La solución requiere urgencia
Escrito por Alexis Aponte | TW: @alexisaponte14   
Martes, 29 de Enero de 2019 06:27

altEl gobierno de los Estados Unidos ha reconocido al ing. Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, y por lo tanto desconoce,

como lo dijo Mike Pompeo, al gobierno de Nicolás Maduro, entonces eso significa que todas aquellas operaciones comerciales, económicas y financieras, hechas por la república que implique un reembolso de la contra parte, deben hacerlo a la estructura administrativa del gobierno reconocido (en otras palabras al presidente interino Juan Guaidó). 

El tema CITGO y el entramado petrolero

La estructura accionaria de CITGO es propiedad de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), es una sociedad anónima, ésta a su vez es propiedad del estado venezolano, por lo tanto aplicando los criterios financieros y de derecho (que conste no soy abogado) es una empresa propiedad del estado venezolano. 

La directiva de CITGO debe nombrarla la asamblea de accionista dominada por PDVSA, por lo tanto, se deriva que cualquier nombramiento de una nueva junta directiva en CITGO, alejada del gobierno de Nicolás Maduro, pasa por nombrar una nueva junta directiva en PDVSA. Decimos esto último, sin conocer porque no lo hemos conseguido el documento constitutivo de PDVSA o las atribuciones del Ejecutivo al respecto. 

El tema central radica en lo siguiente: si el gobierno de los Estados Unidos no reconoce al actual gobierno, tampoco debe reconocer la actual junta directiva de CITGO, entonces: ¿Cómo puede funcionar normalmente  las operaciones de esta empresa en el mercado americano? Una empresa que está sometida al ordenamiento legal de los E.U: en un negocio que un momento dado puede ser declarada  de “seguridad nacional”. Además con sanciones ya incoadas que obstaculizan el pago de dividendos de CITGO a PDVSA. 

Las refinerías

Venezuela tenía para el año 2016 unas 18 refinerías esparcidas por todo el planeta. Las últimas informaciones dicen que solo 13 de ellas están activas, unas de propiedad total de CITGO (3) en territorio norteamericano y en el resto tiene una alta participación accionaria. A estas refinerías se les presenta el mismo problema que a CITGO, en cuanto a funcionamiento comercial y financiero con empresas y con el propio gobierno local referido a su representatividad legal. 

Estamos hablando de unos escenarios que no incluyen una elevación de las sanciones que puedan incluir una prohibición del gobierno de Donald Trump a la compra de petróleo venezolano, que pudieran alcanzar a las otras refinerías fuera de ese territorio. 

Importación de diluyentes 

Venezuela importa alrededor de unos 100 mbd de fluidos para procesar el crudo pesado y transformarlo en liviano. Cualquier decisión que limite el comercio de hidrocarburos entre Venezuela y Estados Unidos, afectará la oferta interna de gasolina. Podrá buscar otros proveedores, lo cual nos fácil, pero al final del día tiene que comprarla de contado en dólares que no tiene. 

Las sanciones y la producción petrolera

Actualmente la producción petrolera está alrededor de los 1.100.000 barriles diarios, (1.100 mbd) de los cuales unos 450 mbd se dirigen a los Estados Unidos, siendo éstos los únicos que generan efectivo ya que pagan de contado. El resto se destina al pago de la deuda con los chinos, Rusia, los convenios con Cuba y Petrocaribe. Estamos en la línea de frontera, en la cual empezaremos a producir en déficit para estos últimos y tendremos que rebajar la cuota que nos produce caja. 

Los especialistas indican que si se producen mayores sanciones, y ya estamos viendo algunas de ellas, la producción petrolera podría disminuir a 700 mil barriles diarios (700 mbd)  lo cual sería una catástrofe económica. Pero más aún, de continuar la tendencia a la disminución de la producción por la incapacidad gerencial y operativa de la industria, aun sin sanciones mayores, podríamos bajar nuestra producción a los 900 mbd. Imaginémonos los dos eventos juntos, podríamos estar por debajo de los 600 mbd de producción petrolera y eso no sería suficiente para pagar las deudas nombradas e importar comida y medicinas. 

Conclusiones

Ratificamos algo dicho en el pasado reciente; la solución y recuperación económica pasa por la solución política. 

Si el gobierno norteamericano limita aún más las operaciones comerciales, financieras y la compra venta de hidrocarburos, el gobierno venezolano estará en la práctica estrangulado económica y financieramente. En la práctica sería inviable. 

El gobierno podría verse imposibilitado de realizar transacciones financieras   internacionales al no tener acceso al sistema de pagos internacionales (Swift) y con ello ver reducir el comercio internacional. 

La desgracia anterior afectará a toda la población,  la cual se verá cara a cara con una mayor escasez de alimentos, medicinas, repuestos, electricidad, gas y agua potable. Podríamos añorar los días de hoy. 

Alta probabilidad de mayor escasez de suministro de gasolina, ya que no tendríamos los dólares suficientes para importar los diluyentes de hidrocarburos pesados. 

El país seguiría en “default” con el agravante que ningún comité de acreedores se reuniría con este gobierno a discutir un refinanciamiento de la deuda. 

Ningún gobierno se vería presto a auxiliar con un préstamo a un gobierno cuestionado y no reconocido por los principales países de la sociedad occidental. Esto incluiría a China y Rusia, que ya le han dicho no estar dispuesto a seguir metiendo dinero bueno en un alto riesgo (ya tienen suficiente).

La negativa del Banco de Inglaterra a negar la petición del gobierno venezolano de repatriación de los 1.500 millones de dólares, crea un  gran problema adicional para el gobierno. Esto representa un 80% de las reservas en oro monetario, las cuales a su vez representan aproximadamente un 60% del total de activos de reservas del BCV. Esto coloca a un BCV con un gran problema de liquidez para pagos de importaciones. 

¿Qué pasaría si Venezuela solicita hacer uso de las tenencias en derechos especiales de giro y de su posición crediticia neta con el Fondo Monetario Internacional? Estos multilaterales probablemente asuman la misma decisión del Banco Interamericano de Desarrollo y se nieguen a entregarle esos activos líquidos a un gobierno que no reconocen. 

Por último; como colofón de todo lo anterior el país requiere una solución de urgencia, para poder iniciar una recuperación, lograr la estabilización en el mediano plazo y enrumbarnos en una ruta de desarrollo y de prosperidad. El balón está en el campo del gobierno, quien tiene que reconocer la realidad y preferir llegar a “un mal arreglo que un buen pleito” para ellos. Actores decisivos tienen que tomar decisiones si no quieren enterrarse con los amigos. La sociedad civil se ha manifestado y debe seguir haciéndolo en forma democrática. 

Vienen días muy difíciles para todos, muy duros, pero tenemos que armarnos de optimismo, fe y esperanza. Vamos a parafrasear a William Brownfield, embajador de carrera y muy conocido en Venezuela, Colombia y Chile, quien dijo recientemente refiriéndose a la crisis venezolana: “yo sé cómo termina la novela, pero lo que no sé es cuantas páginas faltan”. Ahí está lo bueno y lo malo. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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