Gleb Kolyadin : ¡Un debut por todo lo alto!
Escrito por Jordán Quintero   
Domingo, 14 de Octubre de 2018 06:46

altNo importa lo tardía que sea una reseña acerca de un álbum cuando ésta intenta dar a conocer, quiere abrir puertas y ventanas, a nuevos horizontes y mundos musicales

que traen un refrescante respiro al panorama de los creativos en lo Progresivo. Aunque publicado en Febrero 2018, no se nos puede pasar por alto el advenimiento de un genial ejecutante del piano con pasta de prodigio y con un prometedor futuro lleno de muy buenas vibraciones por mostrar y compartir.

Por eso hoy queremos perfilar aún más la obra de este ejecutante y creador ruso, quien para el mercado occidental se dio a conocer como parte vital del dúo de cámara prog “Iamthemorning” (así, toda la frase en una sola palabra) en compañía de la preciosa voz de Marjana Semkina, sorprendiendo muy gratamente a neófitos y entendidos con el álbum “Lighthouse”, al punto de obtener el preciado galardón como Mejor Álbum del Año de los premios 2016 de la prestigiosa revista británica Prog Magazine, en su quinta entrega anual. Así pues, conquistan con su tercer álbum una de las más importantes cimas del mercado discográfico mundial, la plaza británica. Y al igual que ese triunfal álbum de “Iamthemorning” la fórmula se vuelve a aplicar con gran efectividad para lo que significa el debut por todo lo alto como solista de Gleb Kolyadin : invitar ilustres nombres de primera magnitud y calidad como músicos ejecutantes, al igual que dos buenos vocalistas, y una producción técnica impecable, y …. voilá! : el éxito no se hace esperar; y como todos, con las mismas intenciones (aunque sin triquiñuelas) de su coetáneo Putin, este ruso decididamente se lanza a conquistar al mundo, y lo logra en su primer intento ! 

No siendo un álbum conceptual, desde su primera escuchada se percibe como un total muy bien corporizado, aunque en cualquier orden que se asuma siempre será un muy grato placer comenzar con cualquiera de las 13 piezas contentivas de este álbum homónimo. Pese a ser un rechinante desfile de estrellas de primera magnitud en el firmamento de la música Prog, este trabajo  será recordado como uno de esos pocos álbumes debutantes  donde el personaje central , el protagonista, es el punto más álgido y brillante de la colección de temas . Tal caso sucedió con debutantes de la talla de Wynton Marsalis, Jon Anderson, Rick Wakeman, o Patrick Moraz, para tan sólo hacer referencia a esos discos que pese al paso del tiempo , aún hoy siguen siendo páginas inmortales.  Por ahí mismo  van los pasos de este álbum de Gleb Kolyadin (KScope Music-2018). 

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Puesto en comparación, como suele suceder en estos menesteres, la obra de Kolyadin tiene unos inmediatos referentes que han dominado el panorama de la música occidental en los últimos 40 años, sagradas creaturas que han dejado su impronta en el planeta rock con una contundencia imborrable, imperecederos monstruos de gran consumo por un voraz público sediento de adalides en su instrumento. Emerson, Wakeman, Moraz… pero también se puede advertir la influencia sonora de otros nombres venidos del mundo jazz, tales como Keith Jarrett, Oscar Peterson, Hiromi Uehara, Tigran Hamasyan, Chick Corea, Joachim Kühn , y el mundo clásico está más vigente aún  pues las escuelas rusas dejadas por los grandes nombres de la tradición clásica del siglo pasado y antepasado están muy presentes en su diáfana y holgada técnica de asumir la música  con intensión muy progresiva, de allí que sus invitados a esta grabación procedan del ámbito del rock progresivo. Por eso suena tan cómodo, seguro, evocador, preciso, vívido sin falsos artilugios, como si su puesto que ahora asume hubiese sido apartado en espera de su llegada, pues ya era tiempo que alguien de su talla asumiera la posición de liderato en ese rubro.  De allí que se sienta tan fresco, con una bocanada de sensaciones que parecían estar en retirada en el gran holocausto de la música popular de hoy; y es que no se puede negar que cuando alguien logra dominar su instrumento con la confianza y soltura de la manera como lo hace Kolyadin, no cabe la menor reticencia de sucumbir ante su embrujo y su afluencia magistral. No se equivoca el baterista Gavin Harrison al declarar : ”Gleb es un talento extraordinariamente raro como pianista y como compositor. Sus composiciones son muy inspiradoras ya que abren un nuevo camino para el instrumento”.

Un aspecto brillante de este primer álbum de Gleb Kolyadin a destacar es la excelente grabación y mezclaje en la producción y diseño de Vlad Ary, un impecable trabajo! En el site The Prog Report señalan  :”Más allá de cualquier sombra de dudas de que haya alcanzado la fama por “Iamthemorning”, acá demuestra que no fue una casualidad. No sólo es un talentoso pianista y tecladista, sino un brillante compositor y arreglista . Es de esperar cosas más grandes de este inmenso talento.”  Aunque no es un álbum conceptual girando alrededor de una idea o motivo central, se puede asumir como un sólido bloque musical sustentado por una gran calidad de sonido y una límpida interpretación que, apoyado en la valiosa escogencia de sus invitados, el producto final corre con la simetría de las obras maestras, con un equilibrio y una distribución de temas  que va de sorpresa en sorpresa, distribuyendo los temas vocalizados en posición exacta : 2, 8 y 13. La pieza inicial “Insight” abre fueros con una clara manifestación de motivos donde la sincrónica participación de Gavin Harrison ( Porcupine Tree, King Crimson, The Pineapple Thief) a la batería enciende motores para un auspicioso despegue, una declaración de todo el potencial que este joven ruso puede colmar con destreza, inteligencia y buen gusto en sintonía con la rítmica de los últimos lustros. Mick Moss canta en “Astral Architecture” con oscuros matices vocales casi susurrantes en tono grave, y de una vez le inyecta a todo el álbum una atmósfera sugerente y de cierto misterio (gozoso) mientras el piano se afinca en un hipnótico fraseo embrujador mientras arpa ,guitarra y sintetizadores le secundan en la cantinela, y la pieza se va diluyendo en un eco lejano y conmovedor. Allí  transcurren 6 minutos y medio que apenas notamos cuando ya se han ido.

Tanto “White Dawn” como la siguiente, “Kaleidoscope”, son temas sucedáneos que se complementan y en este último salta claramente la inevitable presencia del sonido y la personalidad al piano de Keith Emerson. No es un plagio que debemos agradecer quienes tuvimos la suerte de vivir los mejores momentos del trío E.L.P.,  hay ingenio, destreza y poder por parte de Gleb , y la especial participación de Theo Travis en flauta quien le aporta un plus que con tan sólo escuchar este caleidoscopio ya todo el álbum está más que aceptado. Genial ¡   La 5ta pieza es “Eidolon”, y ya no se puede evitar dejar correr el resto de la placa discográfica. “Into the Void” (la 6ta) pareciera que retornamos a “Take a Pebble” de Emerson para luego sucedáneamente pasar a “The Room”, pues ambas piezas también son cuerpo y alma de un estimulante compositor donde el sonido de un agudo y ágil sintetizador se nos cuela entre los fraseos del saxo de Travis y los acentos martillantes del piano. Y, así sin darnos cuenta llegamos a “Confluence”, la pieza de piezas de este álbum, la de mayor vuelo no sólo en sus 10 minutos y 23 segundos, sino en su climática densidad. Un barroquismo encantador ¡ , pero no soy yo quien les va a contar la película completa sin que hayan escuchado el soundtrack que fabrica todo el drama, hasta perderse con el rumor de las olas del mar. Un valioso aporte de voz y lírica de Steve Hogarth (líder vocal de Marillion). 

Tal como lo reseña el portal Progzilla  : ”Las siguientes cinco piezas cortas se reparten en dos de las pistas del álbum. Hay un énfasis en las piezas clásicas y un retorno al tema de apertura. “Penrose Stairs” está claramente destinado a ser desorientador : los ritmos se rompen, el piano, saxo y guitarra chocan entre sí, y al igual que en “Kaleidoscope”, esta es otra pieza intensa.”  Mención aparte merece la actuación de Jordan Rudess a los sintetizadores en el peculiar tema “Storyteller” donde la complementareidad de ambos tecladistas es cuestión de antonomasia, una declaración de la amplitud de criterio que Kolyadin y Rudess dejan como confirmación de nuevas y jugosas aventuras por declararse uno al otro. Y si las carteleras reclaman un éxito, la última pieza, composición hecha entre Kolyadin y Hogarth, es la que no pasa desapercibida. “The Best of Days” pareciera ser una abierta declaración dirigida a alguien en especial --¿ Marjana Semkina?---  donde se expresa : “ He encontrado un lugar/ donde el vacío se llena con vida/ donde olvidamos la tormenta/ más allá de nuestra burbuja/ donde el mar devuelve las flores en la playa/… /Es hermoso aquí adentro/ si puedes encontrar un lugar/ donde hay un pequeño espacio/ que nadie puede hallar o arruinar// Yo tengo una compañera del alma / Ella viene de la luna/ Ella está murmurando una tonada / que sólo yo puedo escuchar / “ 

A fin de cuentas, este álbum debes no sólo escucharlo y deleitarlo plácidamente , sino que hay que incluirlo entre los 10 mejores del 2018, y quizás de la declinante segunda década del presente siglo. 

                                                                                                                           


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