El problema del feminismo
Escrito por José D. Solórzano | @jdionisioss   
Miércoles, 17 de Marzo de 2021 00:00

altCon el permiso de las feministas – o de aquellas que se autodenominan como tal

– quisiera abordar su movimiento desde una óptica comunicacional y psicológica, para así responder a una interrogante inicial: ¿El feminismo empodera a las mujeres?

El movimiento feminista habla de la igualdad, sin embargo cada vez sus acciones demuestran – por lo menos así parece en países como España, Argentina y Chile – que buscan la supremacía de las mujeres sobre los hombres, es decir, no aspiran a la igualdad sino a la venganza.

El feminismo defiende el derecho a las mujeres al aborto bajo el argumento de que «la mujer es dueña de su cuerpo», negando el hecho que la procreación es una cuestión biológicamente compartida. Sin embargo, su propio punto se cae cuando no le otorgan el mismo derecho al hombre, es decir, darle la posibilidad a éste de asumir o rehusarse legalmente a la responsabilidad paternal.

Me explico: Si la mujer tiene el derecho a elegir ser madre o no, al abortar, el hombre debería tener el derecho legal de rechazar o aceptar la paternidad. Esto sí sería igualdad, ¿o no?

Las feministas se unen a los protestantes de la comunidad LGTB, y – pareciera que lo hacen porque las cabecillas del uno son miembros del otro – para protestar contra el «demonio de mil cabezas» que llaman el hetero-patriarcado, lo que es el mismo discurso marxista, salvo que en esta oportunidad los malos dejan de ser los capitalistas y se convierten en simples hombres heterosexuales. 

Las feministas hablan de sus derechos mientras incendian iglesias, sobre todo las católicas. Las feministas por lo general militan en movimientos socialistas, y éstos mismos movimientos suelen izar banderas de Irán y de la revolución islámica, ignorando el trato que los musulmanes le dan a las mujeres y a los homosexuales. Algo hipócrita, ¿no lo creen así?

Ahora bien, las feministas que rechazan las actitudes de caballerosidad del hombre, que repudian las posiciones religiosas y condenan a las féminas que se sienten cómodas con posiciones más conservadoras, no tratan de empoderar en absoluto a la mujer, por el contrario, la hunden en una guerra de sexos que divide a la sociedad y corta el porvenir.

Este tipo de discursos feministas – entiéndanlo de una vez – está emparentado con las nuevas formas de hacer política de la izquierda; además, su política violenta de posicionamiento de mensaje, sus símbolos y gestos (como el horrible espectáculos de unas mujeres simulando abortos en medio de la calle y gritando «Libertad», sin olvidarnos de la canción de los «mata-bebés») hacen que un sector de la sociedad – incluidas otras mujeres – las rechacen.

Los movimientos por los derechos de las mujeres, que es una causa justa – sobre todo en países donde hay más desigualdad, no aplica en el caso venezolano – no pueden caer en un juego que le arrebata a la mujer su feminidad, su naturaleza y sus maravillosas virtudes.

El problema, en definitivas cuentas, del feminismo es que no empodera a la mujer, solo la utiliza.

¡Comunícate y hazlo bien!


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com