Los controles de precios en Venezuela lesionan al consumidor final
Escrito por Enrique González Porras   
Jueves, 04 de Junio de 2020 00:00

altLos controles de precios en Venezuela, su proceso de formulación, diseño, aprobación y aplicación no pasan el más mínimo examen tanto en el ámbito político, jurídico y económico.

Prestaremos atención a ciertas aristas en el ámbito económico que destacan muy especialmente en la coyuntura actual venezolana.

Lo primero que habría que señalar es que los controles de precios no constituyen un instrumento anti-inflacionario y aplicarían exclusivamente sobre mercados monopólicos, por lo que la aplicación sobre el universo de bienes y servicios como ocurre en Venezuela no es menos que un despropósito.

Segundo, el ministerio de comercio habría asegurado que los controles de precios han funcionado, sin embargo, la responsable de dicha cartera ministerial no acompañó dicha aseveración con data o evidencia alguna que la apoye.

Aún así la ministra aseguró que “se pueden notar resultados positivos” y “que los comerciantes mantienen la rotación de inventario en anaqueles con un Precio Máximo de Venta al Público (PMPV), lo cual permite que los precios se regularicen a la baja”.

Para evaluar la efectividad de las políticas públicas, en este caso, de los controles de precios, tendría que contarse con un grupo de contraste, de productos equivalentes libres de regulación controlando paralelamente por otros factores explicativos o de incidencia (así como sus potenciales efectos colaterales perniciosos). 

No debe confundirse el hecho que la denominación en dólares de los productos regulados implicaría menores rezagos o ajustes inmediatos en su denominación en bolívares, manteniendo cierta “vigencia” de los primeros -aún cuando se distorsionan precios relativos-, con eficiencia en la rotación de inventarios de los productos regulados. Es así como la aseveración referida a “resultados positivos” respecto a la rotación de inventarios por parte del Ejecutivo Nacional resulta espuria, lo que se verá más claro cuando hablemos de la discrepancia entre el tipo de cambio paralelo y el oficial y su incidencia en los mercados regulados. Lo mismo ocurre con la aseveración que realizara la responsable de dicha cartera del Ejecutivo referida a que el control de precios denominados en dólares “permite que los precios se regularicen a la baja”; afirmación falsa si nos referimos a los precios nominales en bolívares, falsa en dólares nominales (ya que se encuentran fijos) y “fortuita” en bolívares en términos reales en la medida que en el periodo de tiempo utilizado para calcularlo la corrección cambiaria no haya incorporado completamente la inflación en bolívares.

Es de esta manera que el Gobierno parece querer comparar la regulación actual denominada en dólares versus la anterior denominada en bolívares y no respecto, adicionalmente, a la situación de ausencia de regulación. Un Estado Benevolente evaluaría todas las alternativas sin limitarlas previa e idiológicamente.

Tercero, la discrepancia entre el tipo de cambio paralelo y el oficial tiene una incidencia en los mercados regulados que nos permitirá demostrar cómo los controles de precios, en específico el nuevo control de precios del cual el Ejecutivo Nacional se encuentra tremendamente orgulloso, termina lesionando al consumidor final, al venezolano de a pie.

En una nota publicada el 03 de junio de 2020 en el portal especializado en economía y finanzas Banca y Negocios  titulada “El mercado paralelo Ssgue cayendo, se llama la atención que la cotización del tipo de cambio paralelo se encontraría por debajo del oficial bancario en 4.000 Bs por Dólar americano para dicha fecha. Sin embargo, en otras ocasiones ha sido el tipo de cambio paralelo el que supera al tipo de cambio oficial.

Obviaremos el caso de los mercados potencialmente competitivos porque en estos casos no se justifican los controles de precios (el precio de mercado maximiza el Bienestar Social). De hecho en este tipo de mercados un precio regulado mandatorio y no referencial cuando se encuentra por encima del precio de mercado deja por fuera a consumidores que poseyendo disponibilidad para pagar superior a los costos de producir y ofertarles el bien, no acceden al mismo por lo elevado de dicho precio regulado (de constituir un precio regulado sugerido y no existiendo posibilidad de colusión que haga de este un focal point, la regulación resulta inocua). Por el contrario, en el caso que el precio regulado resulte mandatorio e inferior al de mercado se producirá automáticamente escasez, innecesaria y exclusivamente producto de la regulación (situación igualmente socialmente indeseable como la anteriormente descrita).

En el caso de un monopolio, obviamente un precio regulado superior al de monopolio resulta inocuo -el propio oferente ofrecerá el bien al precio de monopolio-. En el caso que el precio regulado resulte inferior al precio de monopolio para evitar la ineficiencia social de dicho poder de mercado, ante una situación como la del 03 de junio de 2020 cuando el tipo de cambio paralelo es inferior al tipo de cambio oficial, la regulación estaría ofreciendo una renta innecesaria al monopolista. En el caso contrario, se corrige la ineficiencia social de monopolista, siempre y cuando no se violente la restricción de participación de la empresa porque esto generaría la desaparición de la oferta. Siendo así, para qué utilizar referentes de tipos de cambio a los cuales no se tiene efectivamente acceso si lo que pueden provocar son distorsiones, sin restarle validez a un buen diseño que reconozca los costos efectivos.

 

 


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