Steve Hackett: "Al borde de la luz"
Escrito por Jordán Quintero   
Sábado, 09 de Febrero de 2019 00:00

altEste nuevo álbum conformado por 10 piezas, aunque no conceptual, es un tinglado de atmósferas emocionales 

“Creo que la música puede hacer cosas que los políticos no pueden hacer, como la paz y la buena voluntad”

Steve Hackett

 Como el miembro más activo y creador de lo que ha sido una cosecha prog venida de las raíces de la cimiente Genesis, Steve Hackett quien fuera uno de los elementos más díscolos de aquel quinteto británico que hizo nicho en una generación completa, ahora nos tiene bien acostumbrados a una, dos o tres entregas anuales de su contundente producción ya con nombre y sonido propio. Su anhelo de llegar donde ha alcanzado, y de erigirse como el pilar más visible de aquella banda de rock progresivo, hoy en día se ha cumplido con sobradas razones y calidad que sobrepasa el cometido inicial del quinteto de Charterhouse school por allá a fines de la década de los años 60. El proceso de maduración y refinamiento ha sido un camino de esfuerzo, tenacidad y entusiasmo por creer en sí mismo y visualizar muy de antemano lo que entendió cuando, junto con Peter Gabriel, Tony Banks, Mike Rutherford y Phil Collins, afloraron una identidad musical que a lo largo de más de 5 décadas se ha dibujado como el standard de una miríada de bandas y músicos que, queriendo o no, simplemente pueden ser identificados como de la generación Genesis.  Quizás esta sea una introducción muy corta y apresurada para ahondar en el tema de los verdaderos orígenes del Rock Progresivo, pero no es la intención de recortar un camino que exige algo más que un libro, pues más bien quiero referir la reciente publicación del álbum “At the Edge of Light” de Steve Hackett publicado este 25 de Enero 2019. Este es su 26° álbum de estudio de  una carrera en solitario que comenzó en 1975 (aún en Genesis) con el lanzamiento de su álbum debut “Voyage of the Acolyte”. Respecto a su más reciente álbum Steve Hackett ha dicho: “De alguna manera veo a “At the Edge of Light” como una pieza complementaria del anterior álbum “The Night Siren” (2017) ya que tiene muchos de los mismos músicos: Jonas Reingold al bajo, Malik Mansurov,tar ; Rob Townsend, saxo; Amanda Lehmann, voz; Roger King en teclados y programación; pero este es mi primer álbum orquestal con música rock”. 

Tal como lo reseña el site The Prog Mind: “Hackett acá ofrece rock progresivo con mentalidad global en su enfoque. Él siempre escribe temas líricos reflexivos que celebran la humanidad y las culturas de todos los rincones de la Tierra. Lo hace no sólo escribiendo letras, sino también incorporando la música de sus respectivas culturas. Los resultados son álbumes que se sienten esperanzados, aunque a menudo oscuros, emocionales y variados, aunque todavía estructurados y resueltos”.

Por su parte en Something Else reseñan: “Con “At the Edge of Light”  Steve Hackett mantiene su racha ganadora de muy buenos lanzamientos. Las letras invitan a una mirada contemporánea a un mundo al borde del colapso y se remontan a la Segunda Guerra Mundial. Las letras de Hackett son vívidas y directas, pero no de mano dura. Parte del crédito va a su esposa Jo Hackett quien asistió en la lírica de varias canciones. Los arreglos orquestales de Roger King también juegan un papel importante en la configuración del estado de ánimo. Hackett, el rey de las texturas, emplea una mezcla de varios sonidos de guitarra eléctrica  para mover sus canciones a la estratósfera. Es evidente que los 18 meses que S.H. pasó grabando “At the Edge of Light” fueron bien aprovechados.” En entrevista con John Wenlock-Smith, Steve Hackett ha descrito como introducción a su nuevo álbum diciendo: “En estos tiempos peligrosos, las sombras profundas se sienten más nítidas que de lo habitual y nos encontramos parados al borde de la luz; el contraste entre la oscuridad y la luz se abre paso a lo largo del álbum de muchas maneras, desde el sentido del bien luchando contra el mal a través de la interacción de opuestos oscuros y claros que se combinan mágicamente en culturas, incluido el latido del corazón de la India y los ritmos tribales primarios. En última instancia, este álbum abarca la necesidad de que todas las formas y culturas musicales se conecten y celebren la maravilla de la unidad en este mundo dividido.”

Según R.S.S. para el site exystence: “Su gira mundial trae consigo la satisfacción de que los músicos disfrutan llevando su trabajo a la adoración de multitudes, exponiendo a Hackett a los países y lugares que proporcionan inspiración a este artista continuamente creativo. Así que, al igual que gran parte de su catálogo anterior, el álbum no está atascado con un solo género, estilo o alineación: Steve Hackett completa su lienzo de audio con los sonidos y músicos que le dan vida a su visión. Una mirada a los créditos muestra instrumentos como el sitar, didgeridoo, violín, el duduk, tar, y la flauta, tejidos con los instrumentos de rock tradicionales.” 

Este nuevo álbum conformado por 10 piezas, aunque no conceptual, es un tinglado de atmósferas emocionales que van entrelazando un típico estado de ánimo con el que Hackett nos ha sabido subyugar dentro de un repertorio muy bien orquestado y preparado para hacerle seguir con atención, atrayéndonos con sublimes y épicos momentos de tensión que va desgranando con tal seguridad de consumado compositor sabiendo que maneja una fórmula que no falla para la audiencia que le ha venido siguiendo desde los primeros días en Genesis.  Acá vuelve a sobrepasar las vallas estilísticas del pasado para entregar una obra de muy acertado gusto progre, pulida y cuidada al detalle, sincronía absoluta de cada elemento sónico que va haciendo aparecer a medida que el álbum se integra en ambientes líricos sutiles, oníricos telones que sus letras van reforzando el meditativo tono de su voz que en esta placa discográfica está más acertada y adaptada a las circunstancias, mientras, en contraste, su guitarra asciende y fluye con agudas cortinas, solos, efectos y timbres para reafirmar con mucho aplomo el sitial que a lo largo de los años y su discografía ha sabido perfilar y mantener como uno de los más adelantados maestros de su instrumento. No hay que olvidar que Stephen Richard Hackett (Pimlico, Londres, Inglaterra; 12 de Febrero de 1950)  ha sido influencia directa con sus primeras exploraciones de la técnica del tapping con dos manos y la selección de barridos sobre las cuerdas para guitarristas connotados como Eddie Van Halen, Brian May, Steve Rothery, Y.Malmsteen, Steve Vai, y Alex Lifeson, entre muchos otros.

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El tema inicial de “At the Edge of Light” titulado “Fallen Walls and Pedestals” es   una  corta introducción de 2´17” que como fanfarria dancística  nos prepara para introducirnos en un valle de armonías y cadencias con su guitarra agitando un estandarte que parece interrogarnos de antemano, mientras la orquestación suena como el Led Zeppelin de “Phisical Graffiti”, pero al modo de Hackett, y el suspenso que queda como borde de la pieza inicial lo aplaca la voz meditativa del segundo y muy pegajoso tema titulado “Beasts in Our Time” (Bestias de nuestro Tiempo): “Tierra sembrada de campánulas azules debajo de tus pies/ mientras las palomas duermen en el jardín de las bestias/ Veneno en el fango de los hombres / eclosionando una vez más ” , y ahora ya está instalado de lleno todo cuanto S.H. ha venido abonando a lo largo de su discografía. Un tema tremendo, difícil de pasar desapercibido, imposible de ignorar, digno de repetir una y otras veces más; un climax poco acostumbrado para un segundo track, poniendo en evidencia el contraste entre los acústico y la estridencia eléctrica, entre la oscuridad y la luz --(¿dictadura –democracia?)-- que se debate en medio de un espeso clima que orquestación y coro de voces van colmando la escena para que la voz de Steve se eleve al igual que la magistral figura que despliega con su guitarra prístina y cantarina, apoyada por una insistente percusión, y la pieza se hace corta pese a sus 6´21”, lo que indefectiblemente nos empuja a repetirla. De momentos la melodía nos transporta en cortos pasajes al King Crimson de “Epitaph”, pero van surgiendo tensiones de fondo, fantasmagóricos tonos  que deshacen el hilo conductor , y de nuevo la guitarra hace su mejor rol para devolver la secuencia inicial ante un paroxismo total concluyente. Al respecto ha dicho Hackett: “ En “The Beasts in Our Time” sentí  que estábamos escribiendo una especie de canción protesta, y aunque no nombramos a nadie, para mí se trata de líderes mundiales y de esa época en la década de 1930, y también de ahora. Leí un libro llamado “En el jardín de las bestias” de Lars Erik Larson que trata sobre el surgimiento de los nazis y que podría haber sido un título alternativo para la canción. Tenemos que mantenernos alejados de esa mentalidad de fortaleza, en lugar de aquellas personas que temen a los extranjeros  y buscan alejarse del demonio extranjero, lo que genera inquietud. Es como decir “Soy Yo en mi caja de jabón otra vez”. Los políticos hacen declaraciones que no buscan servir a quienes los eligieron, sino promover sus propias agendas. El muro de Donald Trump, por ejemplo, no lo necesitamos en absoluto; la única persona que lo quiere es él; podemos cubrir esto con la vigilancia de drones.” 

“Under the Eye of the Sun” pareciera ser una balada ligera y muy dinámica extraída del repertorio de los Moody Blues por el acople de voces y ritmo, pero es la guitarra y un impresionante manejo de teclados por parte de Roger King quienes le dan un giro inusitado al tema para pasar a un pasaje impregnado de sospecha y suspenso alimentado por el didgeridoo y las flautas sugiriendo un ambiente tenso y árido para de nuevo regresar al ritmo inicial, algo más festivo y entusiasta como un hálito de energía renovada, y toda la banda avanza al unísono arreada por los retruécanos  de la guitarra en largos sostenidos mientras el teclado secunda con velocidad y dinamismo hasta llegar a un final con eco extenso y prometedor. 

“Underground Railroad” es la oportunidad de lucimiento de las voces de las hermanas Durga y Lorelei McBroom (Pink Floyd)  y aunque comienza con un aire folk, son ellas las que impregnan de soul al tema. “Los hijos del infierno/Tocados por el fuego/ Desde los campos lejanos / Voces gritan por el camino / ya no tienes por qué quedarte / Las llamas prosiguen / surgen con dolor / Hallan una voz en este día / abajo los grilletes, un cargamento de fantasmas / y las cadenas cascabelean al pasar la línea final./ Esa campana de libertad/ cual locomotora disparando desde el infierno/ una hora de libertad/ por círculos de fuego sobre un caballo de hierro/ una hora de libertad vale la pena vivir con dolor / Todo a bordo de ese tren avanzando hasta que desaparezcan los grilletes/” La voz de Hackett se reviste de aires folk mientras se acompaña de un dobro , pero la misma rítmica arrea la pieza hacia un pesado repique de la batería de Nick D´Virgilio y el requiebre se torna marcado por un riff heavy-rock hasta surgir la rica melodía sustentada por el coro de voces y otro lucimiento muy atinado de la guitarra para dejar que el tema se aleje en un eco prolongado que se va aplacando. Son 6 minutos y 22 segundos muy sabiamente distribuidos en altibajos melodiosos e intensos , sin estridencias. La 5ª pieza del álbum “Those Garden Wings”, la más depurada y clásica de este repertorio permite a Hackett abrir sus alas para expandir su vuelo lírico a lo largo de 11´ 19”, y la guitarra eléctrica parece subrayar pasajes ágiles de alta técnica expresiva mientras violines , violas y voces le extienden la alfombra para dejar un mensaje más reflexivo en recuerdo de una lejana infancia o adolescencia conflictiva , pero esclarecedora. “Tuviste que luchar muy duro por todas las cosas que amabas/ nunca nadie entre la multitud te llamó/y abandonando esa nave de tontos / ascendiste con esas alas doradas / sonriente sin otra regla, usando tus brazos / a través de un amor más profundo  que brilla a través de ti. “  Y más adelante , en tono reflexivo y como profético agrega en su composición : “Cuando el héroe  de las mil caras/ se mantiene firme en el día de los muertos/ un iceberg se convierte en niebla  en la vorágine / y un nuevo sol sale por el camino/”.   Como para adaptarlo a una realidad localista!  

Exaltados por el reciente lanzamiento de este álbum el sello InsideOut Music reseña: “Este álbum representa un compromiso y la pasión del maestro guitarrista por una perspectiva global de la música que escribe e interpreta”. Y toma las palabras de Steve : ”Se siente como si finalmente me hubiera conectado correctamente con la música mundial. En el pasado ha habido algunas pistas en las que he bordeado ese tipo de género, pero ahora es todo el álbum que se ajusta a este estilo”. Consciente de la manera en que el mundo se está filtrando hacia un punto de vista peligroso que puede haber ido demasiado lejos. Tenemos  que estar conscientes de que si bien muchos afortunadamente creen que esta es una filosofía en bancarrota, debemos tomar medidas para evitar que esto se afiance , como parece estar haciendo en este momento, incursiones preocupantes de la extrema derecha. Hay un sentido aterrador en el que podríamos retirarnos a nuestros propios países, olvidarnos del bienestar de los demás y escondernos nuevamente en las cuevas. Si se permite que esto suceda, entonces nos aislamos uno del otro de una manera que significa que todo el futuro de la humanidad está en riesgo”. “Me ocupo de este tema en la canción llamada “Bestias de nuestro tiempo” que es una obra de teatro sobre la frase ¨Paz en nuestro Tiempo¨ que remite a lo que Neville Chamberlain dijo erróneamente justo antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. En este momento hay fuerzas malévolas en acción que arrastran al mundo nuevamente al borde del desastre” dice Steve Hackett. Y agregó : “Supongo que el título del álbum resume bastante bien dónde estamos . Justo en el límite entre la luz y la oscuridad, pero si escuchas las 3 últimas canciones, “Descent”, “Conflict” y “Peace”, entonces se unen como una trilogía, y el hecho de que terminamos con “Peace” muestra que todavía tengo esperanzas de dónde estamos, y de que nos retiraremos del precipicio”. Sigue diciendo InsideOut: “Un tema tan enorme y vital merece ser envuelto en un flujo musical valiente y de gran alcance; y Hackett lo ha logrado al sobrepasar los límites de la configuración de la banda tradicional de rock”. Y concluye la reseña de este sello tomando las palabras conclusivas de S.H.: “Estoy ansioso por ver la reacción de los fanáticos de todo el mundo ante un álbum que me emociona”.

Si hay piezas “radiables” con intención “comercial” y aspiraciones de cartelera de hits esas son “Under the Eyes of the Sun” y “Hungry Years” que dice: “Quema un bosque en lo profundo de tu corazón/ Oculta todas las estrellas en tu cielo/ Pon tu cara al viento / a la piedra fría/ a los ríos de lluvia/ Vino púrpura corriendo en ensueños/ horas de risa a lo largo de los años hambrientos/ Tambores llenos de sangre en tu corazón / Océanos de miedo escondidos por una sonrisa //” donde en ambas piezas se quiere dejar patente que el rock progresivo es lo que domina todo el disco con perspectivas de World Music entre cadencias complejas y coros accesible. No en vano  Hackett ya tiene comprometidas 160 presentaciones para 2019, comenzando en Bélgica para luego seguir por Alemania, Polonia, Italia, Austria, Finlandia, Suecia, Noruega, Francia; a partir del 15 de septiembre por Canadá en 6 conciertos y desde el 02 de noviembre inicia su gira británica con 20 conciertos hasta el 29 de noviembre 2019.  Una cima que bien se la ha ganado. 


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