¿Volver a la Comunidad Andina es una opción conveniente para Venezuela?
Escrito por Emilio Nouel V. | @ENouelV   
Sábado, 18 de Julio de 2020 00:37

altDebatir sobre el reingreso de Venezuela a la Comunidad Andina es un asunto de mucho interés, no solo político o, si se quiere, geopolítico. 

 

No es tampoco una cuestión de buenos deseos, de conveniencias coyunturales o de apelación a supuestas hermandades o identidades latinoamericanas, andinas y/o bolivarianas.

Como bien conocen los entendidos, en esta materia están envueltos obvios aspectos de carácter económico y comercial muy prácticos, sin mencionar los jurídico-institucionales. 

La situación calamitosa que vive Venezuela en todos los sentidos y que perdurará aún después de salir del régimen desastroso que hemos padecido, exigirá de quienes tengan las palancas de mando del país, tener bien claro cuáles serán las políticas a instrumentar en un proceso de transición que desconocemos cuánto durará.

Definir una política comercial integral para una transición y un espacio de más largo aliento, que vaya acoplada a las demás políticas, la  macroeconómica  y la política exterior, entre otras, se nos presenta como materia crucial. 

Reingresar o no a la Comunidad Andina se inscribe en ese entorno complejo.  

Ciertamente, deberá hacerse una evaluación realista y pragmática de ese contexto económico-financiero-comercial, sin caer en precipitaciones, ni dejarse llevar por retóricas inflamadas. ¿Conviene volver a ese bloque restringido o es mejor una apertura amplia e inteligente hacia el mundo que responda de mejor forma a las necesidades y prioridades de un proceso de recuperación?  

La salida de Venezuela de la CAN, en su momento, fue un grave error, producto de una visión ideológica y geopolítica totalmente disparatada. El perjuicio económico causado a la economía de Venezuela no pudo ser mayor en términos de inserción comercial internacional. Fue un retiro inconsulto, obra de un solo hombre, arrastrado por su capricho político y su ignorancia. Como igual fue la incorporación a Mercosur.  

En ambos casos, no se pidió la opinión a los sectores económicos que podrían verse afectados, ni se consultó a los especialistas sobre la materia.  

De un plumazo salimos de la CAN y con otro entramos a Mercosur. Dos decisiones equivocadas, donde la voluntad del mandamás fue la regla.

En aquel entonces Venezuela (año 2006) no estaba viviendo la terrible situación de hoy. Los ingentes recursos financieros disponibles consentían acometer cualquier aventura, cualquier desaguisado.

Se trataba, así, de sumarse al bloque comercial donde estaban los amigotes políticos del déspota venezolano, no importando si económicamente nos convenía o no, si estábamos preparados para ello, pues sobre la marcha, iríamos ajustándonos a los no pocos compromisos, incluidos los jurídicos, que comportaba la pertenencia a Mercosur. 

Y sin embargo, la admisión formal duró alrededor de 5 años, y ya sabemos cómo fue el ingreso irregular, violando el mismo Tratado constitutivo mercosuriano. Hoy estamos suspendidos en ese bloque, aunque seguimos siendo miembros de pleno derecho.

En lo jurídico-institucional, reingresar a la CAN significará, según las disposiciones del Acuerdo de Cartagena, seguir un procedimiento de adhesión y negociación, cuyas condiciones deberá determinar la Comisión de la organización órgano facultado por el Tratado. 

Pero ése no es el único asunto a resolver. 

Venezuela sigue siendo miembro de Mercosur, y en éste toda negociación comercial que adelante un miembro con terceros países, en principio, deberá consultarse con el resto. Lo establece el Tratado de Asunción en su artículo  8, literal C: “Celebrarán consultas entre sí siempre que negocien esquemas amplios de desgravación arancelaria tendientes a la formación de zonas de libre comercio con los demás países miembros de la Asociación Latinoamericana de Integración”, y en la Decisión No. 32 del año 2000: “Art. 1. Reafirmar el compromiso de los Estados Partes del MERCOSUR de negociar en forma conjunta acuerdos de naturaleza comercial con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias”.  

Aunque en Mercosur se ha discutido el tema de la posibilidad de suscribir acuerdos comerciales con terceros de forma individual, de la normativa se desprende que debería concertarse previamente entre sus miembros. 

De modo pues que además del problema de fondo presente en el debate de reingresar o no a la CAN, está también el de cómo compatibilizar la pertenencia a Mercosur.

Bien se haría en consultar a los técnicos  venezolanos con experiencia en esta materia, antes de tomar decisiones apresuradas. 

Venezuela requerirá en un eventual proceso de transición tener las manos libres para enfrentar las exigencias y retos que implicará reconstruir nuestra economía y encaminar un proceso de reinstitucionalización democrática del país que lo ponga en un vía cierta hacia una sociedad  libre y próspera. 

Adelantar y mantener buenas y estrechas relaciones políticas con nuestros vecinos hemisféricos es un elemento fundamental para nuestra recuperación, eso está fuera de discusión. Pero en materia de comercio exterior se impone un sano pragmatismo más allá de la retórica y de los mitos a los que somos muy dados en estos pagos.    

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