Temporada de Nobel
Escrito por Abraham Clavero Toro | @Abrasof2320   
Jueves, 21 de Octubre de 2021 00:00

altLas revelaciones de la denominada “Caja de Pandora” apuntando contra importantes personalidades de las esferas políticas y económicas a nivel mundial,

dejaron poco espacio para los premios Nobel. 

Dichos señalamientos son solo la punta de un iceberg que es muy factible nos conduzca a toda una gama de negocios ilícitos inimaginables. 

Ante esta realidad, en la que aún predominan muchas conjeturas, hay que abrir un compás de espera y por ahora darle la prevalencia a los galardones otorgados por la Real Academia de Sueca de Ciencias y el Comité Noruego del Nobel en 2021.  

Los anunciados realizados desde los primeros días de octubre despierta un interés permanente sobre los ganadores en las diferentes modalidades. Es fehaciente, que los logros alcanzados, en esta ocasión, por científicos como David Julius y Arden Patapoutian (medicina), Syukuro Manabe, Klaus Hasselmann y Giorgio Parisi (física), Benjamin List y David MacMillan (química), al igual que David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens (economía), son dignos de todo el reconocimiento por tantos años de trabajo en cada área.    

Sin embargo, a pesar de la relevancia que las investigaciones en estas disciplinas pueden representar para coadyuvar a un mundo mejor, son los galardones de literatura y de la paz los que más despiertan expectativas en la mayoría de la opinión pública. 

Esto se debe a las características misma de los temas, más asimilables para el común de los mortales, pero también al tinte político que siempre han tenido estos premios. 

En este sentido, el 2021 no fue la excepción. Al respecto, el Nobel de Literatura correspondió al escritor tanzano Abdulrazak Gurnah. Según el comunicado oficial emitido por la Fundación Nobel, el pasado 7 de octubre se recalcaba "la penetración intransigente y compasiva en los efectos del colonialismo y el destino de los refugiados en el abismo entre culturas y continentes".  

Es el primer africano en ganar el premio en más de una década, desde que la novelista británica-zimbabuense Doris Lessing lo obtuviese en 2007. Hay que recordar que antes fueron reconocidos el nigeriano Wole Soyinka (1986), el egipcio Naguib Mahfouz, (1988), los sudafricanos Nadine Gordimer (1991) y durante este siglo John Maxwell Coetzee (2003). 

En sus diez novelas, Gurnah ha centrado como una de sus temáticas preferidas el exilio conjuntamente con temas relacionados a la identidad y la pertenencia. Entre sus obras destacan Memoria de Partida, Camino de los Peregrinos y Dottie, que tratan sobre la experiencia de los inmigrantes en el Reino Unido. Su obra Paraíso, fue preseleccionada para el Premio Booker (1994), en la que cuenta la historia de un niño en un país de África Oriental marcado por el colonialismo, mientras que Precario Silencio, se centra en un joven que abandona Zanzíbar con destino a Inglaterra, donde se casa y se convierte en maestro. Su obra más reciente, Afterlives, explora los efectos generacionales del colonialismo alemán en Tanzania y el modo en que dividió a las comunidades.

Si bien es cierto que es un escritor muy poco conocido en los círculos literarios de America Latina, no obstante, tiene una gran trascendencia en los lectores de habla inglesa. Gurnah ha trabajado uno de los temas de más actualidad como es el colonialismo y todas las consecuencias sociales, políticas y económicas que se deriva de ella al igual que la emigración. 

En este sentido, ACNUR en su más reciente informe señala que el mundo ha sido testigos de un aumento de la escala de la migración en consonancia con las tendencias recientes. “Se estima que hay cerca de 272 millones de migrantes internacionales, y que casi dos tercios de ellos son migrantes laborales.

Estas estimaciones y la proporción de migrantes internacionales ya superan algunas proyecciones hechas para el año 2050, que pronosticaban un incremento de 2,6%, de migrantes internacionales”.

Ante estas cifras un tanto frías, se contraponen las recientes gráficas y videos que muestran la forma como fueron tratados un grupo de inmigrantes haitianos en Texas golpeados por la policía y que provocaron la renuncia de Daniel Foote el funcionario norteamericano designado para tratar esta situación.

A nivel nacional, es un tema que no es ajeno con una diáspora que asciende más de 6 millones de venezolanos, que amenaza con seguir creciendo, y que sufre los embates de ciertos signos de xenofobia en alguno de los países latinoamericanos donde se han tratado de establecer. 

Con respecto al Nobel de la Paz que recayó en los periodistas María Ressa (Filipinas) fundadora del diario digital de investigación Rappler, con sede en Manila, y Dimitri Muratov (Rusia), director del periódico independiente Novaya Gazeta, asentado en Moscú, el Comité Noruego enfatizó la lucha en favor de la libertad de expresión, reconociendo así por primera vez el papel de la prensa independiente.

Según la presidenta del Comité Nobel, Berit Reiss-Andersen, en Oslo, ambos fueron galardonados "por sus esfuerzos para salvaguardar la libertad de expresión, que es una condición previa para la democracia y la paz duradera".

En este caso, al igual que el Nobel de Literatura, el tinte político también ha sido una constante a consecuencia de la persecución que sufren los periodistas que realizan su trabajo investigativo para denunciar especialmente a gobiernos autócratas, organizaciones de tráfico de drogas y terroristas en los últimos años. 

Según Amnistía Internacional “son innumerables los obstáculos y retos por superar cuando se habla de la prensa libre. Cada día suman más países democráticos que se ven envueltos en temas de censura y de violaciones de este derecho y resulta inadmisible la obsesión de varios Estados por la vigilancia y el irrespeto a todo lo concerniente a esta loable profesión que, a fin de cuentas, busca elevar la voz de quienes no pueden por si solos”. 

En su informe 2017/2018 de Amnistía Internacional reseña que al menos 30 países restringen la libertad de los medios de comunicación y se criminaliza a quienes ejercen el periodismo.

Por su parte, Reporteros sin Fronteras señala que, “en 2017, 65 periodistas fueron asesinados a nivel mundial (incluye a periodistas profesionales, periodistas-ciudadanos al igual que colaboradores de los medios de comunicación), de los cuales 26 de ellos perdieron la vida cuando ejercían su labor informativa, víctimas colaterales en lugares muy peligrosos (bombardeos, atentados, etc.) y 39 fueron asesinados de manera intencional, debido a su trabajo de investigación, que afectaba los intereses de las autoridades políticas, religiosas, económicas o de grupos criminales. “El objetivo común de sus detractores: hacerlos callar”.

Igualmente, es un aspecto que centra el interés nuestro ante la implantación de normativas que tienen por objetivo disuadir a los medios de comunicaciones para que mantengan una posición temerosa y restrictiva en la divulgación de temas que son susceptible para ciertos personeros gubernamentales.

Como lo ha señalado RSF en fecha reciente “este premio es un extraordinario homenaje al periodismo y un llamamiento a la movilización, porque esta década será absolutamente decisiva para el periodismo. Es un poderoso mensaje en un momento en el que las democracias están siendo socavadas por la difusión de noticias falsas y el discurso del odio.”   

Veremos que nos deparará el 2022. A lo mejor un galardón para las letras hispanas y un reconocimiento para aquellos que trabajan en favor de los menos favorecidos o la protección del medio ambiente.   

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