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Caracas, Martes, 07 de Febrero de 2012
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El conflicto con Colombia
Escrito por Luis Fuenmayor Toro   
Lunes, 16 de Agosto de 2010 01:46

altRecientemente, el movimiento político “De Frente con Venezuela” se reunió para discutir y reflexionar sobre el conflicto existente con la República de Colombia, así como el manejo del mismo por parte del gobierno venezolano y especialmente por el presidente Chávez. Se partió del hecho real de que los pueblos, en general, deben tratar de resolver sus diferencias por la vía pacífica y, en el caso que nos ocupa, sin la participación beligerante de ningún otro país y mucho menos de alguna potencia continental o mundial, así como tampoco de tribunales o cortes internacionales, que constituyen realmente instrumentos de los países poderosos y de los grandes oligopolios transnacionales. Venezuela y Colombia deben lograr un acuerdo, que satisfaga intereses de ambos países dentro del contexto actual y teniendo en cuenta los resultados de años de divergencias y negociaciones bilaterales.
“De Frente con Venezuela” llama la atención sobre las discusiones públicas habidas entre ambos gobiernos, en las que las autoridades colombianas actúan con formalidad, frialdad y firmeza, sin titubeos de ninguna especie, con claridad de objetivos estratégicos y tácticos y apegadas a una línea política de largo alcance, previamente definida con total precisión y en función del interés histórico colombiano en relación con Venezuela. Esta clara posición es enfrentada por el gobierno de Chávez, mediante una informalidad y superficialidad que raya en irresponsabilidad para con el país y su pueblo, sin directriz política ninguna, sin un análisis serio y científico de los objetivos colombianos, sin propósitos a corto, mediano y largo plazo y sin tener en cuenta los intereses venezolanos.
A las acusaciones recientes efectuadas por Uribe, en las postrimerías de su mandato, se responde desde un escenario informal, ajeno a la naturaleza del caso, sin la necesaria presencia de las instituciones atinentes del Estado y con una medida de ruptura total de relaciones, que obligaba a convocar rápidamente a todos los venezolanos, para aglutinarlos alrededor de los intereses patrios. Contrariamente, Chávez utiliza como arma electoral la posibilidad del enfrentamiento armado con el vecino país y, en forma indolente, en lugar de tratar de unir a los habitantes de los estados fronterizos, primeros afectados en cualquier confrontación, enfila sus baterías llamando traidores a los gobernantes de Zulia, Táchira y Amazonas, en una clara acción oportunista de motivación electoral.
De Frente con Venezuela ve con mucha preocupación este manejo alegre de la situación, ante una sostenida presión colombiana. Chávez juega, mientras Uribe y Santos no lo están haciendo. De este lado de la frontera, Colombia tiene factores que no tenemos nosotros del otro lado: 5 millones de nacionales viviendo en nuestro territorio, miles de paramilitares infiltrados en nuestras villas y ciudades y guerrilleros colombianos en campamentos y pueblos fronterizos. Un aumento de temperatura del conflicto pudiera conducir a la creación de una “tierra de nadie” en la frontera con Colombia, que claramente favorecería los intereses del gobierno colombiano, pero también de paramilitares y guerrilleros, por no mencionar los de los contrabandistas de gasolina, ligados a nuestra Fuerza Armada, y del narcotráfico.
Esa situación, contraria a todas luces al interés nacional, bien pudiera concluir en un acuerdo que termine por aceptar los reclamos colombianos de la delimitación en el Golfo de Venezuela, interés estratégico prioritario del vecino país, que determina sus posiciones sobre Venezuela y su gobierno. Chávez ya ha demostrado su falta de interés en esta materia, como señalé en un artículo que les recuerda a los venezolanos, como casi trazó personalmente los nuevos límites en un programa “Aló Presidente”, luego de una conversación con su gran amigo Uribe de ese momento. Más que el comercio bilateral y los campamentos guerrilleros en territorio venezolano, Colombia está interesada en poseer una buena parte de nuestro golfo. La oligarquía colombiana, a lo largo de nuestra historia, ha sido muy consecuente y eficiente en arrebatarnos territorio.
Para De Frente con Venezuela, las acusaciones de Uribe y la respuesta venezolana colocaron a nuestro país en desventaja, frente al hoy Presidente de Colombia. Chávez rompe relaciones, cierto, pero inmediatamente busca reabrirlas y establece diferencias inexistentes entre Uribe y Santos. Éste, por su parte, no ha opinado en público y en esa cómoda posición recibe la solicitud venezolana. El resultado hasta ahora es que las negociaciones se iniciaron en Colombia y no en un país neutral como Brasil, la agenda acordada fue impuesta por Colombia según sus intereses: Comercio bilateral y campamentos guerrilleros; Chávez aceptó la instalación de las bases estadounidenses como un problema de soberanía colombiana y aceptó trabajar conjuntamente en el desmantelamiento de la guerrilla. ¿Quién se salió con las suyas sin gritos ni amenazas? ¿Quién parecía un corderito adulador con un discurso más colombiano que venezolano?    

La Razón/OyN


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