Con los guantes puestos
Escrito por Alirio Pérez Lo Presti | @perezlopresti   
Martes, 28 de Septiembre de 2021 00:00

altMis buenos amigos Alejandro García Matos y Daniel Márquez Bretto han compartido recientemente conmigo un video del excepcional combate

entre Mohamed Alí o Muhammad Ali (Cassius Clay) versus George Foreman desarrollado el 30 de octubre de 1974 en Zaire (actual República Democrática del Congo). Inexorablemente removió mi vena pugilística, entre otras cosas porque recuerdo como si fuese hoy la noche que junto con mi padre vimos de madrugada el histórico suceso deportivo, del cual se habría de hablar por siempre. Faltaban pocos días para mi cumpleaños número once y en la Mérida de aquel entonces era el único tema de conversación que unía en una sola voz la calle. En las esquinas se hacían los más elaborados análisis de lo que podía ser el resultado, a la par de irse engrosando las apuestas. 

 

La calle, la vida

Vivíamos en el centro de la ciudad de Mérida porque recién habíamos regresado de los Estados Unidos, en donde viví parte de mi infancia. Fue un tiempo raro, en el que me tocó aprender a hablar y leer de nuevo en español, incorporarme al sistema educativo venezolano y disfrutar de los encantos de un tiempo de excepcional bonanza y plenitud, en todos los ámbitos, en especial el familiar. Faltaba poco para que naciera mi hermano menor, mi familia crecía y era un niño feliz. Esa felicidad debió ser muy convincente, al punto de que cuando las personas ven las fotografías de ese tiempo, suelen decir que siempre estoy sonriendo, para terminar la frase “usted sí que se ve feliz”. Ciertamente lo era. Con mi abuela iba al mercado principal y caminando por la Avenida dos Lora, que es como la Avenida Nevski de San Petersburgo, que aparecía en los textos de los grandes escritores rusos, entraba en pequeños y grandes mundos dentro de otros mundos en las estrechas calles de mi ciudad natal. De esa ciudad conservo el aroma y la sensación de pertenencia que me marca al punto de que, en cualquier otra parte, el desarraigo se me nota de lejos. 

 

El arte del boxeo

Con fruición veía los combates con mi padre y los comentábamos antes, durante y después de los mismos. El boxeo me apasionaba al punto de afiliarme a revistas pugilísticas, siendo mi preferida “Ring”, la cual se publica desde 1922. Ese combate excepcional, Alí-Foreman, se había publicitado con énfasis y como estrategia se le llamó The Rumble in The Jungle o “La pelea en la selva”. Cada puño demoledor es una muestra de gran coraje y fortaleza, en donde en buena lid dos hombres se golpean tratando de derribar al contrario y cada mazazo pareciera ser capaz de fracturar el rostro del oponente o acabar con más de una costilla. Alí estaba en una plenitud física excepcional llevado de la mano por el sabio del boxeo Angelo Dundee. Alí, con 1,92 metros y 100 kilos se enfrentó a Foreman de 1,91 metros y 98 kilos. Notable la técnica de Rope-a-dope que usa Alí, en la cual una de las partes, (en este caso Alí), se pone intencionalmente en lo que parece ser una posición perdedora, engañando al oponente, tratando con ello de convertirse en el vencedor final. El video que compartieron conmigo Alejandro y Daniel es precisamente cuando Alí, contra las cuerdas, esquiva varios golpes de Foreman para finalmente hacer un movimiento danzante y burlesco de cadera que desconcierta y desespera al contario. Alí vence por nocaut en el octavo asalto, toda vez que los comentaristas habían preconizado su derrota al verse confundidos por la estratagema del campeón, en la cual intencionalmente recibía golpes, cansando a su oponente. Norman Mailer escribe el espectacular libro titulado El Combate, en el cual desglosa los entretelones de esta épica. Una obra que inmortaliza lo acontecido. 

 

Peleando día a día 

Me complace enormemente haber podido disfrutar de grandes combates. La trilogía entre Mohamad Alí y Ken Norton entre 1973 y 1976, tan controvertidos, en los cuales Alí vence dos y Norton uno, da para la especulación: ¿Le robaron el tercer combate a Norton? La trilogía de peleas entre Joe Frazier y Mohamad Alí es inolvidable, además de haber sido promocionada en la primera de sus confrontaciones en 1971 como la Pelea del siglo o La pelea. Había mucha expectativa porque ambos estaban invictos para el día del combate y tenían posiciones encontradas en relación con La Guerra de Vietnam. Frazier gana la primera de las peleas llegando a los 15 rounds, siendo vencido por Alí en las otras dos. En mi última visita al Madison Square Garden de la ciudad de New York no pude sino desgarrarme de la nostalgia: El templo del boxeo. ¿Acaso la vida no es sino la representación simbólica de cómo uno hace para vencer en circunstancias variables, muchas veces desfavorables? Agradezco que en medio del esfuerzo que se requiere para ganar el campeonato mundial de los pesos pesados haya espacio para la creatividad y la inventiva, en donde el boxeador más grande de la historia tiene la oportunidad de exponerse al máximo para finalmente derrotar con alegría a su rival. 

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