, reducción de exposición tanto al contagio como a contagiar (uso de tapabocas, confinamiento, y distanciamiento social preventivo), entre otras. Sin embargo, tildar a los centros comerciales (malls) como algo de lo que debamos prescindir o acabar, eventualmente, por haber provenido o ser representativos de otra cultura parece más un prejuicio que un juicio basado en criterios válidos de políticas públicas.

La asistencia del público en general a los centros comerciales responde a preferencias, a la satisfacción de múltiples necesidades por parte de este tipo de establecimientos comerciales y dada la prestación de una serie de beneficios que los segundos prestan a los primeros. Lo anterior cobra especial relevancia en aquellos casos donde las alternativas no resultan eficientes, ni ofrecen los beneficios que pudieran competir con aquellos ofertados por los centros comerciales en favor de la ciudadanía.

La teoría económica conocida como economía de las plataformas fue desarrollada formal y académicamente durante el boom y el desarrollo de la nueva economía, aun cuando el hecho cierto es que modelos de negocio similares han existido alrededor del mundo desde hace décadas. En específico, los modelos teóricos de negocio conocidos como plataformas y/o mercados de múltiples lados desarrollados por los economistas especialistas en teoría de la organización industrial, han permitido identificar, simplificar y representar las fuentes de valor de dicho modelo de negocio, entender sus estrategias de tarificación y pricing, la forma en la que se compite en dichos mercados, así como la incidencia de su funcionamiento sobre el Bienestar Social.

Los centros comerciales son considerados empresas plataformas que generan bienestar a la sociedad en la medida que permiten aglutinar a dos grupos de agentes económicos diferenciados, por un lado los ciudadanos visitantes y por el otro las marcas que ofertan sus bienes y servicios, coadyuvando a reducir costos transaccionales y de búsqueda al juntarlos para que eventualmente se produzcan intercambios voluntarios entre estos, generándose riqueza y Bienestar Social.

Los centros comerciales ofrecen a sus visitantes facilidades, infraestructuras, resguardo a la intemperie, seguridad, servicios (por ejemplo, baños, escaleras mecánicas, ascensores, espacios para sentarse y descansar, servicios de información, etc.), en ocasiones estacionamiento, sin cobro alguno. Aún así la infraestructura física, así como dichos servicios implican y generan costos que requieren ser financiados. Sin embargo, los visitantes de los centros comerciales no pagan una entrada por visitar y hacer uso de estos servicios. 

Muchas de las marcas (tiendas) y de los prestadores de servicios -por ejemplo, cines, establecimientos de comida rápida, automercados, etc.- presentes en los centros comerciales podrían resultar complementarios para el público en su experiencia de visita y compras. Algunos de estos establecimientos, prestadores de servicios o tiendas podrían constituir por excelencia aglutinadores de “audiencia” o visitadores al centro comercial.

Dada esta dinámica, las estrategias de cobro de alquileres tendrían como objetivo crear el mayor valor posible socialmente hablando y capturar parte de dicho valor en beneficio de sus propietarios. Así las cosas, el universo de contratos de arrendamiento terminaría siendo diferenciado para por un lado facilitar un menú de tiendas y prestadores de servicios que maximice el atractivo de visitas, y por el otro lado, financie los servicios prestados gratuitamente a los visitantes y remunerar al capital invertido.

Los centros comerciales como empresas plataformas suelen canalizar un subsidio en favor de los visitantes por medio de los servicios que le prestan gratuitamente, financiados por el arrendamiento que marcas y prestadores de servicios pagan por estar presentes en los centros comerciales.

Los beneficios percibidos por los visitantes no sólo se materializan por medio de los servicios prestados en su favor sino adicionalmente producto de la reducción de costos transaccionales y de búsqueda en las experiencias de visita y compra; creándose un valor social estricta y exclusivamente producto del sector de centros comerciales. Los intereses de los propietarios de los centros comerciales se encontrarían alineados con los intereses de sus visitantes y de la sociedad, en la medida que tienen por objetivo crear el mayor valor posible por el ecosistema que dichos espacios comerciales representan.

Los responsables y diseñadores de políticas públicas deben apuntar a que proliferen aquellos espacios e interacciones voluntarias que generan bienestar a la sociedad. En este sentido, una de sus responsabilidades es identificar aquellas barreras, entre otras producto de las propias políticas y trámites administrativos, que ralentizan o dificultan la proliferación de espacios e intercambios voluntarios generadores de bienestar. Lo anterior sin menoscabo de compatibilizarlo con objetivos de salud pública durante coyunturas de pandemias.

 

 


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