Crisis y empresas
Escrito por Alexis Aponte | TW: @alexisaponte14   
Martes, 04 de Junio de 2019 05:53

altToda crisis tiene dos (2) caras, es la realidad de la dualidad que está presente en todo lo humano.

Una de las caras destruye, aniquila y abate instituciones, gobiernos, empresas, capital económico y capital humano. Pero en ese desarrollo implacable, aparece la otra cara de la crisis la cual se expresa en oportunidades.

La crisis en su impacto y consecuencias son democráticas, normalmente afecta a todo el tejido social, sin distinguir en estratos, unos más, otros menos. Ahora bien, las oportunidades no son nada democráticas, primero porque son escasas y segundo, porque depende del sujeto, quien de acuerdo a su desarrollo mental y cognitivo podrá visualizarlas y aprovecharlas. 

Hemos realizado esta introducción para referirnos a la actual crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela, crisis que degenera en tragedia por su magnitud y efectos en la población y en el tejido empresarial. A esta última nos queremos referir haciendo una cita del tejido empresarial.  Venezuela llegó a tener unas 12 mil empresas en operaciones, hoy solo quedarán unas 3 mil que resisten a duras penas la hiperinflación y el cerco gubernamental. A estas haremos referencia, tratando de surfear  y obtener un beneficio de la crisis actual. 

La pregunta pertinente es ¿dónde están las oportunidades para estas empresas? A tal pregunta podemos responder lo siguiente; dada la situación de mercado y la casi imposibilidad de crecer, lanzar nuevos productos y servicios, realizar inversiones en líneas de producción o innovación tecnológica, se presenta la opción de mirar hacia nuestra estructura organizativa y administrativa, para adecuarlas a la realidad económica y diseñar la organización que queremos,  pensando en un futuro regido por un nuevo modelo económico. 

Podemos incursionar en esa otra cara de la dualidad, haciendo un análisis de nuestra propia estructura organizacional, para ver si se ajusta a la realidad, y lo más importante; si tiene el nivel de respuesta adecuado para el futuro que todos esperamos. ¿Se caracteriza la organización por ser dinámica, flexible, estructurada bajo sistemas abiertos, capacidad de resolución de problemas y cultura para manejarse bajo la complejidad del entorno?

La respuesta a esta pregunta nos permitirá elaborar un plan estratégico que permita adecuar la empresa u organización ante un escenario con niveles altos de incertidumbre, riesgos disímiles nacionales e internacionales y desarrollos e innovación cada día más rápidos y de un gran impacto transformador en todas las facetas empresarial y sociedad en general. 

Uno de los elementos claves que repercute en forma determinante en las organizaciones es la tecnología. Ésta ha permitido el tele-trabajo y el trabajo a distancia. El desarrollo de las redes sociales tipo; WhatsApp, Twitter y el internet ha reducido en la práctica, los niveles y grados diferenciadores en las empresas, por otro lado, ha permitido aplanar las organizaciones y mantener un contacto con los empleados en tiempo real. Si antes el discurso era la participación de los empleados en la elaboración de muchas decisiones, hoy día decimos que gracias a la tecnología la participación ha evolucionado a más “democracia laboral”. 

La inteligencia artificial, ha permitido que mediante el uso de algoritmos, podamos solucionar problemas en tiempo record y con una reducción de los sesgos cognitivos, lo cual reduce los niveles de riesgos. En este sentido la toma de decisión, ha mutado de ser una pertenencia humana a una actividad trans-humana. Cada vez más el hombre deja de ser un “solucionador de problemas” para ser un “generador de valor” en base al conocimiento. 

La tecnología ha penetrado la estructura de poder de muchos ejecutivos. La razón es muy sencilla; la información está disponible y al alcance de todos, en la práctica no hay secretos. Los instrumentos para su acceso han disminuido de precios y son asequibles a la mayoría de la población (todavía tenemos que hacer un esfuerzo en democratizar el acceso a la información y sus medios). Lo cierto es que el poder ha dejado de ser un atributo de muchos ejecutivos. 

La tecnología está cambiando el concepto de liderazgo dentro de las empresas, aquellos conceptos de. Guía, el que dirige, el que marca el paso y otras etiquetas, están generando espacios al conocimiento, cooperación, colaboración, inclusión  y empatía. El equilibrio emocional frente al entorno empresarial externo e interno, que caracteriza a determinadas personas, perfila un nuevo liderazgo con  auctóritas frente al resto de los grupos de interés. Este nuevo organizador se comunica  en redes, en lenguaje sencillo, pertinente al momento, concreto y de detalles. 

La innovación y el desarrollo han impactado cadenas de valor, ha creado otras, ha modificado las formas y modelos de producción, la forma de hacer negocios. La comercialización y distribución de productos y servicios han sufrido cambios notables. Hoy día estamos más cerca del consumidor, las empresas son más frágiles, tenemos nuevos riesgos de  credibilidad y reputación. La fidelidad del cliente ha mutado a decisiones más racionales. Los mercados son dinámicos, no perdonan los errores, cada día son mas transparentes  y son marcados por la internacionalización. 

Por todo lo anterior y en especial la oportunidad que plantea la crisis, es necesario revisar y modernizar nuestras organizaciones, para echar los cimientos de empresas renovadas, innovadoras y competitivas. Esta crisis nos permite tomar decisiones que en otro momento, tendrían un costo inmenso y pudiera afectar  nuestra salud organizacional. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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