La caída de Medina Angarita: Octubre de 1945 (I)
Escrito por Julio César Moreno León | @juliocesarml44   
Jueves, 05 de Julio de 2018 11:15

altEl primero de octubre los medios de comunicación, dan amplia cobertura a la  designación del Ministro de Agricultura doctor Angel Biaggni como candidato presidencial, en la Asamblea Nacional del PDV.

En su primera página El Nacional destaca una fotografía del Presidente Medina y el doctor Biaggini, a cuyo pie señala: “Jubiloso y sonriente el candidato electo recibe el abrazo de felicitación del Presidente de la República, que se torna en compromiso político, de seguir con energía y decisión la obra democrática emprendida, y mantener  y superar el clima de libertades públicas, logradas a costa de luchas contra la reacción agazapada en espera de propicia oportunidad”. 

Por su parte el diario El Heraldo, al comentar el acto de proclamación realizado en el Teatro Municipal asegura que “la concurrencia estaba integrada, por señores de seria apariencia, y alguno que otro jovenzuelo de las más recientes promociones pedevistas, el pueblo ni siquiera se había enterado del acontecimiento que a esa hora se estaba realizando en una de los más aristocráticos e incómodos teatros capitalinos”.

El doctor Arturo Uslar Pietri es el encargado de la presentación oficial del aspirante oficialista. Al concluir su intervención se dirige a Biaggini diciéndole: “Usted sabrá cumplir con todos los postulados de nuestro programa. Usted dará el voto universal  y secreto para la elección del Presidente de la República. Usted sentará las bases necesarias para la creación de una economía nacional.
Usted realizará ese gran deseo de sembrar el petróleo”.

La información de El Heraldo, reseña los principales aspectos del discurso de aceptación de la candidatura presidencial, en el que Biaggini afirma: “Soy pedevista, lo proclamo con íntima satisfacción, y en esta virtud, si el Congreso Nacional me eligiera Presidente de Venezuela, mi acción se desarrollaría sobre las bases políticas de mi partido, al que desde luego formulo la promesa de ser consecuente con las ideas de avance social que constituye el espíritu que lo anima, a cerrarle el paso de manera definitiva a la dictadura al caudillismo y a la oligarquía, que fueron en el pasado la causa inmediata de nuestros males”.
Al reconocer la necesidad de realizar las reformas legales destinadas a ampliar la participación ciudadana, en el proceso de selección de los gobernantes, promete una modificación a la Constitución para establecer la elección popular del Presidente de la República. 

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Dice Biaggini: “Somos ya un pueblo apto para afianzar y practicar con mayor amplitud el sistema democrático. De ahí que me afirme en la creencia de que ha llegado la hora de satisfacer la principal aspiración de los venezolanos: la intervención directa del pueblo en la elección de su Primer Magistrado. Por eso declaro en forma solemne que traicionaría a mi Partido y al país, si en el caso de ser llamado a regir los destinos de la Nación, no interpretase aquel anhelo, como un mandato expreso de propiciar cálidamente una reforma constitucional que establezca la elección directa del Presidente de la República por medio del voto directo y secreto.
Como consecuencia de esta conquista política habrá de modificarse la Ley de Censo Electoral y de Elecciones, con el objeto de ajustarla a la reforma de la Carta Fundamental, y de obtener a la vez, la mayor perfección y pureza  de los comicios.”
El candidato del PDV, se compromete a impulsar, la elección directa de los diputados al Congreso Nacional, y el establecimiento de la incompatibilidad entre la función legislativa  y ejecutiva. 

Al referirse a las acusaciones de sus adversarios, quienes le señalan como un instrumento de la ambición continuista del general Medina, asegura: “Si el general Medina  se ha ganado limpiamente un nombre democrático al procurar con una Reforma Constitucional y una nueva ley de elecciones, una real intervención del pueblo en la orientación de su destino, y al buscar con la organización de un Partido la eliminación de la preponderancia personal del Jefe de Estado, fuerza es pensar y sostener, y yo lo afirmo sin asomo de equivocaciones, que no será ese hombre, en quien por la honestidad de sus principios republicanos puede confiar Venezuela entera, el que pretenda violentar nuestra vida constitucional. 
Además y pese a mi natural temperamento pacífico y conciliador, a esta ingénita modestia de mi vida que algunos, los que no me conocen, estiman como debilidad o falta de carácter, puedo asegurar, que me siento con energías suficientes para gobernar con propia autoridad”. 

En las páginas del diario Ahora, sus principales articulistas señalan que en la selección del candidato presidencial del PDV se ha utilizado el ventajismo y la presión, en abierta violación de la Constitución Nacional, y acusan al presidente Medina como el responsable principal de una decisión, inspirada en métodos totalitarios de corte fascista, que constituye en la práctica la ejecución de un “golpe de estado”.
 El primero de octubre el editorial de Ahora anuncia a Biaggini, como “Candidato Gobiernista”. Y en medio de otras graves acusaciones se presenta a Medina como “Jefe del Estado, hoy más que nunca autoinvestido de funciones de grande y único elector, según las características “fascistisantes” del seudo partido que le sirve de mampara”. Y asegura que “nuestro pueblo echará por tierra ese burdo tinglado, que una camarilla obsesiva de mando ha construido para escarnio de las instituciones”.

El doctor Manuel Vicente Tinoco denuncia en ese mismo medio informativo, la presión ejercida de manera directa por el Presidente sobre el Parlamento Nacional para lograr el apoyo al candidato oficialista.
 Asegura Tinoco que, “como íntimo conocedor de las prácticas del gobierno y del partido con respecto a las conductas políticas de los miembros del Congreso adscritos a la conducta oficial, puedo afirmar que el manifiesto del 30 de septiembre, no constituye el resultado de un movimiento espontáneo de opinión por parte de estos últimos”. Y afirma que el Congreso se encuentra inmerso “en un conformismo resignado, a veces reticente, influido por una concepción fatalista del destino político de la Nación, por el abatimiento de los ánimos, la pérdida de fe, el relajamiento de la moral cívica, el menosprecio de la función legislativa, y el soterrado y constante reproche a las fuerzas políticas que desencadenaron la actual situación de zozobra, de confusión y de profunda división que reina en el país”. 
Tinoco se hace eco de una versión según la cual el Presidente habría manifestado a los Congresantes del PDV, en una reunión efectuada en su residencia, la decisión de oponerse al triunfo de la candidatura presidencial de López Contreras, utilizando para ello de “toda la fuerza de que dispone”.   

El día 2  el editorial de Ahora dice que “en Venezuela se está viviendo en un gobierno de facto”. Califica a la Asamblea del PDV como “un rebaño de empleados públicos que han venido desde las provincias para cumplir esa mecánica función de sumisión a la escogencia autoritaria hecha por el propio Presidente de la República en Consejo de Ministros. 
Afirma que “estamos viviendo bajo el imperio de un régimen de facto”, y que “de este modo no habrán libertades públicas para las demás actividades electorales, y no se puede practicar la beligerancia política con un candidato presidencial designado y sostenido fuera del aparato jurídico, dentro del cual está obligado a actuar el Poder Ejecutivo de un Estado Democrático”. 
Un grupo de intelectuales y destacadas figuras del mundo político da a conocer una comunicación enviada al Presidente Medina, en la que rechazan categóricamente la reforma a la Ley de Orden Público recientemente aprobada por el Congreso Nacional. En dicha comunicación protestan “por la imprecisión y vaguedad de su articulado,” Y denuncian que la reforma legal “constituye un grave peligro para la seguridad y la libertad de expresión”.
El documento publicado por el diario El Nacional el día primero lleva las firmas de: José Nucete Sardi, Jacinto Fombona Pachano, Valmore Rodríguez, Luis Troconis Guerrero, Pascual Venegas Filardo, Julio Garmendia, Enrique Bernardo Núñez, Mario García Arocha, Ada Pérez Guevara, Eduardo Carreño, Casto Fulgencio López, Pablo Domínguez, Gustavo Jaen, R.A. Rondón Márquez, José Carrillo Moreno, Julio Febres Cordero, Ramón Hidalgo, Rosario Barreto, Alberto Ravell, Ana Luisa Llovera, Nerio A Valarino, Heriberto Ramírez, Luis Cova García, José González González, Santiago Hernández Yépez. El Nacional en esta misma edición, cuestiona severamente la actitud asumida por la mayoría parlamentaria del PDV, “que ha impedido con sus votos la aprobación de una verdadera reforma a favor del establecimiento  de las libertades públicas”.  
El Heraldo, en los días posteriores a la escogencia del candidato del PDV, continúa su línea de cuestionamientos al método empleado en dicha selección, comentando en su página editorial, el martes 2 lo siguiente: “En balde han resultado todos los alardes oratorios de los próceres pedevistas. Inútiles son todos los desplantes editoriales de los periodistas contratados por el gobierno. Baladíes serán todos los esfuerzos que se hagan por darle proyección colectiva a una candidatura que carece netamente de arraigo popular.

Todo el dinero gastado y toda la palabrería empleada, no impedirá que el proceso que culminará en abril próximo se desarrolle en medio de la sorda indiferencia nacional”. 
El miércoles 3 en la misma línea de ataque al candidato oficial, El Heraldo acusa al gobierno de repartir prebendas políticas a los parlamentarios, a cambio de sus votos, para garantizar la elección presidencial. En este sentido afirma: “Llueven por, sobre, y contra el presupuesto de la República los nuevos nombramientos cada año. 
Después que las Cámaras Legislativas clausuran sus sesiones, comienza el movimiento para reajustar los cargos administrativos a fin de no permitir el enfriamiento a los legisladores en receso. 
Los cargos se otorgan a los Congresantes, sin dejar solución de continuidad entre sus funciones legislativas, y sus novísimas actividades al servicio del Ejecutivo. 
Para este año además del redoblar de los tambores, se oye el ronco son de las trompetas. En otras palabras, este año los cargos públicos ofrecidos a los miembros del Parlamento, por obra y gracia ejecutivista, son más numerosas y de mejores perspectivas remuneradoras.

Toda la gama de capítulos, y sus anexos de los diez ministerios  es revisada con ansiedad en búsqueda expectante de las más atractivas posiciones. La orientación gubernamental en este sentido, está marcada fatalmente como único punto de referencia por la elección presidencial de abril de 1946. Y las prebendas llueven sobre los representantes del pueblo, con vistas a asegurar la feliz solución del problema sin enojos ni peligrosos contratiempos, en el trascendental escrutinio, que dará un nuevo Jefe de Estado a la joven democracia venezolana”. 
Y el jueves cuatro, al plantear la necesidad de establecer la incompatibilidad en el ejercicio de los cargos ejecutivos con los de representación parlamentaria, El Heraldo comenta: “para el criterio ético mas elemental, han de resultar fundamentalmente contradictorios los hechos que en materia política constituyen algo así como el vicio mas antiguo y difícil de desterrar que caracteriza a nuestra administración pública. Nos referimos al Congreso Nacional y al Ejecutivo Federal, y a sus relaciones entre sí. Al mismo tiempo que se exalta la necesidad de dignificación política, el Ejecutivo premia a determinados personajes del Parlamento, con los cargos que más oportunidades económicas ofrecen a la burocracia nacional. Tratase de la clásica repartición de premios por la buena conducta observada durante las pasadas sesiones, y por lo que esperan observarán en el próximo año, cuando llegue el momento de elegir al próximo Presidente de la República”.
El sábado 6 se instala la IV Convención Nacional del Partido Acción Democrática.
La reunión acciondemocratista decide rechazar oficialmente las candidaturas de Angel Biaggini  y del general Eleazar López Contreras, y aprueba en cambio la tesis del gobierno de transición y de unidad nacional, propuesta por una comisión que integran Rómulo Betancourt, Jesús Angel Paz Galárraga, Gonzalo Barrios  y Leonardo Ruiz Pineda.
Plantean la reforma a la Constitución para establecer un período de transición presidido por un “candidato nacional escogido mediante acuerdo entre todos los grupos políticos, que  convoque a elecciones generales, universales, directas y secretas”.
El lunes 8 presenta las cartas credenciales que le acreditan como en Embajador de Venezuela en la Unión Soviética, José Rafael Pocaterra. 
El martes 9  es legalizado por la Gobernación del Distrito Federal el Partido Comunista de Venezuela. El reconocimiento de los comunistas es oficializado mediante una comunicación enviada a la dirigencia de ese partido por el gobernador Diego Nucete Sardi.

La resolución oficial, dirigida a Juan Bautista Fuenmayor, Ernesto Silva Tellería, Ricardo Martínez, Francisco J Arrieti, y Martín J Ramírez, en la que se acusa recibo de los estatutos del nuevo  movimiento dice: “por cuanto según las reformas introducidas por el Congreso Nacional en la Constitución Nacional y en la Ley Para Garantizar el Orden Público y el Ejercicio de los Derechos Individuales, han quedado eliminados la prohibición que antes existía para el funcionamiento de organismos de tendencia comunista, este Despacho, de conformidad con la citada Ley, otorga la autorización solicitada por ustedes”. 
Al definir de manera oficial su posición frente al tema electoral, la dirección nacional del PCV  anuncia su respaldo a la candidatura presidencial del doctor Angel  Biaggini. 
En medio de la difícil coyuntura signada por los enfrentamientos políticos, se reúne el viernes 12 en el Teatro Boyacá la asamblea del “Comité de Agrupaciones Políticas Pro Candidatura Presidencial”, con el fin de proclamar  la candidatura del general Eleazar López Contreras.

La versión del diario Ahora destaca ampliamente las palabras del candidato, quien anuncia el domingo 14 ante los asistentes a la Convención, su decisión de aceptar la postulación, y el compromiso de transitar en la campaña, por la vía cívica del camino electoral y ofrece su esfuerzo para combatir cualquier intento golpista, o cualquier acto de fuerza en contra del gobierno del Presidente Medina. 
Dice López Contreras: “Yo respondo ante vosotros, ante la patria y ante los países extranjeros de mi conducta de hombre republicano, demócrata y pacífico, porque no podría ir jamás contra la corriente civilizadora y progresista de los pueblos que piden paz y fraternidad, orden trabajo y esfuerzo por el mejoramiento de la vida social”.
Y al ratificar su disposición de combatir cualquier acción golpista contraria a la democracia señala: “Es preciso que el pueblo de Venezuela sepa que en sitio preferente de mi hogar, colgado está un uniforme de campaña, no para admirarlo como reliquia histórica, ni para recuerdo en la ancianidad prematura que me atribuyen los adversarios, sino para utilizarlo como símbolo equivalente de fuerza física que requieren mi espíritu y mi voluntad al servicio de la Patria. Deseo en fin decir a mis compatriotas, que a semejanza del gesto que hizo el general León Torres en la Batalla de Bomboná, quien tomó un fusil cuando lo despojó El Libertador del mando de su división, así yo, en la situación de retiro, declinada mi autoridad legítimamente adquirida de General en Jefe, con aquel uniforme de campaña, y con un fusil como el más humilde de los soldados, soy el primero en ir a ofrendar mi vida en defensa del gobierno y de las instituciones nacionales, si fuere necesario contra cualquier movimiento subversivo, ya provenga de cuarteles o de turbas que pretendan alterar el orden público con violencia revolucionaria”.   
Por su parte El Nacional denuncia que “la Convención Lopecista, es un intento organizado por la extrema derecha en Venezuela para lograr el poder”. Y afirma que, “los partidarios de Franco y de Farrel, los más fervorosos partidarios de Hitler y Mussolini allí reunidos,  proponen un régimen de fuerza para este país”. 
Con base a lo aprobado por la IV Convención Nacional, el Comité Ejecutivo de Acción Democrática envía a los distintos partidos políticos un documento en el que se propone la convocatoria a una “mesa redonda” destinada a buscar una salida de consenso que permita la pacífica y democrática renovación de los Poderes Públicos.
El documento cuestiona la legitimidad del régimen político vigente, califica la situación del país como “compleja y grave caracterizada por un estado de ánimo proclive a la desintegradora anarquía”, y señala el peligro de que “ese estado de cosas pueda desembocar en violentos choques entre las dos facciones en que se ha fragmentado el régimen político imperante”.
Para los líderes de AD, “el concepto de soberanía popular establecido en la Constitución es escarnecido y burlado”, y  por tanto “no es en el pueblo, sino en camarillas anárquicas, donde usurpativamente  ha residido la soberanía, ejercida bajo el signo del personalismo autocrático, de espaldas, y en contra de la voluntad de la Nación”.

Los directivos del CEN de A.D, al analizar la evolución del sistema político venezolano, afirman que a partir de la muerte de Gómez “el anterior régimen debió hacer crisis con la convocatoria de una Asamblea Constituyente, a fin de que el Presidente de la República, el Congreso Nacional y los demás cuerpos deliberantes de la Nación, nacieran de la única fuente legítima del Poder en una República sinceramente democrática: el sufragio popular; pero en vez de elecciones generales hubo legalización formal del régimen de facto gomecista, mediante la especiosa fórmula de la continuidad del “hilo constitucional” .
La tesis de Acción Democrática en relación con la sucesión presidencial se orienta a lograr “una fórmula que permita, dentro del ordenamiento constitucional, la transición entre los Gobiernos no nacidos de la voluntad del pueblo, a uno realmente forjado en los comicios electorales, por la libre voluntad ciudadana”, y propone mediante el consenso más amplio “la escogencia de un ciudadano extra-partido, de solvencia personal en cuanto a eficacia y a rectitud moral, para que electo Jefe del Estado por el Congreso de 1946, cumpla dentro de fechas prefijada en disposición transitoria de la Constitución, conforme a lo acordado en mesa redonda de partidos y de sectores responsables no organizados políticamente, la tarea de presidir una consulta electoral directa para la escogencia del Presidente de la República, realmente asistido de la confianza mayoritaria de la Nación”.           
La declaración de AD plantea la necesidad de realizar de manera simultánea a la elección directa del Presidente de la República y de un nuevo Parlamento, para lo cual “correspondería al Congreso de 1946 la fijación de un plazo de expiración del período de los organismos deliberantes a fin de que simultáneamente puedan ser elegidos el Jefe del Estado, y los miembros de los cuerpos representativos, mediante consulta electoral directa”. 
En horas de la tarde del martes  16,  el recientemente legalizado Partido Comunista de Venezuela debuta en el Nuevo Circo de Caracas con su primer acto público, esta vez, en el pleno ejercicio de los derechos que le consagra el nuevo texto constitucional.
El diario El Nacional, al informar sobre el evento político del PCV, describe el escenario que sirve de marco a la concentración  popular “con las imágenes de Ezequiel Zamora, Simón Bolívar, e Isaías Medina Angarita; una estrella roja, la hoz y el martillo en el centro, sobre la bandera nacional como fondo; y a la izquierda en fondo rojo los rostros de Marx, Stalin y Lenin, al lado de las consignas: “Un frente único progresista.” “Por la municipalización del transporte.” “Por el rompimiento de relaciones con Franco”. “Por una Venezuela Socialista”.
El acto de los comunistas se realiza en un ambiente festivo y alegre. Se inicia con la participación de la orquesta de Luis Alfonso Larrain como acompañante de un coro de cincuenta voces que entonan el Himno Nacional, y luego cantan “por primera vez en un acto público en Venezuela, el Himno de la Internacional Socialista”.

El dirigente Ernesto Silva Tellería inicia el mitin colocando de relieve, que el Partido Comunista aparece ante el país luego de catorce años de ilegalidad, y de haberse enfrentado en la lucha clandestina contra Gómez y López Contreras, y frente a los gobernadores, Mibelli en el Distrito Federal, Sigala en Lara, y José Encarnación Serrano en el Zulia. Y afirma que el general Medina Angarita, ha sido el gobernante más democrático del país.
A pesar de haber librado su lucha en difíciles circunstancias -dice Silva Tellería– el Partido Comunista cuenta con ocho mil militantes en toda Venezuela, y “seguramente, al celebrarse nuestro Congreso el mes de febrero esa militancia se verá multiplicada  por  muchos más”.
El Secretario General en el Distrito Federal, Martín J. Ramírez, en su intervención afirma que así como ocurrió  en la clandestinidad, el Partido Comunista en la legalidad luchará contra la reacción y enfrentará la carestía de la vida, la especulación, la lucha por la vivienda popular, y la reforma agraria.
Hernán Portocarrero presenta al Secretario General Juan Bautista Fuenmayor, quien dedica su intervención a destacar los valores ideológicos del comunismo, y a desmontar la idea según la cual el comunismo es contrario a la familia y a la religión. Afirma, que en la Unión Soviética la ley garantiza la tolerancia religiosa, el respeto a las ideas, y consagra el concepto de la familia  monogámica. 
La familia es para los comunistas la base esencial de la sociedad– dice Fuenmayor-. En nombre de su organización política, ratifica el apoyo a la candidatura de Angel Biaggini a quien califica como el candidato de la democracia, frente al candidato de la reacción Eleazar López Contreras”. Y desestima la propuesta de Acción Democrática, sobre la candidatura nacional.
En el Diario Ultimas Noticias, su primera página es dedicada al evento comunista. Según el tabloide, 15.000 personas asistieron al acto, clausurado por el “apostol del comunismo venezolano Juan Bautista Fuenmayor”. Y destacan las palabras de éste líder marxista en las que asegura: “Los comunistas  no somos, ni enemigos de la patria, ni enemigos del hogar, ni enemigos de la religión. Somos patriotas que no buscamos  prebendas  ni  beneficios  personales”.  
En carta enviada al Presidente Medina, el general López Contreras participa oficialmente a éste, la decisión de postularse como candidato presidencial. 
Dice textualmente la comunicación publicada en el diario La Esfera el día 6: “Con el deber ciudadano que me asiste ante el Primer Magistrado de la Nación, hónrome en participar a usted, la decisión que he tomado de aceptar la postulación de mi candidatura a la Presidencia de la República, en el período 1946 - 1951, que me ha sido ofrecida por la Convención Nacional  de  Agrupaciones Pro-Candidatura Presidencial.
No obstante las circunstancias que me separan, muy a pesar mío, de algunas de las orientaciones del Gobierno, creo que mi intervención en la campaña electoral, y no mi abstención, puede ser más conveniente al futuro histórico de su mandato constitucional, y a mí me quedará la satisfacción de haber apoyado a un movimiento cívico, el cual sea cual fuere el resultado de la elección presidencial, constituirá paso de avance en el desarrollo y la consolidación del régimen democrático que  me tocó  a  honra iniciar.

En el Manifiesto de Contestación a la Convención Nacional, defiendo todos mis puntos de vista, pero con la moderación de mis antecedentes, y guardando el respeto y consideración que  debo  a  usted, como Jefe de Estado.
Atento  compatriota,  y  amigo  personal.
Eleazar López Contreras”.

En el teatro universitario de la UCV se realiza el día 15 un mitin en el que los grupos estudiantiles y profesorales expresan su repudio a la dictadura del general Edelmiro Farrell   y Juan Domingo Perón.
Intervienen en el acto de condena al régimen militar del país sureño, Luis Manuel Peñalver en representación del profesorado; y por los sectores políticos y estudiantiles, Luis Herrera Campins, J.M. Sánchez Mijares, Humberto García Arocha, Octavio Lepage; el dirigente del Partido Revolucionario de Santo Domingo Alberto Henríquez; el Rector Leopoldo García Maldonado; Jesús María Bianco en representación de la Facultad de Farmacia y Santiago Vera Izquierdo de  la Facultad de Ingeniería.
Los dirigentes juveniles Alfredo Tarre Murzi, Guillermo García Ponce, Clemente Brito Fernández, Enrique Cherubini y Régulo Méndez se disponen a viajar en el trasatlántico Queen Elizabeth, con el fin de asistir al  Congreso Mundial de la Juventud que se celebrará en Londres. 

Los jóvenes delegados declaran a la prensa, que propondrán en la asamblea mundial la condena a las dictaduras de Argentina, España y República Dominicana; y anuncian a los periodistas su respaldo a la candidatura presidencial de Angel Biaggini.

El miércoles 17, en el Nuevo Circo de Caracas, Acción Democrática  define  su posición frente a la delicada situación política del país.
Los medios de comunicación social destacan las palabras pronunciadas  por  Rómulo Gallegos, quien afirma: “Venimos a desplegar las banderas del voto directo, para acabar con el tinglado de la farsa política que ya ha sido hábilmente montada, y que culminará  en 1946 cuando los dos candidatos López Contreras y Angel Biaggini se presenten, uno por él, y otro en representación de  tercero”.

Asegura Gallegos que “tanto Biaggini como López representan una misma fuerza política,  y por tanto se equivocan quienes dicen que el posible rompimiento entre ellos pueda desembocar en guerra civil.” 
Ratifica el Presidente de AD que su partido no presentará un candidato presidencial, como lo hizo en 1941 “porque ello contribuiría a la farsa.” Sostiene que “Biaggini no gobernará en forma liberal porque su partido ha reforzado la Ley de Orden Público”, y propone “una reforma constitucional que conduzca a elecciones libres y directas para la Presidencia de la República, a celebrarse el próximo año.” 
Ese mismo día los medios de comunicación publican la carta respuesta del PDV a la proposición de acuerdo político formulada por Acción Democrática, destinada a buscar una salida de transición a la sucesión presidencial.

El partido de gobierno, estima que la propuesta de Acción Democrática significa un “pacífico golpe de estado”, y ratifica en cambio la candidatura de Biaggini, ofreciéndole a AD la posibilidad de cerrar filas junto a las “fuerzas progresistas” con el fin de asegurar “por encima de hombres y circunstancias secundarias, la continuidad del progreso político, económico y social de Venezuela”. 
El miércoles 17 llegan a Caracas veinticuatro funcionarios que forman parte del personal de la Embajada Soviética acreditada en Venezuela.

Los diplomáticos, alojados en el Hotel Majestic, declaran al diario El Nacional su satisfacción por “el cordial recibimiento del pueblo y el gobierno venezolano”, y anuncian que el nuevo Embajador Froma Trevin arribará próximamente a la capital de la república.                                                      
El jueves 18 de octubre un inesperado acontecimiento que alterará radicalmente el rumbo de la historia venezolana del siglo XX, toma por sorpresa a la elite política del país y a la desprevenida opinión pública. Se trata del estallido de una rebelión militar en la que se enfrentan violentamente las tropas rebeldes y los efectivos leales al régimen.

El Nacional reporta en su edición del viernes 19, que “el movimiento golpista,  ha sido dominado, y por la red de emisoras comerciales en contacto con la Radio Nacional, el gobierno ha impuesto al pueblo que la rebelión militar ha sido develada y reducida al Cuartel de Miraflores y a la Escuela Militar”. 

De acuerdo con esa información, “el gobierno controló un conato de sublevación en el Cuartel San Carlos, con saldo de varios muertos y heridos, entre ellos oficiales de alta graduación”.
Rómulo Betancourt.

En su Decreto Número  1   las nuevas autoridades mantienen “la vigencia del ordenamiento jurídico nacional, en tanto no resulte derogado directa o indirectamente por los Decretos que sancione este gobierno que con el asentimiento popular ha asumido los plenos poderes de la Soberanía Popular”, prometen realizar elecciones libres para una Asamblea Nacional Constituyente con el fin de aprobar una Constitución realmente democrática, y entregar el  Poder a quienes resulten electos, de acuerdo con esa nueva Constitución. 

El 21 todos los medios de comunicación confirman el triunfo de la insurrección, y anuncian que el nuevo Presidente de la Junta Cívico Militar es, el hasta entonces concejal de Caracas, Rómulo Betancourt de 37 años de edad, y líder máximo de Acción Democrática.

El Nacional se solidariza con las declaraciones de los jefes de la insurrección triunfante, quienes ofrecen garantías para los partidos políticos; relaciones con todos los pueblos democráticos  y ruptura con los dictadores Franco y Trujillo.

El Heraldo asegura que “después de tres días de emociones y sobresaltos la capital de Venezuela amaneció hoy tranquila y sonriente”, y que “los focos aislados de resistencia desesperada, meramente simbólica y alarmista, fueron dominados a última hora de la tarde de ayer”.

El diario El País, constituido en vocero oficial del nuevo régimen, destaca “el “triunfo total de la revolución democrática y popular”, y acusa a los dirigentes comunistas Luis Miquilena y Rafael Heredia Peña de haber intentado luchar “contra la revolución del pueblo”. A Heredia lo responsabilizan por haber pretendido obtener infructuosamente la adhesión del estudiantado, a través de mensajes radiodifundidos por una emisora dirigida por los comunistas, y leal al gobierno derrocado. Y a Miquilena le señalan como el líder de un grupo “que acompañó, máuser en mano a la policía de Caracas, cuando esta no sólo peleaba contra la revolución, sino cuando asesinaba civiles en las calles de la ciudad”.

Los militares andinos, miembros de la “Unión Patriótica Militar”, dan a conocer un Manifiesto dirigido a sus “Compañeros de Armas de las Guarniciones de los Andes”, a quienes invitan a  apoyar a la revolución triunfante.
Dice el Manifiesto: “Este no es un movimiento contra Los Andes, es el gesto reivindicador para ofrecer a Venezuela libertad, elección universal directa y secreta para la provisión de todos los cargos representativos de la voluntad popular, a base de un gobierno honesto y democrático”. Y advierte a los habitantes de esas regiones que “toda resistencia será suicida y torpe”. 

El documento es suscrito por un numeroso grupo de oficiales nacidos en los Estados Mérida, Trujillo y Táchira, e integrantes de las  fuerza militares de mar, aire y tierra, entre quienes destacan  los Mayores Juan José Pérez Jiménez, Julio César Vargas, Celestino Velasco, Marcos Pérez Jiménez, José Elio Vargas, Hugo Fuentes, y los capitanes Mario Vargas, José Teofilo Velasco, Teresio Contreras, Martín Carrillo Méndez, Marcos Rangel, Rómulo Fernández, Marcelino Rangel, Jesús Raúl Parra y  Evelio Ross.

Todos los periódicos reproducen la alocución de Rómulo Gallegos, transmitida radiofónicamente al país el día  21  en la que en nombre de AD ofrece su respaldo “a este gallardo movimiento encabezado por la juventud de nuestro ejército”. 
En el diario El País destaca la afirmación del presidente de AD expresada en esa alocución, en la que señala: “En estos momentos se está decidiendo la suerte de la República. Acción Democrática asume responsablemente el gobierno, así como ayer asumió la oposición”.

La cúpula de FEDECAMARAS  visita  al Presidente Betancourt en el Palacio de Miraflores, para expresar el respaldo empresarial al nuevo régimen. 

El País titula el domingo veintiuno: “El Capital y el Trabajo colaborarán con el gobierno”. 
El Secretario de la Junta Revolucionaria,  Leonardo Ruiz Pineda detalla ante la prensa, los puntos esenciales sobre los que se basa el proyecto político del nuevo régimen. Son éstos: “Relaciones con todos los pueblos democráticos, y ruptura con las dictaduras de Francisco Franco y Rafael Leonidas Trujillo; convocatoria a elecciones para una Asamblea Constituyente; y mantenimiento del Orden Jurídico de la Nación”. 

Mediante Decreto Ejecutivo se designan a los Gobernadores de los siguientes Estados: Anzoátegui, Jorge Mogna. Apure, Juan Salerno Melo. Aragua, Roberto Villalobos. Barinas, Gerónimo Paolini. Bolívar, Héctor Guillermo Villalobos. 
Carabobo, Manuel García. Cojedes, Jesús Ortega. Falcón, Rómulo Henríquez. Guárico, Ricardo Montilla. Lara, Eligio Anzola Anzola. Mérida, Alberto Carnevalli. Miranda, Paulo García. Portuguesa, Antonio Delgado Lozano. Sucre, Simón Gómez Malaret. Táchira, Leonardo Ruiz Pineda, Trujillo Luis Augusto Dubuc, Yaracuy, Raúl Ramos Giménez Zulia, Felipe Hernández  y Delta  Amacuro  Ceferino  Rojas Díaz.  

Como primera medida destinada a explicar a la comunidad internacional las razones que justifican la insurrección  y el establecimiento de la Junta Revolucionaria, el gobierno envía una comunicación  a los Presidentes latinoamericanos, la cual es  ampliamente difundida por todos los periódicos.

La breve Nota Oficial dice: “Desde ayer un movimiento revolucionario de oficiales jóvenes del ejército, en combinación con el Partido Acción Democrática, controla totalmente la situación del país. 

Fotografías:

  • El Presidente Medina Angarita con su ministro del Trabajo y Comunicaciones, refrendando el decreto reglamentario del Seguro Social en nuestro país.
  • Telegrama de rendición del Presidente Medina Angarita.

 

 

 

 


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