El rector Planchart y su reemplazo
Escrito por William Anseume | @WilliamAnseumeB   
Viernes, 30 de Julio de 2021 10:52

altSupe de Enrique Planchart hace años en la Universidad Simón Bolívar.

Él era un respetado profesor de matemáticas. Yo no estaba ya recién llegado. Por alguna carambola que olvidé, fui a dar clases al Ciclo de Iniciación Universitaria CIU, programa que el colega dirigía, programa de su invención, en juntura con un equipo dinámico, emprendedor, voluntarioso. Allí participé en el diseño del primer programa de lenguaje. Ahora queda como anécdota el hecho de que una de las trabajadoras se percató, mientras reproducía, de que yo había incorporado en la guía de lecturas Las celestiales de Miguel Otero Silva. Me interesaba por aquel tiempo el tema de las groserías, los grafittis, el discurso que deslegitimaba el poder. Ella solo entendía que allí había vulgaridades impensables para "niños" recién graduados. Sacó de manera inconsulta el material de la guía, para mi sorpresa y una de mis primeras molestias como docente ante algo que me resultaba incomprensible en una universidad libre, vital y armónica, como entonces era. Mi choque llegó al grado de llevar mi reclamación al departamento y al grupo del programa de lenguaje, quienes entendieron cabalmente mi "desconcierto" ante aquel hecho inaceptable. Iba a renunciar a estar en el programa si mi material como profesor no volvia a la guía. Hablé con Enrique quien se rió de la actuación de la empleada, me pidió comprensión  (no sería la única vez en las vicisitudes universitarias) por ella y me garantizó que el material de MOS volvería a la guía como yo al aula. 

 
Después llegó al rectorado. Sí, se efectuaban comicios y se representaba la opinión.  Ya me había incorporado a defender derechos en el gremio, en alguna secretaría. Tengo para mí que destruyó a su rival en el foro, con picardía inconcebible, sorprendente, al espetarle el dicho: "sabe más el diablo por viejo que por diablo", ante la mención que le hiciera su oponente por su edad para descalificarlo. Luego vinieron naturales diatribas internas y los procesos políticos universitarios, especialmente en el Consejo Directivo. En cuanto a la política nacional y su afectación a la universidad, lo puedo decir, siempre coincidimos. En las recientes visitas a su casa, por su enfermedad, hubo mucha mayor cercanía, incluso afectiva, los cuadros de Reverón en la sala y nuestra curiosidad, motivaron que hablara de su padre y el círculo de Bellas Artes, de su tío Julio, autor de una famosa obra de teatro que yo, desde luego conocía. Pero íbamos a tratar temas no tan gratos siempre relacionados con la salud de los profesores especialmente. Y la de él. Estaba muy enfermo. Pero no claudicó. No entregó. 
 
Ahora sí se ha dado el intento de una entrega rara cuando menos. En lugar de provocar al régimen y descolocarlo, la USB en su Consejo Directivo, brincando ley y reglamento, como quien salta la cuerda, casi de modo infantil, decide dejar al vicerrector que impuso el CNU, que impuso el poder político arrebatado, a cargo de la dirección de la universidad. El menos endeble de los argumentos que he visto acerca del despropósito es que después pudieran mandarnos otro peor. Pienso en el síndrome de Estocolmo y no de ahora. Las elecciones las obstruyó, las obstruye, el régimen y vamos nosotros a salir corriendo a remendarle el capote, a salvar su ignominia. Como si lo mereciera. Ese problema lo creó el régimen del terror. No fue creado en la USB ni debe ser pagado por la USB, aunque así resulte de mampuesto. Hasta un lerdo en materia jurídica, como soy, puede darse cuenta al salto de vista que la jugada concordada salió mal y está mal. Carece de sustento jurídico y lógico. Es absurda. No puede a la vez declarase la falta absoluta, pública, notoria y comunicacional y colocar a un rector encargado alegando falta temporal. ¿De quién? 
 
Lo que suelo decir en broma ante esos endebles argumentos es: el hecho de que no paguen o no alcance la plata no autoriza a robar o a matar para vivir. Sigue siendo ilegal y despreciable. Del mejor modo, insisto en convocar en estos tan duros momentos a la sindéresis y a la rectificación de mis colegas en el Consejo Directivo, así lo hemos solicitado formalmente, con tranquilidad. Los errores deben y pueden ser corregidos, con gallardía y humildad. Hagamos toda la presión que sea indispensable para encausar las elecciones rectorales como la institución merece, como nos merecemos. Como merece la universidad venezolana. La memoria de un hombre que ocupó largos años en resistencia el cargo en la dirección de la institución no merece ahora tan mal trato. El mejor homenaje nacional sería unas prontas elecciones resolutivas. 

blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com