La economía subterránea
Escrito por Alexis Aponte | TW: @alexisaponte14   
Martes, 22 de Octubre de 2019 00:00

altLa pregunta que muchas personas se hacen respecto al tipo de cambio gira en torno a; ¿Por qué no aumenta el precio del  dólar?

Por el contrario disminuye su tasa de cambio en referencia con el bolívar. 

Esta interrogante cobra fuerza, cuando leemos las estadísticas del Banco Central de Venezuela (BCV) y nos informa algo que ya sabemos: la inflación entre enero y septiembre de 2019 fue de 52,2% y de  4.679,5% en el mismo lapso. El razonamiento popular relaciona el incremento de precios de los bienes y servicios con el precio de la divisa norteamericana, y eso no es correcto. 

Una cosa es el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cuyas variaciones al alza se categoriza como inflación, el cual relaciona la oferta de los bienes y servicios, sus precios respectivos y la cantidad de bolívares en circulación, su poder adquisitivo  y otra, es el precio del dólar. 

A tal efecto, el precio del dólar norteamericano, tiene poco que ver con lo anterior (Inflación). Para poder comprender y caracterizar la situación económica actual, haremos la siguiente reflexión: El dólar así como, cualquier otra divisa, es una mercancía, la cual está sujeta a la oferta y la demanda, más aún en una economía en la cual subsisten dos monedas. 

La demanda vendrá dada por todos los actores económicos que realizan importaciones de bienes y servicios, que según el movimiento comercial, podría ser representativo. Existe otro demandante que sería el consumidor, cuya cuantía dependerá de la cantidad de bolívares disponible, o de su trabajo cobrado en divisas. Sin embargo, el precio del dólar disminuye, y en el mejor de los casos,  no ha subido en las últimas semanas. 

Este fenómeno podría ser explicado, mediante una hipótesis: Una economía en la cual las estadísticas de los agregados macroeconómicos han desaparecido, o se publican con retraso con resultados nada convincentes  (como es el caso reciente del BCV) es un mercado que se presta para cualquier operación económica, comercial y mercantil nada transparente.

Otro elemento a considerar,  tiene que ver con las sanciones económicas del Departamento del Tesoro del gobierno norteamericano. Lavar y legitimar esos capitales mal habidos, ya no es tan fácil, por lo que, todos aquellos que aún siguen haciendo negocios con el régimen, se ven en la necesidad, de invertir ese dinero corrupto en Venezuela, por lo cual explica la cantidad de edificios y centros comerciales en construcción  (en Las Mercedes es impresionante) bodegones y mega tiendas de aparatos electrónicos.  

Otro factor a tomar en cuenta para justificar el precio del dólar, puede ser explicado en la explotación indiscriminada de nuestros recursos minerales, lo cual raya con la ilegalidad, dada su forma y manera de concesionarlos, en la práctica mediante adjudicación directa,  y con un absoluto descontrol por parte del estado. El producto de esta actividad minera, de la cual no tenemos estadísticas oficiales, se transa en dólares, se exporta en su mayoría en forma clandestina y se monetiza en efectivo. Por las cantidades involucradas en los decomisos que han hecho otros países, podemos inferir, que esa actividad representa montos de miles de millones de dólares. 

Por último, la diáspora venezolana está contribuyendo con las remesas enviadas a sus familiares en cifras que ya superan, según algunos especialistas,  en los 2.000 millones de dólares anuales.

En conclusión, podemos afirmar que la economía venezolana, el régimen que la gobierna y actividad creciente de una dolarización comercial, más no el factor trabajo formal, se fundamenta en un entramado de actividades ilícitas, propias de estados que no tienen el interés, ni la capacidad de aplicar la ley y la legitimidad en sus transacciones económicas. 

Respecto al estado, la economía y sociedad,  cada día que pasa, nos parecemos a esos territorios mineros, donde la ley brilla por su ausencia, en todo caso, priva la  del más fuerte, la ley se convierte en letra muerta y su aplicación es un factor subjetivo. Por el contrario, las organizaciones al margen de la ley, se imponen a las instituciones formales, arrebatándoles el monopolio de las armas. La moneda oficial desaparece, porque la hiperinflación se ha encargado de ello y la economía formal se difumina en lo gris y subterráneo. 

Todo ese entramado de corrupción, de negocios ilícitos,  explotación minera ilegal y de legitimación de capitales, explica en parte, el tema de la tasa cambiaria respecto al dólar. Por ello, si el precio del dólar está estancado, o baja su tasa de cambio medido en bolívares, eso no tiene nada que ver con el índice de precios al consumidor. 

Recordemos que los precios de los bienes son fijados, no solamente por su valor agregado en el proceso de producción, sino también por las expectativas y su costo de reposición. Sobre estas dos últimas podemos decir: las expectativas en Venezuela son negativas y los costos de reposición, reflejan un incremento en la tasa de cambio. 

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