El desnudo del C-19
Escrito por Alexis Aponte | TW: @alexisaponte14   
Martes, 12 de Mayo de 2020 02:03

altEl Covit-19 ha sido toda una revolución en el planeta. Como toda revolución, tiene unas consecuencias tan negativas,

que tiene que poner a pensar a filósofos, antropólogos, sociólogos y abogados constitucionalistas. 

La pandemia ha desnudado a las democracias mundiales. Hacemos esta afirmación tomando en cuenta, que la democracia como sistema político, ha descuidado los sistemas de salud, ha colocado sobre el tapete las desigualdades económicas y sociales de la población, la fragilidad sanitaria de poblaciones enteras  y un hecho que tiene que ser objeto de atención de los gobiernos; y es la capacidad para atender ciertos fenómenos que se pueden presentar en cualquier momento. Por supuesto, hay excepciones: Alemania y algunos países de Europa. 

Otra realidad demostrada, es la inclinación de ciertos mandatarios hacia el autoritarismo. En evidencia han quedado algunos presidentes (Trump, Bolsonaro, Bukele, entre otros) los nombrados, calificados por algunos como “democráticos” y mal llamados de derecha. No citamos a otros de corte socialista, izquierda o pseudo izquierdista, porque esa es su naturaleza. A estos señores, la pandemia ha sido un estímulo para desarrollar su estilo autoritario y totalitario. Pareciera que nunca ejercieron la política, como el arte de negociar, consensuar y llegar acuerdos con todos los grupos de interés y factores políticos. 

En Estados Unidos, hay una batalla por los derechos civiles,  incentivada por el presidente Trump, que se ha manifestado en las calles y que cada día suma a más ciudadanos. Todo gira en el reclamo que tiene cada persona para abrir su negocio, en contra de las medidas de precaución y cuarentena impuesta por gobiernos regionales. Se estimulan ciertas dicotomías: cuarentena vs precaución, aislamiento vs derechos civiles, y todo esto crea división social y extremismo político. 

Otro tema de relieve objeto de discusión sobre todo en Europa es el papel de la tecnología en la pandemia. Algunas personas de corte socialista han comenzado a crear la controversia: tecnología vs libertad, tecnología vs seguridad personal. Esgrimen que la pandemia ha permitido el uso de la tecnología en forma indiscriminada, sin control y sin limitaciones. Argumentan que, en este trance la tecnología está siendo aplicada vulnerando nuestra privacidad y libertades individuales. Critican el uso de cámaras, sensores, instrumentos tecnológicos de la salud y aparatos para geolocalizaciones. A estos señores le decimos que la tecnología es una herramienta y que su uso depende de quien la aplica y el fin que le da a esa información. 

No tenemos dudas, que muchos gobiernos manipulan esa información en el buen sentido, para minimizar y preveer las consecuencias de la pandemia. Otros, la utilizan como un instrumento de inteligencia política para reprimir y aprovechar el momento y someter al adversario. No es culpa de la tecnología, es responsabilidad de los gobernantes autoritarios y sin escrúpulos. 

Otra desnudez puesta al descubierto deliberadamente se refiere a la controversia: economía vs salud. La explicación parece girar en torno a: Si queremos tener empleo y actividad económica, debemos ir contra el encierro preventivo y abrir la actividad económica. Otra derivación de ponernos a escoger entre el si y el no. Pareciera que no existe términos medios, planificación, cierto orden y sobre todo colocar como prioridad que lo importante es el ser humano, luego viene la economía y todos sus indicadores. 

Por último, ha cobrado fuerza una corriente para derribar lo logrado a través del proceso de globalización. Algunos creen, y estamos hablando de presidentes, que cerrando las fronteras, disminuyendo el comercio internacional para focalizarnos en lo endógeno, reducir los flujos migratorios, disolver las cadenas de procesos de producción “geomodulares” y crear barreras para los procesos de integración y unión, se va a reducir los riesgos para las enfermedades endémicas. A estos señores le decimos, que están equivocados. Están evadiendo y encubriendo a los verdaderos responsables y enmascarando las debilidades de sus estructuras sanitarias de sus sistemas de salud. 

Al contrario, ante tal situación debemos responder con más globalización, pero no económica financiera, sino política, social y humana. Quedó demostrado, que los países solos no pueden combatir una pandemia como la que aun atravesamos. Necesitamos más colaboración internacional, programas de salud masivos, intercambiar información y mayor transparencia en el manejo de data e investigación. 

La cultura occidental debe responder como un todo, ante los arrebatos autoritarios, oponerle más democracia, pero una democracia más centrada en el humano, la educación y salud. 

Ante las propuestas de la tecnología como instrumento de dominación, argumentarle que la tecnología es liberadora, es inclusiva y crea bienestar social. Los gobiernos tienen que apoyar que el mundo, sin excepción, esté conectado y no se generen brechas y desigualdades digitales. 

Por último, todo gira en torno a los buenos gobiernos, a los estadistas y no a los politiqueros y patanes con poder. Es la hora de una reingeniería de la democracia, tal como la conocemos. No es posible que un jugador de pelota o futbol gane más que un médico, un científico. Es hora de dignificar ciertas cosas; profesiones, actividades y tareas. Porque, la verdad es una sola, hemos quedado desnudos, como sociedad, como mandatarios y políticos. Solo reina la fragilidad y la incertidumbre.

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