Educación para la inclusión social
Escrito por Bernt Aasen   
Miércoles, 23 de Junio de 2010 20:57

altPese a los grandes avances que se han registrado  en materia de educación en América Latina y el Caribe en la última década, aún  hay 4.2 millones de niños y niñas en edad escolar que no asisten a la escuela.   ¿Quiénes son  estos excluidos  del siglo XXI en una región que parece haber consolidado su democracia y logrado una mayor estabilidad económica que algunos países en Norteamérica y Europa?

Ciertamente no los vamos a encontrar en los promedios nacionales y menos aún en los regionales.  Un promedio de escolarización primaria del 95 %,  muy cercano al  de los países desarrollados, no nos pone en alerta sobre los varios millones de niños y niñas que no asisten a la escuela. Sin embargo, las brechas entre los más ricos y los más pobres son alarmantes, especialmente en la educación secundaria.  En Guatemala y El Salvador, por ejemplo, sólo el 20 % de la población más pobre  tiene acceso al nivel secundario, frente a un 60% de los que tienen mayores ingresos.  

Uno de los principales grupos excluidos, que constituye más del 30 % de la población de la región, está conformado por los pueblos indígenas y los afrodescendientes. Las niñas también constituyen un grupo excluido de los beneficios de la educación,  pues aun en los países cuyos promedios  en educación primaria indican paridad,  se evidencia un rezago de las niñas en las zonas rurales e indígenas.  

Tener alguna discapacidad es otro factor de exclusión: solo entre el 20 y 30 por ciento de los niños con discapacidades asisten a la escuela en nuestros países. Igualmente, la escuela está aun cerrada para la mayoría de los niños,  niñas y adolescentes que viven con VIH y SIDA.

Invertir en educación influye en el desarrollo humano  y tiene  un gran retorno para el individuo y para la sociedad. Cuanto más se invierte en educación, menos se gasta posteriormente en curar enfermedades que son prevenibles y en reducir la violencia.  

Pese a las evidencias, aún invertimos poco en educación. Para casi todos los países de la región la educación primaria y la secundaria media es gratuita. Sin embargo,  en la práctica esto no es así.  Aun cuando la matricula es gratuita,  los otros costos asociados a la educación pueden ser  demasiado altos para la familias pobres.

A pesar de los problemas, los países de la región han avanzado mucho y han encontrado soluciones exitosas con potencial de replicación.  Es por ello que UNICEF promueve espacios de intercambio entre los gobiernos  de la región. Así lo hizo el día 23 de junio en Buenos Aires ante los Ministros, Ministras y Altos Responsables de la Infancia y de la Adolescencia reunidos en el marco de la XII Conferencia Iberoamericana.

Todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio se alcanzarán más fácilmente si aseguramos  más y mejor educación  a todos y cada uno de los niños, niñas y adolescentes de los países de la región.  En este sentido la educación es un derecho en sí mismo y también la llave para la realización de los demás derechos universales.  

La generación del  bicentenario  merece un mundo  más inclusivo y  más equitativo. Este mundo comienza en la escuela.

Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe


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