Venezuela y su petróleo deben ser salvados
Escrito por Boris Gómez U. | @BorisSGomezU   
Domingo, 17 de Diciembre de 2017 08:34

altSiempre se insistió en que se debe salvar y en lo posible recuperar –contablemente– el petróleo venezolano.

 

Lo grave de esto es que existen intereses de otros países, fuera del hemisferio, que pretenden, vía otorgar créditos fáciles al régimen de Maduro, acceder y tratar de controlar una de las mayores reservas de petróleo del continente y de la OPEP. De manera que el despilfarro de hoy hipoteca mañana, por así decirlo, a las generaciones futuras de venezolanos y latinoamericanos. Venezuela, según datos muy conservadores, tendría bajo su superficie las mayores reservas petroleras probadas del mundo (entre 300.000 y 400.000 millones de barriles). Un botín para cualquier Estado-pirata más aún si se tiene un régimen irresponsable, como el chavista, a cargo de tal riqueza.

Aunque el crudo venezolano es “pesado”, de menor calidad que el de Arabia, por tanto más costoso de producir, puede ser mezclado y refinado con petróleo ligero para poder ser acomodado a mercados como el estadounidense.

En 2016 Venezuela percibió 48 millardos de dólares por venta de 2,7 millones barriles por día.

La caída de la producción es notoria por ausencia de estabilidad política, poca inversión privada y tecnología desfasada.

Obviamente la oscuridad de los regímenes autoritarios hace que todos los números y cifras caigan siempre en desconfianza de investigadores.

Si confiamos en los datos que circulan, la estatal petrolera venezolana, Pdvsa, produce 1,9 millones bpd, cifra infinitamente inferior a lo que producía en 2015 cuando vendió 72 millardos de dólares y 2,65 millones bpd.

40% de esa producción (cerca 760.000 bpd) es vendido al “imperio” (Estados Unidos), que tanto odia el régimen de Maduro, y el resto es para pagar avances de cash otorgados por China y Rusia. La agencia Reuters calcula que Rusia le prestó a Venezuela aproximadamente 17 millardos de dólares desde 2006, a cambio de contratos de construcción de carreteras, extracción de petróleo y suministro de armamento.

Otro “buen comprador” es Cuba, que le encanta el petróleo barato de Venezuela. Esa situación fue absolutamente negativa contra los estados financieros venezolanos y adicionalmente permitieron –hasta hoy– el sostenimiento del régimen de los Castro. No olvidemos que la situación económica cubana es poco menos que desastrosa. Basta conversar con los de la isla o con los que escaparon de ella para saber con precisión que la ausencia de alimentos y medicamentos no cabalmente configura un Estado moderno y democrático. Sin el petróleo venezolano Cuba fuera hoy un Estado medieval.

En ese panorama, Venezuela es el principal, por no decir el único “socio comercial”, si puede llamarse sociedad a una sociedad absolutamente asimétrica y atípica en la que un socio pone petróleo y el otro unos médicos de dudosa profesionalidad.

La recesión cubana puede parecerse como cuando cayó la Unión Soviética, que prácticamente regalaba combustible a la isla. Rusia y Argelia siguen vendiendo de todas formas petróleo y derivados a Cuba, para compensar la caída de las importaciones de crudo venezolano.

Cuando haya democracia, tanto en Cuba como en Venezuela, se deben hacer los números y las cuentas claras de todo el petróleo subvencionado y a precio de gallina muerta que recibieron los Castro. Incluso en algún momento Cuba revendía petróleo venezolano adquirido a precio preferencial y lo revendía a precio comercial a terceros países. Esas distorsiones en la “sociedad” deben corregirse con el mejor ánimo de salvar en algo las finanzas de Venezuela que tienen, a no dudarlo, saldo a favor en esa “relación” con Cuba. 

Como cayó el precio del barril de petróleo, cayeron las importaciones venezolanas a Cuba y en 2016 el régimen de los Castro tuvo que ingeniárselas para buscar 100 millones de dólares adicionales para pagar combustibles que dejaron de fluir de Venezuela.

Ni el níquel ni la azúcar, de producción cubana, son suficientes para sostener la economía de la isla, dada su casi nula actividad en gas y petróleo.

Cuba tiene potencial gasífero y petróleo en el golfo, junto con México y Estados Unidos, pero ello requiere grandes volúmenes de capital privado de inversión, de tecnología y de recursos humanos que la isla no tiene en la actualidad.

Otro que está “desangrando” el petróleo venezolano es Rusia por culpa de Hugo Chávez y sus acuerdos de “producción conjunta” de petróleo en la poderosa zona geográfica denominada Faja del Orinoco, donde Rusia y Venezuela mantienen la empresa de capitales mixtos Petromiranda, además de acuerdos de operación en el lago de Maracaibo y un proyecto en el golfo de Paria.

El petróleo venezolano sirve de colateral (garantía) al “apoyo financiero” (avance de dinero) que Rusia brinda al régimen de Maduro que encuentra en Rusia y China sus únicos financistas para que Venezuela pueda comprar alimentos y medicinas, que casi no los produce por la caída de la industria privada nacional. No olvidemos que la principal fuente de sostén de la economía venezolana no diversificada es el petróleo, como lo es de Bolivia, otra economía no diversificada, el gas.

Varios expertos internacionales denunciaron, incluso, que Venezuela firmó un millonario crédito con Rusia poniendo de garantía nada menos que la compañía venezolana que opera en territorio estadounidense, Citgo.

En sus operaciones comerciales en el complejo mercado petrolero global la petrolera rusa Rosneft revende en el mercado internacional petrolero más de 225.000 bpd de crudo venezolano lo cual equivale a casi 15% de las exportaciones totales.

Algunos datos de preocupación adicional sobre el petróleo –bendito, sea– de Venezuela: internamente en Venezuela hay una subvención del Estado venezolano correspondientes a la diferencia entre costos de producción y precios de venta regulados de los combustibles de motor y diesel en el mercado nacional por aproximadamente 5,7 millardos de dólares. Según expertos internacionales, la estatal petrolera tendría en el área de exploración/producción pérdida de aproximadamente 5 millardos de dólares y en área de refino otra pérdida de 5,7 millardos de dólares. Copio la cifra de las pérdidas que, según algunos colegas venezolanos, sería el “boquete” financiero visible de la estatal petrolera en una cifra que ronda los 11 millardos de dólares, cosa grave teniendo en cuenta que Venezuela es una de las 5 potencias más grandes del mundo en producción y reservas petroleras. Significan esas cifras que el manejo discrecional y el despilfarro son absolutamente notorios.

Si bien es cierto que la caída de precios en el barril de petróleo afectó economías de países petrolero y gasíferos, no es menos cierto que el régimen de Maduro y Chávez tuvieron, al menos, una década para construir un “colchón” financiero como hizo Noruega, Arabia Saudita o los Emiratos.

El mensaje final: nuevas generaciones de amantes de la libertad van a reconstruir el Estado venezolano, y su sociedad va a poder ser libre, nuevamente, para vender petróleo a precio de mercado y a reconstruir su matríz económica.

@BorisSGomezU

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