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Caracas, Viernes, 30 de Julio de 2010
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El descrédito mundial de Venezuela PDF Imprimir E-mail
Escrito por Editorial Opinión y Noticias   
Lunes, 27 de Julio de 2009 19:27

No han sido la razón de Estado ni la sensatez los objetivos de nuestra política exterior. Ha sido, por el contrario, el empeño por imponer regional e internacionalmente la supremacía del autocrático  liderazgo presidencial tras un proyecto absolutamente ajeno a los dictados de la modernidad, fracasado universalmente y responsable de la ruindad

y la destrucción de varias naciones y cientos, si no miles de millones de sacrificados. Es la locura que se fragua tras el mal llamado socialismo del siglo XXI.

 


Con el objetivo de imponer en el mundo las fantasías y los afanes de gloria del teniente coronel Hugo Chávez se han dilapidado más de cincuenta mil millones de dólares. Se han malbaratado otros tantos en compras de armamentos.

Se ha utilizado el petróleo como un garrote del expansionismo chavista. Y acicateado por su enfermiza necesidad de protagonismo se ha corrompido, se ha abusado y se ha humillado a varios gobiernos de la región.

Al mismo tiempo que se pisoteaba toda la tradición de nuestra diplomacia cuestionando las tradicionales relaciones de entendimiento y fraternidad con nuestros más importantes vecinos "Colombia y los Estados Unidos" para privilegiar en cambio estrechos vínculos con naciones forajidas y cuestionadas por sus prácticas terroristas, si no absolutamente ajenas a nuestra idiosincracia y a nuestra verdadera esfera de influencias.


El caso de Honduras, un fiasco que avergüenza a nuestra política exterior, ha venido a mostrar los límites del delirio presidencial. Viene a sumarse al ominoso antecedente de los intentos presidenciales por capitalizar el grave problema de los rehenes y las narco guerrillas colombianas.  Los bochornosos hechos de Las Manos, en los que se viera directamente involucrado el canciller venezolano, se suma así al ominoso caso del niño Emmanuel y la participación de funcionarios del gobierno venezolano en tratos privilegiados con las FARC.


A las escandalosas revelaciones de Raúl Reyes, se suma ahora el caso del Mono Jojoy y la carta testamentaria de Manuel Marulanda Vélez. Si alguien sostenía alguna duda acerca del siniestro contubernio de las FARC con el gobierno venezolano, las revelaciones hechas recientemente por el ejército colombiano sobre las bazucas de fabricación sueca vendidas al ejército venezolano y encontradas en algunos campamentos de las FARC abren un nuevo flanco a la intriga, el desentendimiento y los malentendidos entre Venezuela y Colombia. Súmesele las revelaciones de la GEO norteamericana sobre el exponencial aumento del tráfico de narcóticos por suelo venezolano y se tendrá un cuadro extraordinariamente preocupante de la inmensa fragilidad de nuestra posición en el escenario internacional.


Contrariando de manera chocante las ambiciones de protagonismo mundial del presidente de la república, la verdad es que nuestra soberanía jamás estuvo más en peligro y sometida a más avatares que al día de hoy.

Denunciado mundialmente por su desconsiderada injerencia en los asuntos internos de Honduras, la prensa califica al teniente coronel de titiritero de Manuel Zelaya, y nada parece estar más cerca de la verdad, y puesto en el ojo de la crítica por sus vínculos con el narco tráfico y las narco guerrillas, el gobierno venezolano se descredita a pasos agigantados.


Jamás gobierno alguno le hizo más daño a la república. Es hora de ponerle fin a tanto desafuero.

 
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