Libre convertibilidad cambiaria o flexibilización
Escrito por Alexis Aponte | @alexisaponte14   
Martes, 11 de Septiembre de 2018 00:00

alt¿Podremos hablar libremente del tipo de cambio del dólar paralelo? Si la respuesta es no, pues no hay libre mercado cambiario

Introducción

El Ejecutivo Nacional ha promulgado el Convenio Cambiario Nº 1 con fecha 21-08-2018 y vigente a partir de su  publicación en Gaceta Oficial Nº 6405. A manera de introducción saludamos la promulgación de este Convenio, que en esencia es un esfuerzo del Banco Central de Venezuela para asumir parte de sus funciones rectoras en materia monetaria y cambiaria, así como también vemos con buenos ojos la derogación de la Ley de Ilícitos Cambiarios. Tampoco somos ingenuos para creer que realmente hay un cambio en el modelo económico. Son medidas como consecuencia de una realidad económica que se impone con fuerza en el mercado: no hay divisas y el gobierno las requiere para su propia sobrevivencia política. 

Análisis de contenido

El Convenio está formado por 89 artículos y abarca todo lo referido a las operaciones en divisas por parte de las personas naturales, jurídicas, empresas y organismos del estado venezolano, el papel a jugar por los bancos comerciales y universales, las casas de bolsas, bancos de desarrollo, casas de cambio, Banco Central de Venezuela (BCV), Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (SUDEBAN) y   Superintendencia Nacional de Valores (SUNAVAL). En otras palabras, todas las operaciones en divisas que se efectúen en el mercado financiero nacional serán reguladas por el Convenio Cambiario Nº 1 y todo el marco normativo existente o sobrevenido de las instituciones anteriormente nombradas. 

Entre los artículos más importantes comentaremos a continuación:

Artículo 1 el cual tiene por objeto “… establecer la libre convertibilidad de la moneda en todo el territorio nacional.”En la letra “c” del mismo artículo expresa claramente: “de contar con un tipo de cambio de referencia de mercado único, fluctuante…”y más adelante precisa la posibilidad “…el mantenimiento de cuentas en moneda extranjera en el sistema financiero nacional”(ídem, letra “d”). Pero,  más adelante en el mismo artículo letra “e” dice lo siguiente: “La flexibilización del régimen cambiario del sector privado…” lo cual comentamos a continuación.

Aquí comienzan las observaciones necesarias y que precisaremos en estas líneas: Este artículo habla de “libre convertibilidad de la moneda…”y luego habla de “flexibilización del régimen cambiario del sector privado…”Ambas cosas no son lo mismo. Una cosa es libre convertibilidad cambiaria y otra flexibilización cambiaria. La primera es transparente, es libertad para transar, se origina en el mercado de compra venta, en el cual BCV es un actor más para influir en el precio si tiene recursos para ofertar. La “flexibilización” es una prerrogativa, en nuestro caso, de parte del estado, es adaptar o ajustar una operación o proceso, el cual  depende de un concepto medular. Sin embargo, bienvenida la flexibilización. 

Artículo 8 permite pactar en moneda extranjera entre las partes contratantes de una operación. Esto facilita y legaliza las operaciones de compra venta en moneda extranjera, pero, en la letra “c” del mismo artículo se refiere a dichos contratos: “…se entenderá modificado cuando haya sido efectuado previo al establecimiento de restricciones cambiarias y siempre que estas impidan al deudor efectuar el pago en la forma convenida”Esto se podría interpretar como una debilidad en contra del acreedor y favor del deudor, el cual podría cancelar la deuda contraída en bolívares, según lo expresa la norma. 

Artículo 9 nos habla sobre el tipo de cambio. A tal efecto el Convenio dice: “El tipo de cambio que ha de regir para la compra y venta de monedas extranjeras fluctuará libremente de acuerdo con la oferta y la demanda de las personas naturales o jurídicas a través del Sistema de Mercado Cambiario.”Más adelanteprecisa, que el tipo de cambio promedio ponderado será publicado en la página web del BCV, el cual regirá para las operaciones de apertura del día siguiente. 

Si hablamos de un tipo de cambio promedio ponderado, esto significa desde el punto de vista estadístico y matemático, que el resultado será influenciado por aquel o aquellos oferentes de divisas que transen montos mayores. Es decir, en un mercado donde la oferta es menor que la demanda, el precio tiende a aumentar y buscará aquel que marca el mercado paralelo. Pero, si interviene PDVSA o el BCV con montos muy superiores al promedio de los vendedores normales, el precio tenderá a la baja. Esto no responde a un mercado transparente, porque estamos claros, el monopolio de las pocas divisas que entran al país, sigue estando en manos del estado venezolano. Perjudica aquellas empresas o personas que quieran traer divisas para negociarlas en el mercado. 

Artículo 12 permite a los bancos universales funcionar como operadores cambiarios y esto otorga mayor cobertura operativa y funcional para todos los que quieran transar en divisas. 

Artículo 17 Precisa que La operatividad del Sistema de Mercado Cambiario será regulada por el Banco Central de Venezuela y agrega que la  cantidad mínima por cotización de demanda y oferta a través del Sistema de Mercado Cambiario será determinada por el Banco Central de Venezuela.

Aquí uno se pregunta: ¿Si es un mercado de libre convertibilidad porque el Convenio insiste en la palabra “regulada…”? ¿Por qué se insiste en fijar por parte del BCV la cantidad mínima por cotización de demanda y oferta? La respuesta puede estar en que estamos hablando es de flexibilización cambiaria. 

Artículo 19 establece una limitación cuando dice: “Las personas naturales y jurídicas interesadas en realizar operaciones de ventas de moneda extranjera por cantidades iguales o inferiores a ocho mil quinientos Euros (€8.500) o su equivalente en moneda extranjera, por operación,“ La persona natural o jurídica que quiera transar US$ 15.000 ¿Qué puede hacer?

Artículo 20 le otorga potestad al BCV quien “establecerá los términos y condiciones que regirán la administración del efectivo en monedas extranjeras en el mercado cambiario, así como la venta a los clientes y/o usuarios de las referidas de posiciones en efectivo.” Esto podemos interpretarlo como una NO libre convertibilidad de compra venta de divisas

Artículo 24 ratifica lo plasmado en el Artículo 20 cuando precisa que: “El Ministerio del Poder Popular con competencia en materia de finanzas y el Banco Central de Venezuela, mediante Aviso Oficial dictado especialmente al efecto, establecerán los montos para las operaciones de venta de moneda extranjera que podrán ser realizadas por las casas de cambio a sus clientes” Insistimos, esto no es compatible con una libre convertibilidad. 

Artículo 25 permite la negociación de operaciones en bolívares en el mercado de valores de papeles emitidos o por emitirse en moneda extranjera por cualquier persona natural, jurídica, nacional o extranjera. Esto es positivo para el gobierno nacional porque le permitirá acudir al mercado de valores para hacerse de bolívares. Para el sector privado no tiene lógica, emitir papeles en moneda extranjera y colocarlos en el mercado a cambio de bolívares. 

Artículo 32 autoriza la apertura de cuentas en divisas para las personas naturales y jurídicas domiciliadas o no en el territorio nacional, las cuales podrán ser movilizadas mediante cualquier instrumento de pago financiero. Esto facilitará algunas operaciones de empresas que pacten ventas en moneda extranjera, de manera que la transacción sea entre cuentas nacionales. El problema está en obtener los fondos para abrir dichas cuentas. 

Se pudiera seguir comentando el resto de los artículos, pero hemos querido focalizarnos en los más importantes que impactarán las operaciones más rutinarias. 

Conclusiones

Este Convenio Cambiario se perfila como una “flexibilización cambiaria”, más no, como un sistema de “libre convertibilidad”

Presumimos que el Dicom, desaparecerá, porque de lo contrario, ni siquiera el nuevo sistema será de “flexibilización”.

Es necesario eliminar la Ley de Precios de Justos, ya que es totalmente incompatible con un tipo de cambio que se forme de la libre oferta y demanda de divisas. La razón es simple: el tipo de cambio que regirá de las nuevas transacciones deberá ser mayor que el actual del Dicom, y estos incrementos en los tipos de cambio afecta la estructura de costos de las empresas. 

La lista de los famosos  “precios acordados” debe derogarse,  porque de hecho limitan la capacidad de reposición de productos, más aun, con un tipo de cambio más elevado. 

¿Podremos hablar libremente del tipo de cambio del dólar paralelo? Si la respuesta es no, pues no hay libre mercado cambiario. Porque no podemos negar que los diferentes tipos de cambio son una referencia. 

Las “remesas familiares” deben despenalizarse en un mercado de libre convertibilidad. 

Tiene que derogarse las limitaciones que tienen los nacionales o extranjeros para movilizar sus cuentas desde el exterior, ya que eso no es compatible con un libre mercado cambiario. 

Por último; Esto es un sistema cambiario sin dólares.  

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