Las empresas y la 4ta Revolución Industrial
Escrito por Alexis Aponte | TW: @alexisaponte14   
Martes, 11 de Febrero de 2020 06:25

altHace dos (2) semanas terminó el Foro Económico Mundial celebrado en Davos, en el cual participaron unos 120 multimillonarios y personalidades de todo el globo. 

 Este pequeño grupo podrían sumar fortunas que bien podrían estar muy cerca de los 500.000 millones de dólares (Revista Dinero). Este Foro agrupa a empresarios, líderes de Organizaciones no Gubernamentales, presidentes de países de todo el globo, personalidades destacadas en alguna actividad, que contribuyan con el desarrollo y el progreso del planeta y líderes políticos (esta vez participó Juan Guaidó, el único que no poseía fortuna económica).

Esta reunión produjo un manifiesto denominado: “MANIFIESTO DE DAVOS 2020: EL PROPÓSITO UNIVERSAL DE LAS EMPRESAS EN LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL” el cual consideramos debemos comentar por su importante contenido. 

En principio, en su título se refiere a: “El propósito universal de las empresas…” la dimensión del planteamiento es planetario y más allá, propio de un mundo globalizado. El espacio está referido a la Cuarta Revolución Industrial (cuyo nombre en lo personal, no me parece ajustado porque, no es precisamente una revolución industrial, la que estamos viviendo), pero en ese Foro hay mucha gente inteligente como para no discutir ahora el nombre. A continuación, citamos y parafraseamos algunos párrafos de dicho documento, y contribuimos con algunos comentarios. 

Su primer párrafo hace un planteamiento disruptivo en el mundo empresarial: “El propósito de las empresas es colaborar con todos sus stakeholders en la creación de valor compartido y sostenido.” Entendemos por “stakeholders”, no solo sus accionistas, sino también empleados, proveedores, clientes, grupos locales, regionales, nacionales e internacionales.  Podríamos decir recurriendo a Peter Drucker, todos aquellos “grupos de interés”, que deben propender a la armonización y comprensión de todos aquellos intereses divergentes, de todos esos grupos, para lograr la prosperidad a largo plazo de las empresas. 

Esta declaración tiene relevancia, porque la asume un organismo reconocido mundialmente, la suscriben los hombres de empresas más importantes del planeta,  además, significa una modificación de uno de los mantras de la economía y en concreto de las empresas, referido a: “El principal objetivo de las empresas es maximizar la utilidad”. Este principio, válido en el principio de la revolución industrial, porque se requería acumulación de capital, ya había sido rebasado, por la actitud de algunos empresarios, para los cuales, era importante obtener ganancias, pero también, mantener empleados contentos, clientes satisfechos y buena reputación frente a proveedores y acreedores. 

Hoy día se habla más de empresas eficientes, que de empresas con mayor utilidad. Un elemento importante con peso específico en el mercado lo constituye la tecnología, la cual  permite que la competencia y la igualdad de condiciones, sean más transparentes y evite ventajas, que solo perjudican la libre competencia. El documento habla de: “…tolerancia cero frente a la corrupción.” Solo seis (6) palabras, nos hubiese gustado, un mayor alcance y profundidad en el combate de este flagelo, empoderado en América Latina, el cual corroe a nuestras democracias y al sistema capitalista. 

Más adelante, el documento aborda un tema crucial, respecto a sus empleados y el empleo, el cual es una de las causas del descontento en los estratos jóvenes y en el personal jubilado: “Una empresa trata a su personal con dignidad y respeto. Respeta la diversidad y aspira a la mejora continua de las condiciones de trabajo y el bienestar de los empleados. En un mundo sometido a constantes cambios, una empresa aboga por la continuidad en el empleo mediante la mejora continua de las competencias y la adquisición de otras nuevas.”

Atrás debe quedar el despotismo, el mal trato, y explotación de los empleados, el no pago de horas extras, so pena de perder el empleo. El empleado forma parte del capital social de la empresa y por lo tanto debe ser sujeto de capitalización, mediante el desarrollo de sus habilidades y destrezas y perfeccionamiento profesional. Más aun, el empleado no es un elemento de cuenta, es una unidad porque involucra familias. Otro aspecto relevante de la declaración se refiere a la tecnología y al empleo. El desarrollo tecnológico está desplazando profesiones y empleo del mercado de trabajo, pero las empresas deben preparar y apoyar a esas personas, de manera que puedan emprender emprendimientos o incorporarse a un mercado laborar marcado por el conocimiento. Esto si es responsabilidad social. 

El Foro hace un pronunciamiento sobre el alcance de la actividad empresarial, el cual nos parece pertinente en una sociedad compleja: “Una empresa es algo más que una unidad económica generadora de riqueza. Atiende a las aspiraciones humanas y sociales en el marco del sistema social en su conjunto.” Esta declaración tiene una connotación ideológica, porque arrebata al socialismo y al marxismo, el cual amparado en la importancia social y estratégica de las empresas, procede a expoliar y expropiarlas a sus legítimos accionistas y operadores. 

Las empresas son la célula fundamental del sistema económico, no solo crea riqueza para sus accionistas, sino crea valor para la sociedad, debe contribuir con el progreso y desarrollo del ser humano. Una empresa en su desarrollo y relación con el entorno, cobra pertinencia y proyección social, y se empodera como un factor fundamental en el desarrollo y prosperidad de esa misma sociedad. Por lo tanto, en los resultados económicos de las empresas debemos ir más allá del análisis del Ebitda, (ganancias antes de impuestos, depreciación y amortización) probablemente involucrar un índice de generación de valor social.

El documento plantea otras consideraciones importantes, tales como el relacionamiento de las empresas con la tecnología digital, la ecología, el respeto de los derechos humanos en su accionar, la innovación y el pago equitativo de impuestos. Todo esto es un paso importante, el cual deben asumirlo en su totalidad los gremios empresariales, los “stakeholders”, y hacer de este pronunciamiento un valor compartido. De lo contrario; seguiremos viendo que los 500 empresarios más ricos del mundo vieron su fortuna incrementarse en más de un 25% (2018), lo cual no sería problema, si no fuera porque los ingresos de las personas más pobres del planeta disminuyeron en un 11%. Esto último, es una de las causas del descontento social, que afecta a regiones como la América Latina. 

Lo bueno, estamos en un proceso de revisión y construcción del papel de las empresas, de las organizaciones empresariales en un nuevo contexto social, en el cual debemos ser más responsables.  

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